Hace 139 años el Gral. Pedro Galván fue nombrado Administrador de la Aduana de Manzanillo


Colaboró en la introducción del ferrocarril de vía angosta entre Manzanillo y Colima; héroe de la guerra de Reforma y la Intervención Francesa

Se cumplieron 139 años que el Gral. Pedro A. Galván, héroe de la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa, fue nombrado Administrador de la Aduana de Manzanillo, tiempo en el que se destacó por lograr grandes beneficios para el puerto, muchas de las ocasiones, aportando incluso dinero de su propia bolsa.

El general nació en Irapuato, Guanajuato, en el año de 1833 y rápidamente mostró inclinación por la carrera de las armas, por lo que se enroló en las tropas del Gral. Pedro Ogazón Rubio en 1854, contando con tan sólo 21 años de edad, lo que no fue obstáculo para que mostrara su arrojo y valor cada que había acciones de armas, en las que obtuvieron sendas victorias contra el bando conservador. Entre las batallas más memorables y decisivas en que participó de manera activa estuvo la Batalla de Guadalajara, la cual tuvo lugar el 14 de diciembre de 1858, en las inmediaciones de la Hacienda de Atequiza, cerca de la capital jalisciense.

Posteriormente, hizo lo propio participando en contra de las tropas invasoras francesas que respaldaban a Maximiliano como emperador sobre México. En una de tantas batallas en que participó, el Gral. Galván perdió una pierna, por lo que en adelante tuvo que usar una prótesis de madera, lo que no mengua sus habilidades en el campo de batalla, que le fueron ganando la simpatía de sus superiores y continuos asensos.

Una vez vencidas y expulsadas las fuerzas de intervención, apoyó al Gral. Porfirio Díaz, quien lanzó el Plan de la Noria en contra del presidente Benito Juárez, por lo que el 8 de febrero de 1872, peleando por esta causa, arribó al puerto de Manzanillo en compañía del futuro presidente de la república, para de ahí trasladarse ambos de incógnitos hasta Villa de Álvarez, Colima, y desde ahí continuar hasta arribar cruzando la zona de barrancas hasta el vecino estado de Jalisco, como era su objetivo.

En 1875, el ahora Gral. Pedro A. Galván, quien había llegado a ser muy popular entre la ciudadanía, fue electo diputado federal por Jalisco. Tras de esa encomienda, visitó en varias ocasiones Colima, como había hecho de forma continua desde muchos años antes, ya que el teatro de sus hechos bélicos estuvo entre las entidades de Jalisco y Colima, por lo que el 13 de julio de 1877 pueblo de nuestro estado tuvo a bien declararlo ciudadano del estado de Colima de forma honoraria, a pesar de ser guanajuatense. Para ese entonces ya contaba con 44 años de edad.

Ese mismo año, merced a su gran popularidad, Pedro fue nombrado diputado federal por Colima, realizando un buen papel, por lo que dos años después, es ahora Gobernador de Colima. Resulta que, debido a dificultades existentes en el congreso de México, el Senado suspendió la autoridad del Gobierno de Colima, que era entonces presidido por Doroteo López, por lo que tras un breve interinato, Galván fue declarado Gobernador con carácter provisional, del 17 de junio al 27 de septiembre de 1880.

Como Gobernador tuvo una destacada participación en la convocación de elecciones locales y embelleció notoriamente la Plaza Libertad. Se decía que era honrado, y solía salir a pasear por las calles de la capital de la entidad, saludando a todo mundo amablemente. En su honor, la calzada más emblemática de la capital de nuestro estado, lleva su nombre.

Terminado este importante encargo, ese mismo año de 1880, el primero de octubre, hace 139 años, este gran personaje, que para entonces era ya una famosa celebridad de la región occidente del país, fue nombrado Administrador de la Aduana de Manzanillo, un puerto que, a pesar que parecía estar creciendo en lo que respecta a esta vocación marítima-comercial, estaba muy atrasada en cuanto a servicios y calidad de vida. Esto ya lo había observado el General en anteriores visitas que había hecho a Manzanillo, por lo que uno de sus primeros objetivos que se planteó fue contribuir lo más que pudiera desde su importante encargo a mejorar las condiciones sociales de sus habitantes.

Una de las primeras cosas que se encontró, y que le chocó grandemente, es que la ciudad no tuviera una plaza o parque en forma, o jardín, como se les llama en nuestro estado, ya que, como se sabe, casi todas las poblaciones del país y del mundo tienen una, que es el lugar de encuentro, recreo y relajación en medio del medio urbano; pero Manzanillo, que para entonces apenas tenía 55 años de vida como población, no tenía una plaza o jardín, Por aquellos tiempos, el Administrador de la Aduana era la persona más importante en Manzanillo.

Empática con los pobladores porteños, de su propio peculio empezó la construcción del primer jardín que tuvo Manzanillo, pagando los trabajos de principio al fin de un parquecito modesto, de una cuadra de extensión frente al edificio de las casas consistoriales actualmente la presidencia municipal, el cual tenía un bajo nivel, de manera que cuando las mareas eran altas cubrían todo el playón y alcanzaban a subir a la plancha del modesto jardincito. Aquel jardín no tenía nombre, pero la gente sin más, como era lógico, en agradecimiento a esta donación, le empezaron a llamar Jardín Galván, nombró que se le quedó de manera definitiva.

También participó activamente y apoyó todas las acciones tendientes a la introducción del ferrocarril de vía angosta entre Manzanillo y la ciudad de Colima, de manera que el 21 de abril de 1881, patrocinó de su bolsillo la ceremonia de inauguración de los trabajos del tendido de la vía ferroviaria en la zona del Potrero Agua Azul, la cual se verificó a las 8 de la mañana, donde estuvieron presentes diversos autoridades locales y estatales, así como inversionistas extranjeros que participaban en esa obra.

El 4 de septiembre de 1882, la locomotora Santa Cruz recorrió los primeros 8.5 kilómetros entre Manzanillo y El Tepalcate, con el administrador de la Aduana Marítima, Don Pedro A. Galván, a bordo de la máquina locomotora, el cual fue aclamado por los ciudadanos que se dieron cita a tan magna ocasión. Después de hacer un gran papel en su encomienda en Manzanillo, la cual los porteños nunca olvidaron, y que trascendió al resto de la entidad, en 1882, fue electo ahora Senador por Colima. En 1885 fue nombrado Brigadier.

En el año de 1889, el otro estado del país que también había sido escenario de sus hazañas en combate lo reclama, ya que, a la muerte del Gral. Ramón Corona, fue designado Gobernador Interino del Estado de Jalisco, muriendo en el desempeño de sus funciones en 1892, a los 59 años de edad.