Hace 119 años inició el Puerto de Manzanillo

Panorámica del Puerto, donde se aprecian los trabajos para la construcción del Rompeolas de Manzanillo.

*Trabajos sacaron a Manzanillo del atraso y la marginación

Este 5 de diciembre, pero del año 1900, se iniciaron de manera oficial las Obras del Puerto de Manzanillo, realizadas por el gobierno federal presidido por el Gral. Porfirio Díaz, y dirigidas por el reconocido ingeniero militar norteamericano, Coronel Edgar K. Smoot.

Fue el día 23 de mayo de 1899, cuando Smoot fue contratado por la Secretaría de Fomento Económico para hacer estos trabajos. El contratista había trabajado en la construcción del puerto de Galveston, Texas, en los Estados Unidos, una de las obras de ingeniería más importantes y grandes de su tiempo, luego que esa ciudad había sido destruido por uno de los huracanes más potentes de la historia, conocido como la tormenta perfecta. Pues, el 5 de junio de ese mismo, llegó el ingeniero a Manzanillo en un buque de carga y pasaje, para conocer el puerto de primera mano y ver cuál era la manera más conveniente de hacer los trabajos.

Se encontró con una población costera chiquita, con calles de tierra, con el mar metiéndose a la ciudad con cada marejada, incluso subiéndose al pequeño jardincito. Vio todas las posibilidades, y se dispuso a hacerse cargo de su encargo con la mayor eficacia posible. Junto con Smoot llegó una gran cantidad de ingenieros, topógrafos, arquitectos y trabajadores de distinta índole, la mayoría de nacionalidad norteamericana, que estarían llevando a cabo los mencionados trabajos. Se asentaron en las faldas del Cerro de El Vigía (hoy Sector 1), lugar por el que este sitio fue conocido por un buen tiempo como: La Colonia Americana.

El 3 de enero de ese primer año del Siglo XX, una centuria que se anticipaba prometedora en gran manera para Manzanillo, se iniciaron de manera extraoficial, adelantada, los trabajos de las mencionadas obras, que incluían, entre otras, la construcción de un rompeolas, el malecón y canales de saneamiento para las principales lagunas de alrededor de la población, que eran las de Cuyutlán y San Pedrito. La inauguración oficial, sin embargo, no se dio sino hasta el 5 de diciembre de ese año, fecha de la que en este año se cumplen 119 años. Estos trabajos, en los que se refiere a su primera etapa, concluyeron en 1906, siendo inauguradas por Porfirio Díaz, primer mandatario del país.

Una de las primeras cosas que se hizo, fue el ubicar una enorme cantera que sirviera para proveerles de roca de buena calidad para los trabajos que se iban a hacer, principalmente en lo que concernía a la construcción del rompeolas. También se tuvo que introducir un tren de vía angosta, para que llevara el recurso pétreo mencionado hasta el fondo del Barrio de La Rinconada, donde se empezaría a sembrar la base para el rompeolas, para de ahí desplantarse hasta aflorar sobre el espejo del agua marina y luego levantarse la altura necesaria para frenar el fuerte oleaje que ingresaba a la bahía, y que ocasionaba problemas para el atraque de los barcos y la carga y descarga de la mercancía.

 

VOCACIÓN PORTUARIA-COMERCIAL

Hay que recordar que desde entonces, la vocación primaria del puerto era la portuaria-comercial. El tendido

En la actualidad el ferrocarril de trocha corta o vía angosta es una reliquia, generalmente utilizado en vías secundarias

de los raíles o vías férreas se hizo desde El Colomo por toda la ribera de la laguna, por un lado, y por el otro, pegado a la falda del cerro hasta entrar a Manzanillo por la orilla de la población, en el barrio conocido como El Crucero, por donde se encontraba el panteón Santa Rosa, para finalmente entroncar por lo que hoy sería la calle Cuauhtémoc, llegar por su continuación (hoy Miguel Galindo) hasta la falda del cerro frente al mercadito informal o tianguis de la gente de Campos, para subir un poco (entre ocho y diez metros) y cargar agua para las calderas de vapor del tren en el Pozo La Noria.

Cabe mencionar que este tren de vía angosta era muy pequeño, tanto que hoy nos parecería de juguete; no hay que imaginarlo como el ferrocarril pasajero que la mayoría conocimos, el cual ya era de vía ancha. En la actualidad el ferrocarril de trocha corta o vía angosta es una reliquia, generalmente utilizado en vías secundarias, y sigue siendo común en algunas partes de la India para pasaje, y de ahí en fuera solamente para servicio de algunas empresas en sitios muy puntuales y reducidos.

Entre las personas que llegaron a colaborar con la gran obra que encabezaba Smoot en Manzanillo no solamente llegaron extranjeros; también algunos mexicanos expertos en diferentes temas que fueron contratados para desempeñar importantes papeles, como fue el caso Eliseo Vargas Marín, conocedor de la farmacéutica, que fue contratado como ayudante y aprendiz del médico norteamericano que acompañaba al ingeniero. Vargas arribó al Puerto de Manzanillo procedente de Jiquilpan, Michoacán, y un año después abrió la Farmacia Manzanillo, estando este establecimiento en la esquina de las calles Juárez y Francisco I. Madero, donde hoy se ubica el restaurante Chantilly.

Dice la tradición, retomada y apoyada por el desaparecido cronista municipal Carlos Elio Brust Victorino, que en 1906 vino Porfirio Díaz, presidente del país, para inaugurar la primera etapa de las obras del puerto, y que en esa ocasión señaló que se había gastado en ellas mucho más de lo que era necesario, por lo que consideró un abusivo al contratista.

Esto molestó bastante a Smoot, quien en respuesta construyó con sus propios recursos una escuela sobre la Calle Principal o de La Laguna (Hoy México), en un terreno que era de su propiedad, la cual se llamó inicialmente Escuela de la Madrid (actualmente Jardín de Niños Hidalgo), en la cual colocó el segundo reloj público con que contó Manzanillo, ya que el primero estaba en la Casa Stoll. Estos relojes fueron anteriores al del edificio de la CROM. La construcción de la escuela que entregó a Manzanillo fue costeada en su totalidad por el coronel.

Como parte de los trabajos a que se comprometió Smoot, se hicieron muchos esfuerzos para lograr concretar la comunicación entre el mar y la laguna en el punto conocido como Ventanas, que era el más apropiado para ello; pero la fuerza del oleaje, aunado a la falta de una maquinaria más apropiada para ello, hacían que por las noches se volviera a inundar el área en la que en el día ya se había avanzado. Sin embargo, se logró un gran avance, casi listo para concluir los trabajos, lo cual se hubiera logrado, si no fuera porque en el año de 1911 el presidente Díaz Mori, cuyo gobierno era el más interesado en terminarlo, renunció al cargo y se autoexilió en Francia. Los nuevos gobiernos federales ya no tuvieron el mismo interés en concluir la obra, ni tampoco quisieron inyectarle los recursos que estaba dispuesto a poner el régimen porfirista.

Lo que sí sucedió, causando admiración de propios y extraños, fue la llegada en barco del primer automóvil que circuló por las polvorientas calles de Manzanillo, propiedad de Edgar Smoot, el cual también le llevó a la ciudad de Colima, donde causó igualmente sensación.

 

PORFIRIO DÍAZ VISITA EL PUERTO PARA INAUGURARLO 

El 12 de diciembre de 1908, Don Porfirio, Presidente de la República Mexicana, arribó a Manzanillo a las 12 horas con 30 minutos, después de pasar por la capital del estado. Según Brust Victorino, en esta ocasión solamente inauguró el ferrocarril de vía ancha Manzanillo-Guadalajara, y no las obras portuarias, que se habrían inaugurado en 1906, en su primera parte. Esto explicaría el hecho de que el Coronel Edgar K. Smoot y sus colaboradores no estuvieron registrados como presentes y participando en el evento, tal y como hubiera sido forzoso, debido al alto e importante encargo que el ingeniero militar desempeñaba. Esta sería la razón también, por la que la Escuela de la Madrid ostentaba en su fachada la fecha 1906, como lo comprueban las fotografías, lo que corresponde a la veracidad de una venida de Porfirio Díaz en 1906 a inaugurar las obras portuarias primeras, como afirma Brust Victorino. Por cierto que en 1908 también se inauguró el muelle de madera conocido como el de la Vía Hundida.

Poco después de estas fechas, Smoot fue comisionado a otros trabajos en el resto del país, como su participación en trabajos en el malecón de Mazatlán, e incluso se consideraba que podría trabajar en la apertura de un Canal Intercontinental en el Istmo de Tehuantepec, que al final no se construyó, con el cual se pensaba impedir que Panamá tomara la preeminencia comercial. El canal en aquella nación centroamericana se inauguró el 15 de agosto de 1914.

Smoot vivió muchos años en México, al igual que su hermano Otis, quien estuvo supervisando los trabajos correspondientes a la etapa final de las obras del puerto, por lo que es falso que haya enfermado y muerto al poco tiempo después de 1908.

Los últimos trabajos de Otis Smoot en Manzanillo se terminaron en 1927 (19 años después), dejando elevado el malecón a cinco metros sobre el nivel del mar), habiendo nivelado y elevado las calles medio metro sobre la altura de la marea más alta y habiéndose pavimentado las calles La Laguna o Principal (Hoy México), de la Madrid (Morelos), Obispo Vargas (González Bocanegra), Colhuas (mismo nombre), Colima (Allende) y Medellín (Miguel Galindo).

En diciembre de 1932 el Ayuntamiento de Manzanillo expropió los terrenos de la Colonia Americana en las faldas de El Vigía (Sector 1). Finalmente, hay que decir que fue hasta 1934 cuando se arrendaron por primera vez a particulares algunos de los terrenos que fueron ganados al mar con las Obras del Puerto.

Por esos tiempos, los Zapadores e ingenieros (Urtuzuástegui, Dosal y Lira) –que envió el Presidente de la República, el Gral. Lázaro Cárdenas del Río–, realizaron otra serie de obras importantes, que impulsaron aún más el desarrollo y modernidad de Manzanillo, tanto que en 1948, el 23 de abril, se le dio a Manzanillo la categoría de ciudad que ya se merecía, y siendo así la segunda población con esta categoría en el estado, tan solamente después de la capital del mismo, Colima.