Guerrero y el PRD


René Macías Zamora*

 

Lo que ha sucedido en Guerrero es algo difícil de calificar, es verdaderamente increíble que sucedan ese tipo de cosas en un país que se dice de “instituciones”.

El asesinato de tres estudiantes y la desaparición de otros 43, es algo difícil de concebir, y por si fuera poco, en su búsqueda se han descubierto infinidad de fosas clandestinas, llenas de cadáveres que, según nuestras autoridades, no son de los estudiantes desaparecidos, como si eso fuera una buena noticia.

O sea que, además de los estudiantes desaparecidos, existen un sinnúmero de asesinatos de personas que van a parar a estas fosas, víctimas del narco, víctimas de la policía, del ejército, o ¿victimas de quién?

Nuestro partido, el PRD, ha resultado por demás cuestionado, culpado por ser la organización política que postuló al gobernador Angel Aguirre y al alcalde de Iguala, José Luis Abarca.

Sin embargo, no debemos olvidar que Aguirre se formó como político en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), como militante del PRI fue dirigente estatal de esa agrupación entre 1993 y 1996, cuando fue designado gobernador interino después de que el entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer también se viera obligado a dejar su cargo tras el asesinato de 15 campesinos en la comunidad de Aguas Blancas, en el municipio de Coyuca de Benítez, cometido el 28 de junio de 1995.

Cuando terminó su mandato de tres años, Aguirre fue diputado y senador por el PRI, e intentó ser candidato a gobernador por ese mismo partido, pero la dirigencia nacional nombró candidato al ex alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños.

Aguirre decidió entonces aceptar el guiño del PRD para postularse como candidato a gobernador para las elecciones del 30 de enero de 2011 que ganó con el 55,97 por ciento de los sufragios.

Además del caso de los 43 estudiantes desaparecidos, durante su gobierno se registraron varias muertes y una masacre. El 7 de junio de 1998, cuando era gobernador interino, en una escuela de la comunidad El Charco, del municipio de Ayutla de los Libres, fueron masacrados 11 indígenas y un estudiante resultó herido de bala.

El 12 de diciembre de 2012, la policía estatal, en un operativo conjunto con la federal, intentó desactivar un bloqueo de estudiantes de la Normal de Ayotzinapa en la autopista del Sol -que conecta la Ciudad de México con Acapulco- que dejó dos jóvenes muertos. Durante su gestión, fueron asesinados al menos 15 luchadores sociales, entre ellos el activista y militante del PRD, Arturo Hernández, caso por el que la fiscalía estatal abrió una investigación contra el ahora revocado alcalde de Iguala, José Luis Abarca, donde desaparecieron los 43 estudiantes después de ser atacados por policías y narcotraficantes.

Los altos índices de inseguridad, acentuados por la violencia del narcotráfico, motivaron que en enero de 2013 se crearan los primeros grupos de autodefensa en Guerrero, que después tuvieron sus réplicas en el vecino estado de Michoacán.

Pero, ¿el hecho de que Aguirre sea en realidad priísta, hace inocente al PRD? No, sin duda que no. Sin embargo, no debemos olvidar que el PRD ha logrado obtener la mayoría de votos para la Presidencia de la República con Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y con López Obrador en el 2006, hecho que motivó el interés de los partidos de derecha, primero el PAN y ahora el PRI, de tomar el control de nuestra organización, lo que lograron en gran medida cuando el Trife le otorgó el cuestionado triunfo a Jesús Ortega sobre Alejandro Encinas en una elección interna, iniciando así la época de “Los Chuchos”, que fue continuada por Jesús Zambrano y ahora por Carlos Navarrete.

Ésta corriente caracterizada por su cercanía con el partido en el poder, fue la que firmó el “Pacto por México” y es la que ha propiciado las alianzas con los partidos de derecha con el único afán electoral que les brinde más espacios de poder y ha impulsado candidaturas de personajes nefastos como Aguirre y Abarca en Guerrero e Iguala, respectivamente.

La verdadera izquierda dentro del PRD, la verdadera militancia, repudiamos enérgicamente los sucesos de Ayotzinapa y la cercanía de “Los Chuchos”, la cúpula perredista, a la derecha y al partido en el poder.

Regidor del PRD en el Cabildo*