Grave erosión marina en las playas de Manzanillo


Raymundo García Galloway.-

Ingenieros de la Unam estuvieron realizando un estudio de dinámica costera en las playas de las bahías de Manzanillo y Santiago, para determinar el grado de erosión marina que se está presentando de manera evidente, sobre todo en el área de Playa Azul y Salagua, donde se aprecia una especie de desnivel en las dunas de arena, esto se da por la pérdida acelerada de sedimentos que se producen por el arrastre de oleaje y mareas.

Expertos en topografía realizaron lo que técnicamente se denomina como batimetría (el arte de medir profundidades), consistente en realizar un levantamiento del relieve de la superficie subacuática, obtener una representación detallada del fondo marino, para entender la morfología del mismo lecho.

Tal estudio fue hecho en ambas bahías, mediante un láser y lo que se denomina sonar, esto en las lanchas ubicadas en el límite con mar abierto, con un sistema de posicionamiento global, lo que produce ecosondas GPS diferenciales, con software de hidrología en rangos de cero a 250 metros de profundidad, también se toma en cuenta la temperatura del agua, la conductividad y presión de ésta, según la profundidad.

Lo anterior dio como resultado un levantamiento del relieve de la superficie subacuática para conocer la dinámica de movimientos de los sedimentos y materiales en toda la extensión de ambas bahías.

Ahora bien, se tiene que determinar con estos estudios los daños producidos por erosión natural, como es la dinámica geológica, costera (climática y pluvial), oceánica vinculada al retroceso de la línea costera y la erosión atropical (por el hombre), como urbanización y el puerto.

Si bien la erosión marina depende en mayor medida de causas naturales, la intervención humana contribuye en gran medida al proceso erosivo, la pérdida de sedimentos se debe principalmente a la ejecución de obras, como el puerto, la urbanización sobre las dunas de las playas, que alteran la dinámica natural de la costa, donde se interrumpe el ciclo playa-médano y se altera el efecto amortiguador y alimentación natural de las playas.

El puerto altera el normal equilibrio de aporte y arrastre de sedimentos que se produce en la costa, como producto de la deriva litoral, lo que aunado a las obras de ampliación, contribuyen a la erosión marítima.

En las playas de la bahía se percibe un fondo cada vez más pronunciado, con fuerte oleaje y alteraciones sedimentarias que inciden en una hidráulica que genera corrientes de retorno muy riesgosas, más adecuadas para la práctica del surf que para los bañistas.

Así que será necesario determinar cuál es el daño ocasionado por el crecimiento urbano, así como el del puerto, para dictaminar lo pertinente y así poder tomar medidas para abatir este deterioro, como pueden ser la construcción de espigas y escolleras marinas, para controlar el movimiento de los sedimentos y evitar la pérdida de las dunas playeras.

Desde luego, para cualquier solución se deberá considerar la opinión del sector turístico y de la ciudadanía, pues la participación continua de las comunidades permitirá que las mismas se apropien de las acciones propuestas, para manejar la problemática vinculada a la erosión de sus playas.

La soluciones, por supuesto, involucran a la federación, pues las playas son consideradas propiedad federal, ya sea a través de sus dependencias o secretarías, o la API, pero se tiene que controlar este proceso acelerado de erosión, pues el tiempo corre y en el futuro no quedará arena en las playas ni para un reloj de arena, metafóricamente hablando.