Grandes mujeres de la historia colimense


DRA. LUISA AUGUSTA OLDENBOURG VIETSCH

Cuquita de Anda

La Dra. Luisa Augusta Oldenbourg Vietsch fue la clave para que Griselda Alvarez naciera en Guadalajara, y naturalmente queremos saber quién, es esta doctora nacida antes de su tiempo que marcó una esperanza en lo que a carreras prohibidas existentes para el género femenino.

Nació en la ciudad de Colima la madrugada del 5 de octubre de 1876, en el barrio de la Plaza de Armas. Hija legítima de Jorge Martín Oldenbourg, de 45 años de edad, casado, comerciante, originario de Inglaterra, y su esposa Anna María Dorotea Vietsch, de 31 años de edad, originaria de Alemania; ambos vecinos de esta ciudad.

A los nueve años, Luisa Augusta Oldenbourg fue enviada a los Estados Unidos, decisión tomada por su padre con el deseo que recibiera una esmerada educación. Lejos de su ciudad natal llegó a la adolescencia, con una voluntad firme y decidida, optó por el estudio de la medicina, carrera a la que poco tiempo atrás sólo tenían privilegio los hombres.

Decidida, en un tiempo en donde la mujer se dedicaba a sólo a cosas de la casa, después de una mediana educación, desechando el qué dirán y otros obstáculos que pudieran presentársele por ser mujer, solicitó el permiso de sus padres, inició con tenacidad y empeño sus estudios, ganándose la estimación y respeto de sus compañeros y maestros. Teniendo calificaciones brillantes.

El día 6 de enero de 1898, la doctora Luisa Augusta Oldenbourg regresó a Colima, inmediatamente se dedicó a ejercer su profesión.

Respecto a las consultas que daba la doctora Oldenbourg, el Profr. Ricardo Guzmán Nava nos cuenta que “en 1913, en las Fiestas de La Salud, asistieron a dicha función mis padres, el Profr. Severiano Guzmán Moya y Lucía Nava Cosío, quien llevaba en brazos a uno de sus hijos. En forma tumultuosa la gente se recargaba en el barandal del templo que da a la calle, en uno de esos embates, una de sus columnas se venció y cayó sobre la pierna derecha de mi madre, lo que le ocasionó una seria fractura. Fue trasladada de inmediato a su casa, llamando para su atención a la doctora Oldenbourg, quien después de examinarla emitió su diagnóstico: Era necesaria la amputación del miembro para evitar una terrible infección que a la postre podría poner en peligro su vida.

“Mi abuela, mujer de carácter, se negó rotundamente a dar su autorización para que realizara dicha operación, diciendo que prefería ver muerta a su hija antes que inválida. Mi padre suplicó a la doctora que hiciera lo posible por curarla sin amputar el miembro afectado; el tratamiento se realizó y, después de varios meses, mi madre fue dada de alta, dejándole completamente curada y completa”.

Por la Maestra Griselda Alvarez, se supo que la doctora Oldenbourg atendió a su madre durante el embarazo. Con gran profesionalismo, recomendó en el momento oportuno que doña Dolores Ponce de León tenía que trasladarse a la ciudad de Guadalajara, pues el parto se presentaría difícil, ya que el producto se presentaría sentado, y Colima carecía de equipo necesario para atenderla.

Haciendo caso de esta recomendación, doña Dolores se trasladó a Guadalajara, donde dio a luz sin complicaciones; de esta manera, la doctora Luisa Augusta Oldenbourg fue responsable de que la maestra Griselda Alvarez no naciera en la ciudad de Colima.

Durante la viruela negra en Colima, Luisa Augusta trajo de Estados Unidos, por su cuenta y riesgo, dosis de vacuna para prevenir esa enfermedad; con un alto sentido altruista, salía a las calles para aplicar dicha vacuna a niños de manera gratuita; sin embargo, la falta de cultura respecto a las vacunas hizo que en muchas ocasiones los padres escondieran a los niños y no querían permitirle su aplicación.

Desconocemos los motivos pero un día la doctora Oldenbourg abandonó Colima, para radicar definitivamente en Estados Unidos, pienso que ya le quedaba pequeña la ciudad y ella quería aprender más y dar más a los pacientes; ya instalada en sociedad con la doctora Bates, fundaron el Hospital Alta Bates en la ciudad de Berkeley.

Luisa Augusta Oldenbourg, personaje ilustre colimense, falleció en febrero de 1952, sus restos quedaron en Berkeley.

Luisa Augusta nos señala a las mujeres con su valentía de hacer lo que ella había planeado como médico, y que es una gran mujer que ignoró los tabús impuestos a las mujeres para sobresalir en los estudios, e ir más allá y apoyar a la humanidad en sus sufrimientos amortiguando con su sabiduría los dolores de los pacientes.