Gestión Pública


Turismo y planeación municipal

Alex Casarrubias Garcí.- 

Han sido varias los foros en los que se ha analizado las ventajas y desventajas de las estrategias de comercialización bajo el esquema “todo incluido”, que en los últimos años ha venido cobrando fuerza en muchos destinos turísticos de México.

En estos foros se ha destacado la presión que ejercen las operadoras turísticas internacionales y la opción del “todo incluido” posibilita el sector hotelero, más que tener atractivas utilidades, permanezca en el mercado.

Esto viene como referencia porque ante problemas de percepción de inseguridad en algunos de los destinos turísticos de México, que se ve agravada ante marchas y bloqueos incluso de aeropuertos, como fue el caso reciente de Acapulco, los grandes resorts engloban atractivos propios del destino: Centro de espectáculos, de convenciones, parques temáticos, entre otros servicios.

Tomemos tres ejemplos de cómo se han desarrollado nuestros destinos turísticos: Mazatlán, con un formidable malecón y una agenda turística muy emotiva -con el Carnaval, por supuesto, como una de las principales fiestas- mostró un desarrollo de hoteles en donde el turista se hospedaba y prácticamente ya no había motivo para que dejara el hotel durante su estancia y por tanto, se aislaba para disfrutar del destino turístico.

En Mazatlán, los hoteleros otorgaron férrea oposición a que se instalaran hoteles de cadenas nacionales e internacionales. En el pasado más reciente, la cancelación de los arribos de los cruceros vino a agravar la situación de desempleo de muchos prestadores de servicios turísticos, toda vez que el moderno centro de convenciones que se tiene no fue suficiente motivo para atraer mayores exposiciones o reuniones nacionales a ese destino.

Hoy, con el lento regreso de los arribos de cruceros así como estrategias de comercialización en las que se unieron hoteleros y prestadores de servicios, así como ya con varios años de funcionamiento del Comité de Planeación Municipal, Mazatlán empieza a cobrar un relanzamiento con base en lo que hicieron bien y lo que les falto hacer.

Puerto Vallarta pasó del “pueblito” a una marcha urbana especializada en los servicios turísticos, que muy pronto se extendió hacia lo que en su momento se denominó Nuevo Vallarta y que hoy es parte de una marca y estrategia comercial conocida como Riviera Nayarit.

Los grandes hoteles poco a poco fueron adoptando la comercialización tipo “todo incluido”, haciendo más compleja la dinámica turística, toda vez que el centro del “pueblito” con un bellísimo pero cortísimo malecón se ve reducido ante aglomeraciones de temporada alta.

Acapulco es el que más representa la fragilidad en el tema de la planeación municipal y las amenazas ante la percepción de inseguridad en el destino turístico. Consolidado en la década de los 50’s del siglo pasado como el mejor centro turístico de México, fue creciendo la marcha urbana así como una gama de atractivos: Parques temáticos, centro de convenciones y un creciente número de resorts ubicados en la cercanía del aeropuerto que actualmente sostienen los atractivos de ese destino que padece tres grandes problemas: Crecimiento poblacional poco ordenado y percepción de inseguridad que se agrava ante las protestas que toman autopistas, avenidas e incluso el aeropuerto.

En los tres casos, es visible la necesidad de que la planeación urbana sea una tarea objetiva bajo la responsabilidad de un organismo especializado, a fin de que se respete el uso de suelo y que cualquier propuesta a desarrollar, esté orientada a incrementar el nivel de vida de los habitantes.

Esperemos que el tema de la planeación urbana de los destinos turísticos sea tomado con responsabilidad. Las preguntas ineludibles para ello, puede ser: ¿Cuál es la experiencia que disfrutará el visitante o turista en nuestro destino? Dejemos que los institutos municipales de planeación generen la respuesta. La percepción de inseguridad es un tema muy serio, pero con mayor cuidado debe ser tratada la planeación municipal en la que por fuerza se tienen que armonizar los intereses del “todo incluido” y de otros servicios como paseos, restaurantes, transportación y compras, por mencionar algunos, bajo la premisa ineludible de una experiencia que identifique la esencia misma del destino turístico.

casarrubias.alex@gmail.com