Gestión Pública


Ahora es el ébola

Alex Casarrubias García.-

En 2009 el gobierno mexicano alertó a la Organización Mundial de la Salud (OMs) sobre el brote de influenza A-H1N1, y aunque ésta recomendó medidas preventivas, las autoridades mexicanas decidieron elevar el nivel de protección y por tanto, se generó una desconfianza social cuyas consecuencias fueron graves para muchos negocios relacionados con el turismo y la gastronomía.

Las navieras de cruceros decidieron suspender durante dos meses los arribos a puertos México y, para el caso de los cruceros zarpando de puertos de California, el itinerario cambió hacia el Oregon y Washington. Cuando los cruceros regresaron a México, en julio de dicho año, el daño ya estaba hecho y fue difícil recuperar lo perdido.

El año 2010 significó un ligero ascenso en cuanto a turismo de cruceros; sin embargo, ya los navieras anunciaban que por los efectos de la crisis económica-financiera reposicionaban las embarcaciones en rutas que en ese año reportaban mayor rentabilidad con base en un su mayor demanda.

Para agravar la situación anterior, a principios de 2011 hechos relacionados con la violencia que generó el crimen organizado en Mazatlán obligó a que las navieras tomaran la decisión de suspender arribos a ese destino turístico y por tanto, la ruta Riviera Mexicana quedó solamente con Cabo San Lucas, que ofreció no cobrar el segundo arribo si el crucero en el recorrido semanal regresaba; y, Puerto Vallarta, que apostándole a sus infraestructura -tres posiciones de atraque- ofreció con el apoyo de su comunidad portuaria, la pernocta de los cruceros, con las ventajas de que la tripulación tenía mayor descanso además de que se podía hacer reparaciones o mantenimiento al estar más tiempo atracado.

Doble arribo y pernoctas, mitigaron el impacto de la disminución de las navieras en la Riviera Mexicana. Sin embargo, la percepción sobre la seguridad en nuestro país se vio agravada por el hecho de que los boletines de alerta de viaje que emite el Departamento de Estado del vecino país del norte, incentivó para que los americanos decidieran durante 2011, 2012 y 2013 vacacionar en su propio país o bien, tomar alternativas en sitios que no han tenido el reporte de dichas alertas.

Durante 2013 la ruta Riviera Mexicana tocó fondo y se logró que la programación para 2014 generara expectativas de recuperación vislumbrándose mejores números para 2015, aclarando que si esas programaciones las comparamos con lo operado en Puerto Vallarta y Cabo San Lucas durante 2013, se tiene un incremento, pero ese dato es sesgado, porque la verdadera base de comparación es con referencia a lo operado en el 2008, en el que tan sólo Puerto Vallarta registró más de 270 arribos de cruceros y casi 600 mil pasajeros.

Claro, para llegar a esos números, se tendrá que recuperar totalmente la economía de Estados Unidos y especialmente California, estado que aporta el mayor número de cruceros atendidos en el Pacífico Mexicano.

Todo este repaso es el marco para señalar tres rubros que están como espada de Damocles sobre el turismo en México y específicamente en la ruta Riviera Mexicana que ahora empieza su recuperación:

Primero: Continúa la percepción sobre la violencia en México. La desaparición de normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, así como el combate del Gobierno Federal al crimen organizado aunado a la lucha entre los diferentes grupos criminales, hace que con mayor frecuencia el Departamento de Estado actualice las alertas de viaje para los americanos, invitando a postergar los viajes a nuestro país, especificando la gravedad de la situación que se vive en las diferentes regiones.

Segundo: La economía de Estados Unidos aún no consolida su recuperación en comparación con los niveles que reportaba hasta 2008 y California sigue con obstáculos para poder señalar que su economía vuelve a ser boyante. Hay signos positivos y esperamos se afiancen.

Tercero: Así como en México en 2009 se generó una desconfianza social por el brote de influenza A-H1N1, así se empieza a generar un fenómeno similar en Estados Unidos con el ébola. El Carnival Magic regresó a Galveston, Texas, luego de que le fuera negado el arribo en Cozumel. Aunque la laboratorista y su esposo no mostraron síntomas de ébola, es previsible se refuerce la desconfianza de los americanos por viajar ya sea en avión o en crucero.

Lo anterior, nos lleva a la conclusión de que el turismo, como industria, y los cruceros como mercado específico, tienen fuertes y serias amenazas que como tales, requieren estrategias de Estado para mitigarlas. Por lo pronto, esperemos que los puntos señalados no afecten el arribo de cruceros en la ruta Riviera Mexicana que en 2013 tocó fondo y con el esfuerzo de muchos lentamente se recupera.

casarrubias.alex@gmail.com