Gestión Pública


Nuevo aeropuerto del DF

Alex Casarrubias García.-

En el marco de su segundo informe de trabajo, el presidente Enrique Peña Nieto anunció el proyecto del nuevo aeropuerto del Distrito Federal, como una obra transexenal que impulsará la competitividad de la Zona Metropolitana del Valle de México (Zmvm).

Como cualquier tema de gestión púbica es un asunto de preguntas, conviene plantearnos algunas, tomando como referencia las declaraciones que sobre este proyecto hicieron directivos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), toda vez de la trascendencia de este proyecto:

¿Por qué el aeropuerto del D.F. tiene seis vuelos directos a otros continentes, mientras que los aeropuertos de Buenos Aires y Sao Paulo tienen 7 y 18 vuelos directos, respectivamente?

La respuesta a esta pregunta, que no fue abordada por los directivos del Imco, obedece a muchas razones. Empecemos por la comercial: Nuestro país, en lo general, y la Zmvm en lo particular, tienen como principal cliente a la economía de Estados Unidos de América. Más que analizar cuántos vuelos directos a otros continentes tienen los mencionados aeropuertos, conviene preguntarnos cuáles son los socios comerciales que tenemos y entonces será más fácil encontrar la respuesta a la conectividad aérea.

La cercanía geográfica con Estados Unidos de América es nuestra fortaleza pero al mismo tiempo, por no haber diversificado mercado en el pasado reciente, ahora tenemos como país, paradójicamente, una marcada debilidad toda vez que dependemos de los vaivenes de la economía del vecino del norte.

Lo hemos visto como a partir de 2009, los indicadores en exportaciones y turismo han tenido una etapa muy complicada, precisamente por una alta dependencia con la economía americana.

Sao Paulo tiene alta conectividad transcontinental, precisamente porque ha diversificado su participación en mercados, evitando depender de la economía de Estados Unidos, así de simple, así de sencillo.

Otro punto interesante sobre este proyecto está en que la Zmvm aporta el 23.6% del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestra economía, muy por encima de la aportación de grandes conglomerados urbanos como Monterrey con el 8% y Guadalajara con el 4.2%

Aquí la otra gran pregunta es: ¿Cuál es el límite de sustentabilidad que tiene la Zmvm? Ello en razón de la escasez de agua, la tremenda contaminación ambiental y que los segundos pisos ya empiezan a ser insuficientes para la movilidad de una de las más pobladas urbes del mundo.

Muy posiblemente, es momento de cuestionarnos seriamente la necesidad de acotar proyectos a fin de orientarlos a detonar otras regiones del país, con miras a un desarrollo sustentable, diversificación de los bienes y servicios de nuestra economía, pero sobre todo, a ponerle punto final al centralismo en que hemos basado nuestro desarrollo político y económico.

En Monterrey, Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes hace tiempo que empezaron a impulsar un nuevo modelo de desarrollo, basado precisamente en la diversificación de bienes y servicios, así como ampliar la participación en mercados.

Esperemos que en un futuro cercano, la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) deje de ser un aparador político y sea un instrumento técnico que articule proyectos de desarrollo de varios estados, independientemente del color ideológico o partidista.

El proyecto del nuevo aeropuerto del DF es positivo, indiscutiblemente, desde el punto de vista de las necesidades de competitividad comercial de la Zmvm, pero ese es solo uno de los múltiples retos que enfrenta, porque aún estamos a tiempo de ponerle límites a esa gran urbe: el agua, la contaminación ambiental, la propia movilidad urbana y la necesidad de equilibrar el desarrollo en nuestro país, son los temas que mandan para acotar el exacerbado centralismo que aún tenemos en México.

casarrubias.alex@gmail.com