Gestión Pública


Alex Casarrubias García.-

Nuestro país está por iniciar otro proceso de elecciones. Este año habrá en Nayarit y Coahuila. Las de 2015 son conocidas como “intermedias” y serán el mejor pulso de cómo la sociedad le otorga o niega el apoyo a la conducción de la Presidencia de la República bajo el mandato del Lic. Enrique Peña Nieto.

Mucho se analiza en todos los medios de comunicación sobre los indicadores económicos de México: Producto Interno Bruto (PIB), Tasa de Interés, Indice Nacional de Precios al Consumidor (Inpc), Indice de Precios y Cotizaciones, Tasa de Desempleo, Balanza de Pagos y Riesgo País, entre otros, son los principales indicadores que se abordan en diversas discusiones.

El ciudadano en muchas ocasiones percibe que la mejoría que se reporta en estos indicadores no es congruente con el nivel de bienestar familiar, toda vez que su salario resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas.

Por ello, el eterno tema con la siguiente pregunta: ¿Política o economía? La política conlleva más factores emocionales y su medición es muy compleja, más allá de las encuestas de opinión que sólo son como la “fotografía del momento” en cuanto a opinión ciudadana.

En meses pasados visité León, Guanajuato, y acudí en el último día de exposición a la feria denominada Sapica, excelente promoción y de negocios para artículos de piel y calzado que organiza la Cámara de la Industria del Calzado de Guanajuato (Ciceg).

En Sapica se cuestionó a los representantes de la Secretaría de Economía (del Gobierno Federal) hasta cuándo se le pondría un alto a la importación de calzado chino que compite deslealmente contra el calzado mexicano, empezando por el hecho del respeto a normas laborales bajo las cuales trabajan los empresarios mexicanos.

Este es un buen ejemplo, porque más que barreras arancelarias, lo que sería plausible es incrementar la conciencia de solidaridad y confianza en lo que producimos en México, toda vez que nuestro calzado tiene mucha calidad y precios competitivos.

Por ello, si realmente deseamos que mejoren los indicadores de la economía, conviene analizar muy bien nuestra conducta en la política. Seamos honestos, actualmente en nuestros partidos políticos tenemos discursos revestidos de sólidas ideologías pero acompañados de “convenientes” alianzas, no importa que las ideologías de éstas sean antagónicas.

Requerimos mayor congruencia en nuestra conducta política, para apoyar sin regateos a quien resulte legalmente ganador de una elección, tener solidaridad entre nosotros a través de paradigmas “ganar-ganar” e impulsar la transparencia y rendición de cuentas.

El mejor pulso de nuestra economía está en los indicadores que hemos mencionado al inicio; sin embargo, éstos pueden mejorar cuando los ciudadanos aceptamos nuestras responsabilidades políticas y evitamos regatear la solidaridad y confianza para consumir lo que producimos. Si queremos una boyante economía, es tiempo de mejorar nuestra conducta política.

casarrubias.alex@gmial.com