Filosofía práctica, coloquial, urbana, no complicada del maestro Leopoldo Barragán: Palabras de Carlos Valdez Ramírez


Concurrida asistencia a la presentación de su obra filosófica “Entre Dolores y Remedios”. Un Tributo a José Alfredo Jiménez

 

Sergio Yuval García

 

Ante un auditorio lleno en el Poliforum Cultural Adolfo Mexiac, el pasado 27 de octubre, el filósofo Leopoldo Barragán Maldonado presentó su obra titulada “Entre dolores y remedios”, tributo a José Alfredo Jiménez, en donde reúne más de 20 artículos en los que narra vivencias de los periplos del escritor y su propuesta de una filosofía curativa a partir de las canciones josealfredianas.

De esta manera transcribimos de manera íntegra, las palabras de Carlos Valdez Ramírez, Director General de Diario EL NOTICIERO, quien comentó la obra literaria Leopoldo Barragán Maldonado:

Esta noche nos reúne en este moderno recinto de la cultura colimense, un hombre sencillo, estudioso, con un alto sentido de la didáctica, prolífico en obras bibliográficas y muy firme en sus convicciones ideológicas y personales.

Hace unos días el Doctor Leopoldo Barragán y su servidor sostuvimos una amena charla. Nos distinguió con su visita en la redacción de EL NOTICIERO DE COLIMA y aproveché la inmejorable ocasión para realizarle una entrevista.

Si bien disfruto la lectura de sus artículos, en la entrevista pude conocer al ser humano que genera ideas. Me impresionó su sencillez, su nada complicado estilo filosófico de la vida, pero sobre todo, que es un hombre entregado a lo que disfruta hacer: Escribir y socializar el pensamiento.

Considero que entre la prolija y fértil obra bibliográfica del doctor Barragán la que se presenta “Entre dolores y remedios” es, sin duda, la que lo pinta de cuerpo entero, porque establece con mucha claridad su vínculo de vida y experiencias con la filosofía. No creo que sea esta su última obra, pero sí la que en plena madurez vuelca su experiencia de vida y recurre a las letras del compositor José Alfredo Jiménez como un excelente pretexto para conceptualizar sus dolores personales, asintomáticos, porque son del alma, pero que se curan, con canciones.

La dualidad Dolores-Remedios nos remite inevitablemente al vínculo que conecta a quien padece el dolor y al que lo cura. José Alfredo Jiménez, médico del alma, heredó de su padre, el boticario del pueblo de Dolores Hidalgo, el don de la sanación, que a través de las letras de sus canciones cura los males del alma, provocados regularmente por la mujer (o mujeres) que se asoman en cada verso.

-Para cuando se comprime el corazón: Su dosis de “ando volando bajo…nomás porque no me quieres”.

-Para cuando se sufre de amor: Unos polvitos de “qué bonita es la venganza cuando Dios nos la concede”.

-Para cuando se sufre por el abandono: Gárgaras de “si te acuerdas de mí no me menciones… porque vas a sentir amor del bueno”.

-O simplemente la animosa receta: “A veces me ando cayendo y el orgullo me levanta”.

Solamente acudiendo a su lectura podrán sentir el aroma de la cantina donde se santifica a José Alfredo y se escucha el habitual bullicio parroquiano del pintoresco Dolores Hidalgo y sus personajes.

Muchas veces al escuchar la palabra Filosofía nos espanta, nos remite al tedio, a los conceptos inentendibles y, por qué no decirlo, se convierte en un obstáculo para acceder a ella. Tal pareciera que nos atrapa el laberinto complicado de los grandes pensadores. Aquí están presentes los académicos, los que no aterrizan la filosofía, los que no socializan el pensamiento filosófico.

Acercarse al Doctor Barragán es comprender la filosofía de forma práctica, coloquial, urbana, sin complicaciones, porque la filosofía la hacemos todos, porque todos somos pensadores.

En cambio, cuando la Filosofía entra en el campo de la comprensión práctica, su acceso para nada es escabroso, es ésta la filosofía que Barragán Maldonado pregona cuando la vincula con la cotidianidad, con los oficios, con las personas, con el pueblo.

Como existencialista privilegia, obviamente, su existencia; asocia su trabajo a la filosofía popular, a los momentos vitales de su trayectoria de vida en el pasado y presente, para comprender lo que fue y será. Su filosofía es de vida, práctica, del momento, de vivencias que se dan en ciertas circunstancias y en determinados espacios.

Ya en otros trabajos Leopoldo Barragán nos ha acercado a la Filosofía. Busca en la cotidianidad la expresión del pensamiento y lo socializa y ese es, a mi juicio, el verdadero valor de su trabajo filosófico. Me es grato que nuestra casa Editorial EL NOTICIERO DE COLIMA sea plataforma de esa socialización del pensamiento.

Los colimenses tenemos en Leopoldo Barragán a un filósofo urbano, práctico, existencialista y popular que debemos aprovechar y la lectura de “Entre Dolores y Remedios”, entre otras obras, es un excelente vehículo para conocer su pensamiento.

Pero también Barragán Maldonado es el vínculo existente entre los filósofos colimenses de ayer y ahora, como Jorge Portillo del Toro, Gabriel de la Mora y Miguel Carrillo Huerta.

Su prosa es sencilla y convincente, hasta para dignificar a las cantinas donde se venera al santo patrono José Alfredo; le aflora su facilidad pedagógica.

En la charla a la que hice referencia hace un momento me confesó que no aspira a ser el mejor filósofo de Colima, que tampoco es el mejor, que lo que escribe y reflexiona es por vocación y su principal labor terrenal es que la filosofía no se extinga en Colima.

Estoy seguro que si fueran más los filósofos que caminan, como el Doctor Barragán, que los que levitan, no solo tendríamos una mejor socialización de la filosofía, sino una mayor vocación para que los jóvenes se interesen por estudiarla.

Muchas gracias por escucharme.

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