Feliz Día de las Madres


René Macías Zamora*

El origen del festejo a las madres se remonta a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Posteriormente, a lo largo de cientos de años se fue adoptando y transformando por otros pueblos y países.

Existe el antecedente de la declaración del presidente Woodrow Wilson, en el año 1914, para festejar el Día de la Madre durante el segundo domingo de mayo en Estados Unidos. Así fue gestado el día internacional de la madre que después fue encontrando eco en otros países que lo adoptaron hasta tenerse la celebración conocida en la actualidad.

En México se menciona en diversas fuentes electrónicas que debe su inicio en parte a la reacción que existía en ese momento en contra de los primeros movimientos feministas del siglo XX los cuales incluyen: el Primer Congreso Feminista en Mérida, Yucatán; la Escuela Racionalista impulsada por Felipe Carrillo Puerto, gobernador de Yucatán en 1922; y la creación de Ligas Feministas. Estos movimientos apoyaban la maternidad como una opción y fomentaban el uso de los métodos anticonceptivos. Con el afán de convencer al público, se dedicaban a dar conferencias sobre profilaxis, enfermedades venéreas, temas jurídicos, etc.

La historia sobre cómo se estableció esta fecha es muy controvertida. Se conoce que el 10 de mayo se festejó por primera vez en 1911, pero fue hasta 1922 cuando se institucionalizó la fecha. Esta se debió a una iniciativa que encabezó el periodista Rafael Alducín, director del periódico “Excélsior”. Se menciona que fue influenciado por una propuesta de José Vasconcelos, secretario de Educación, de dedicar un día a la madre.

Cabe mencionar que esta iniciativa tenía como objetivo principal reducir la influencia que estaban adquiriendo los grupos feministas en cuanto al uso de los métodos anticonceptivos. Para mayor efectividad en su lucha contra ellos se comenzó a premiar a las mujeres que tuviesen más hijos.

El día 10 de mayo se ha convertido en una de las fechas más esperadas y conmemoradas en México, su relevancia ha generado tanto impacto en la cultura mexicana que a partir de su inicio y hasta la fecha se realiza con mucho entusiasmo apoyada por diversas fuentes como lo son la local, municipal, estatal e incluso gubernamental.

Es importante recordar que en distintas poblaciones la celebración se lleva a cabo de diferente manera. Por ejemplo, en ciertos poblados suele haber misa todo el día en homenaje a la Virgen de Guadalupe.

A pesar de que considero que todo el año debería ser día de las madres, por la magnitud de su contribución al desarrollo de todas las sociedades del mundo, quiero aprovechar este día que los reflectores de todo México las iluminan, para expresarle mi reconocimiento a esas mamás (y a veces papás también), mujeres que cargan sobre sus hombros la mayor parte de las consecuencias de la precaria economía del país.

Ellas llevan el papel más difícil, son las encargadas, las responsables, de proporcionar alimento, vestido, habitación (pagar luz, agua, predial, renta, etc.), educación (uniformes, mochilas, uniformes, cuotas, colegiaturas, etc.), esparcimiento (vacaciones, salidas al cine o al menos al jardín más próximo). Responsabilidad que considero comparable, y más tangible, al milagro bíblico conocido como la multiplicación de los panes y los peces atribuido a Jesús para alimentar a una muchedumbre.

De verdad que tienen que hacer verdaderos milagros para que los raquíticos sueldos autorizados por la actual clase gobernante (no para ellos), alcancen para el sustento de las familias.

También les toca la parte triste de negarles a los hijos, con todo el dolor de su corazón y con un sentimiento de impotencia y rebeldía, la adquisición de artículos de gran necesidad como computadoras, calzado, libros, mejores alimentos, que están fuera de las posibilidades de infinidad de familias gracias a las políticas neoliberales  impuestas en México por el PRI y el PAN.

Más allá de visiones románticas que describen a las madres como seres que deben de tener destrezas y conocimientos de psicología, medicina, economía, docencia, moda, diseño, clarividencia, chofer (con lo cual estoy completamente de acuerdo), son los seres humanos dispuestos al mayor de los sacrificios para buscar el bienestar de sus hijos y la familia en general.

Y aquí surge la pregunta: ¿Es todo lo que podemos hacer los varones (esposos, hijos, hermanos, padres) por estas mujeres? ¿Sólo festejarles el 10 de mayo? ¡No! Debemos involucrarnos y apoyarlas en tareas que por una injusta tradición se consideran responsabilidad exclusiva de las jefas de familia o de las mujeres en general. El aseo de la vivienda, la elaboración de los alimentos, la limpieza de la ropa, el cuidado de los niños, son labores verdaderamente pesadas en las que podemos perfectamente apoyarlas y demostrar nuestro reconocimiento a su labor de madres y esposas.

Vaya para todas ellas una felicitación, un reconocimiento, mi afecto y un abrazo fraterno, deseándoles que todos sus esfuerzos se vean recompensados, sus solicitudes sean satisfechas y sus oraciones sean escuchadas. Y para los compañeros varones, un exhorto a demostrar diariamente, mediante nuestro ayuda en las labores hogareñas, que valoramos realmente su esfuerzo.

Regidor del PRD en el Cabildo de Manzanillo*