Entre las palmeras: El calor sí nos llega


Las pláticas entre porteños actualmente ya no son sobre las elecciones, ni tampoco se platica de los ganadores, que lograron llegar a la meta en la justa electoral a través del voto popular. Bueno, con decirles que ya ni siquiera se habla sobre quienes serán diputados plurinominales en el congreso local; porque casi es seguro que serán los mismos de siempre. Sí, los que siempre se acomodan, y que para colmo ni campaña hicieron y, si se ofreció, hasta le quitaron ese derecho de ser diputados a muchísimos otros que sí lo merecían. Pero, de eso tampoco se habla, porque hasta coraje da acordarse del tema.

El tema que ahorita es motivo de conversación es el calorón que está haciendo en Manzanillo; pero más que el calor real, es la excesiva humedad que ha estado haciendo en Manzanillo. Muchos coincidimos en que ya no se haya qué hacer para mitigar los efectos de las sensaciones térmicas, que han llegado en algunos momentos a los 38 o 40 grados. Es precisamente de eso que quiero hablar hoy.

Primeramente quiero hacerle dos recomendaciones a la población: La primera, que no dejen sus ventiladores prendidos por horas y horas, porque se queman y, lo que es peor, nunca los deje encendidos cuando salga de casa, y la vivienda se quede sola; no vaya a ser que, porque se quema un ventilador, incendie también la casa completa.

La segunda recomendación es que cuide muy bien a las mascotas. No hay que tenerlas en las azoteas ni en los patios, que son lugares donde generalmente pega mucho el sol; ahorita esto se consideraría un acto de crueldad. Así es que hay que mantenerlas dentro de casa, y con agua suficiente para que tomen cada vez que lo requieran. Recomendaciones para los seres humanos no doy, porque son obvias, y por ende, de todos conocidas.

Pero, lo que sí se debiera hacer ahorita es el gestionar ante quien corresponda, y creo yo que es a los diputados, tanto salientes como entrantes, el que los beneficios que tenemos los manzanillenses al ser un municipio generador de energía eléctrica se hagan válidos; como el hecho de que no se nos cobre la energía eléctrica por las terribles molestias que se nos ocasionan o, ya de peor es nada, que se nos cobre las tarifa más baja del país.

Con ese beneficio a los manzanillenses nos ajustaría posiblemente para introducir aires acondicionados a nuestras viviendas, pues tener estos aparatos refrescantes y absorbentes de la humedad no es un lujo en Manzanillo, sino una verdadera necesidad.

El gestionar que se nos cobre barata la luz es más útil que gestionar el Puerto Cuyutlán, pues el desarrollo que se quiere tener en la laguna afectaría drásticamente, por no decir que acabaría totalmente, con nuestra producción de sal, la que es considerada por muchos como la mejor sal del mundo. Eso sin contar con todos los daños que se le ocasionaría por default a la laguna de Cuyutlán.

Mientras que gestionar que se nos baje el costo de lo que pagamos por la luz, beneficia hasta a nuestra salud. Qué lamentable que hasta el día de hoy no vemos beneficios por ser productores de energía. Siempre se le andan exigiendo compensaciones por las molestias ocasionadas al rubro portuario, pero mucho menos se le exige a la CFE por su planta termoeléctrica local, y nunca se le exige nada tampoco a PEMEX por el riesgo en el que tiene a los manzanillenses que vivimos en el Centro Histórico, por la instalación de sus ductos, ni por el arribo de los enormes buques contenedores de diversos combustibles, que también arriban dentro de esta misma área del centro, en el muelle establecido para este fin.

Son tantas las molestias que los porteños recibimos diariamente, sobre todo, los del Centro Histórico y la delegación de Campos –porque hay que decir que también la gasera ya representa un peligro latente, y esa no es molestia, sino todo un riesgo de vida-, que justo sería que pagáramos muy poco por la energía eléctrica doméstica y comercial.

Porque, si cada año hace más calor, al rato va a ser más peligroso el clima que las muchas enfermedades que nos amenazan diariamente, como el famoso Coronavirus o el dengue hemorrágico.

Los aires acondicionados en Manzanillo ya se han convertido en una verdadera y urgente necesidad a satisfacer. Y, si aparte de bajar el coste de la luz a las familias y negocios porteños se hiciera un programa para la adquisición e instalación de climas artificiales, todavía esto sería muchísimo mejor, y ya dejarle a los porteños el mantenimiento de los mismos.

Algo así como cuando se entregan despensas o becas por medio de un programa social o, por lo menos, que se apoye con un porcentaje significativo del costo de uno de estos aparatos, lo cual ya ayudaría de mucho.

Creo que a los únicos porteños a los que ni calor les llega es a los próximos diputados plurinominales; a esos, que ni siquiera apoyaron a sus propios compañeros de partido en las campañas electorales recientemente terminados, y que lo único que hicieron es publicar en las redes sociales sus fotos con una sonrisota cínica haciendo la V de Burla; ay, perdón, de la Victoria, porque burla va con B grande. Que tenga un bonito día.