Entre las palmeras


Eunice Flores

Ya han pasado muchos años que por causa del crecimiento desmedido de la actividad portuaria, los pescadores ribereños han sido afectados de manera drástica. Si ellos se ven afectados, a todos los manzanillenses nos perjudican, porque si el pescador local, por dar un ejemplo, no puede sacar camarón, entonces nos veremos en la necesidad de traerlo de otras partes del país, o de plano resignarnos a que se escasee; pues cualquier persona con sentido común sabe que el traslado cuesta dinero, lo que ocasiona una alza en su precio. Así que si nos quejamos por el costo del camarón una de las razones es por la afectación local.

 En cuanto a la pesca de las especies picudas, ya va siendo hora de reformar las leyes para que nuestros pescadores sean beneficiados, aunque cambiando las leyes se beneficia a los del mismo gremio de todo el país, ya que es una afectación nacional la que tiene este sector, pues las leyes que impiden la captura de estas especies migratorias, son de ámbito federal. Si se han hecho tantas reformas a leyes que se consideraban inamovibles, como la energética, o la de telecomunicaciones; ¿por qué no mover la que afecta a los pescadores ribereños? Creo que ésta va a ser una tarea para los próximos diputados federales que resulten electos el 7 de junio próximo; pues a los que están en la legislatura actual ya se vio que nunca les interesó, y que sólo hicieron por los de la pesca deportiva, protegiendo la ley que les beneficia para que las especies picudas sigan siendo el juguete preferido de gente adinerada; a pesar que se conoce que éstas no están en peligro de extinción y son altamente migratorias, y si no las capturan los ribereños de aquí, de todos modos los van a capturar los asiáticos de manera indiscriminada. Los ribereños locales siquiera lo hacen para comer, y muchos deportivos sólo por tomarse una foto o ganar un premio; simplemente divertirse, y ni aprovechan la carne del animal en muchas ocasiones. En cuanto a los pescadores ribereños nadie les quiere ayudar o son muy pocos los que se ponen de su lado, porque no muestran convicción en lo que realmente vale la pena.

Si de veras quieren el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, deben sostenerse todo tiempo en esta petición, y no sucumbir ante una oferta de una indemnización económica, pues el dinero que les den es temporal, y su problema va a seguir, porque la solución de fondo es luchar contra la SCT para que respete esa parte de la laguna, y para que se modifique la ley que impide la pesca en el mar de pez vela, marlín y dorado para uso comercial. El dinero que les den, por mucho que sea, se va en un abrir y cerrar de ojos, y no soluciona ningún problema. Deben de buscar asesoría con personas que verdaderamente les ayuden a encontrar una solución de fondo, y dar la espalda a quien los utilice para sacar unos pesos que, como dije anteriormente, sólo servirán para un corto plazo; si es que les toca alguna tajada de eso. A la hora de hacer un reclamo, una petición, vayan con los diputados federales, ya que son ellos los únicos que podrían ayudarles, si quisieran. Si hacen alguna manifestación, que sea afuera de las casas de estos diputados o vayan a Colima a la SCT.

 Otra exigencia que pueden hacer es que los representantes en la capital del estado, estén permanentemente en Manzanillo. En cuanto a las manifestaciones que hagan, por favor, no afecten a terceros que absolutamente no tienen que ver. Porque, lo único que van a ocasionar, es que la población también les dé la espalda, y los vean como apestados de la ciudad. Los choferes de camiones urbanos, los repartidores del gas, los particulares, ¿qué tienen que ver con los problemas de los pescadores ribereños, como para cerrar una carretera? ¿Acaso todos ellos pueden solucionar sus problemas? ¡Claro que no! No se echen encima a la ciudadanía, porque cuando ocupen apoyo de ellos, es muy posible que no se los vayan a dar. El manzanillense no es dado a manifestaciones públicas, pero sí se sabe comportar de manera indiferente, si se harta. Lo que van a lograr es que los tengan en un muy mal concepto, como revoltosos, aprovechados, oportunistas, etc. Así que, ya lo saben, los que verdaderamente se tienen que dar cuenta de su situación están en Colima, en San Lázaro o la Ciudad de México.

*Que tenga un bonito día