Entre las palmeras


Eunice Flores.-

*MANZANILLO se está desarrollando a pasos agigantados, al mismo tiempo que está creciendo demográficamente; sin embargo, hay una actitud que como ciudad no hemos cambiado y me refiero a lo sucio. Es de todos conocido el refrán que dice: “Una ciudad limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia”.

Sería muy bonito que nuestro municipio luciera siempre limpio. Para lograr esto, tenemos que tener sincronización entre gobierno y pueblo en esta tarea. Años se han ido y otros están por venir, pero los que nunca están presentes, son los botes de la basura.

Los tenemos tan pocos, que se pueden utilizar para enseñarle a los niños pequeños a contar en pequeñas cantidades. Aparte, cuando logramos ver alguno por ahí, son tan pequeños que siempre están saturados de basura hasta el tope, que hasta acercarse a ellos da asco, por los derrames de los desechos.

Ojalá en Manzanillo empiece a haber una cultura de la limpieza y comencemos a ver muchos recipientes a cortas distancias unos de otros y de un tamaño razonable, para que los porteños tiremos nuestras basuras en ellos. Lamentablemente, cuando traemos basura, como puede ser un envase de refresco, bolsas de plástico, servilletas, etc., no tenemos dónde tirarlo y nos vemos en la penosa necesidad de dejarlos en un lugar donde haya un montón de basura.

Otros optan por dejar sus vasitos en las cornisas de las ventanas de casas particulares, en las cajas de las camionetas o en las casetas de los teléfonos públicos. Y esto no da nada de buen aspecto, además que nos deja virus que, como resultado, nos dan diversas enfermedades.

Qué bueno que algunas empresas portuarias aportaron contenedores para depositar la basura, porque son de muy buen tamaño para evitar una saturación de desechos, aunque por lo pronto se pondrán únicamente en las escuelas, esperando que las nuevas generaciones se eduquen de manera diferente gracias a esto.

Ojalá se sumen más empresarios para que todo Manzanillo esté lleno de estos depósitos. Otra forma de mantener limpia nuestra ciudad es creando baños públicos en lugares estratégicos, sobre todo en sitios cercanos a bares, aunque donde más urgen es en el malecón Espíritu Santo, porque este arroja un olor pestilente que aleja a quienes quieren pasear por ahí y desilusiona a turistas nacionales y extranjeros.

Por cierto, este malecón o paseo se debiera cuidar como oro en paño, sobre todo, si se quiere atraer a los cruceros, porque estos viajeros es donde primero ponen los pies; es la carta de presentación de Manzanillo para ellos.

Es incongruente que nos jactemos de ser un puerto turístico y no se procure la limpieza de los puntos estratégicos para los vacacionistas. Siempre hay que pensar que Manzanillo es nuestra casa y que debemos tenerlo impecable para agradar a quienes nos visiten y así en futuras ocasiones quieran regresar.

*Que tenga un bonito día.