Entre las palmeras


Tope donde tope

Eunice Flores.- 

Ahora que Manzanillo está estrenando calles de pavimento hidráulico en las colonias populares que han tenido este beneficio, hay un nuevo peligro. Resulta que, por estar en muy buen estado las vialidades recién entregadas, los vehículos circulan a exceso de velocidad.

La imagen de las colonias ha cambiado radicalmente, se ven más bonitas, modernas y, bueno, hasta parecen calles de una gran ciudad. Pero, tal parece que a muchos porteños se les olvida que los colonos no fueron cambiados, pues sigue estando ahí la misma gente de antes, siguen jugando los mismos niños, siguen radicando los mismos discapacitados y personas de la tercera edad; pero, a quienes tienen carro, se les ha antojado ahora creer que les hicieron autopista, sobre todo al gremio de los taxistas.

Hace 15 días mi esposo y yo fuimos a una de las tantas tiendas de autoservicio y de regreso abordamos un taxi. Cuando el operador entró a mi colonia, que ha sido beneficiada con pavimento hidráulico, se puso eufórico y nos dijo: “Agárrense, porque le voy a pisar bonito”.

Rápidamente, mi marido le contestó: “No. Mejor suba despacio, porque de repente salen niños con pelota, o simplemente corriendo. Además, varias familias tienen mascotas pequeñas, y, por cierto, hace meses que atropellaron a una, no sabe cómo le andaba yendo al taxista que lo hizo”.

Ante este comentario, al taxista no le quedó otro remedio que manejar con precaución. Al bajarnos del taxi, mi esposo y yo comentábamos que urgía que hubiera topes. Estos bordos son indeseables para los automovilistas, yo lo sé, e inclusive no falta quien diga que son anticonstitucionales.

Creo que, para salvar vidas humanas, estos obstáculos son necesarios. Claro que hay otra manera de evitarlos, pero es muy difícil, porque no ha habido la disposición para ello. Se trata, que los conductores de vehículos lleven a bordo a Doña Prudencia o a Doña Precaución, la que quieran.

Como esto sé que es un sueño muy difícil de hacerse realidad, por eso sugiero que a las nuevas vialidades les pongan topes, porque a las dos señoras que mencioné no las quieren mucho los señores, pues con el tiempo han demostrado que prefieren a Doña Angustias, y los de emociones fuertes, a Don Alcoholito.

Ojalá la Dirección de Obras Públicas municipales considere la sugerencia de poner topes en las colonias, o de menos, vibradores, para así evitar posibles atropellamientos. De este modo, el que quiera pisarle al acelerador, sabe que puede dañar a su propio vehículo.

En cuanto a los taxistas, les recuerdo que no se están haciendo autopistas, sino sólo mejorando las vialidades. No se olvide ponerse el cerebro cuando va a trabajar. Esto último no sólo lo comento porque andan a toda prisa por las nuevas calles con pavimento hidráulico; sino, porque parecen niños pequeños, metiéndose a los grandes encharcamientos, también a toda velocidad, ahora que ha llovido tanto, para divertirse mojando a los peatones, e ignoran, o se hacen los ignorantes, que mojan sus propias balatas, y después tienen problemas con el frenado.

Una vez más, el daño se lo hacen ellos solos. Ah, pero eso sí, luego quieren que el gobierno les pague las composturas.

Que tenga un bonito día.