Entre las palmeras


Qué fácil es echarnos la culpa

Eunice Flores.-

Es alarmante el número de casos de cáncer que tenemos en Manzanillo. Esta es la razón por la que se hacen campañas para detectar de manera temprana la patología, sobre todo el padecimiento de mama.

Las campañas que se hacen van desde motivar a las damas para que se hagan exámenes como mastografías, ecosonogramas, hasta decirnos cómo debemos alimentarnos. Todos quisiéramos saber las causas exactas que originan el mal del cáncer, pero hasta ahorita no se ha encontrado, en el caso del de mama, la razón.

Muchas voces dicen que la obesidad, el sobrepeso, el sedentarismo, la alimentación que como mexicanos tenemos, entre otros, son ingredientes básicos para enfermarnos de cosas graves. La verdad, me siento harta e indignada de que nos quieran hacer sentir culpables de contraer enfermedades incurables, porque ya de todas dicen que es por las mismas razones.

Se me hace hasta tonto escuchar que la alta presión, la diabetes, los diferentes tipos de cáncer, la depresión, entre otras enfermedades, tengan las idénticas causas. He estado observando que Manzanillo tiene muchísima contaminación. El olor a humo tóxico se respira en todo, tanto de la parte norte como en el Centro Histórico, y ni siquiera la parte rural se salva, y dicen algunas personas con las que he platicado que esto último se da por las mineras; a esto hay que agregarle las emanaciones de la termoeléctrica, procesadoras de alimentos, y todo el sector industrial asentado en Manzanillo.

Eso solamente en el caso de las que se pueden oler, porque hay muchas otras sustancias que lanzan a la atmósfera que no percibimos, pero sí nos hacen daño, y quizá hasta sean más que las olorosas o que se pueden ver a simple vista por su color feo. Yo creo que esto es mucho más dañino para nuestra salud, y esa sí que no es culpa nuestra; sin embargo, al sector industrial nadie lo molesta.

Este pasado viernes estaba escuchando que en cierto reclusorio femenil de otra entidad le hicieron pruebas a más de 400 internas, para detectar de manera temprana el cáncer de mama, y ¿sabe cuántas salieron enfermas? Una sola mujer, mientras que, cuando hacen esa misma cantidad de exámenes a mujeres libres, salen mucho más que solamente una, ¿por qué será esto? Las reclusas están todo el tiempo encerradas bajo techo, e inclusive, esas penitenciarías generalmente están a las afueras de la ciudad, o en poblaciones pequeñas donde la industrialización no tiene lugar; en cambio, el resto de mujeres hacen su vida en colonias, trabajos y centros comerciales que están cercanos a lugares con excesiva contaminación.

Es más fácil echarle la culpa a los enfermos por tener esos males, que hacer que las industrias asuman su responsabilidad, y a los del sector salud que son los que hacen las campañas. Creo que los porteños sí asumimos nuestra responsabilidad, porque cuidamos nuestra alimentación en la medida que podemos, y no contaminamos tanto, y ahora menos, con el tema del reciclaje; ¿pero las industrias que hacen?

Los habitantes de la zona alta de nuestra ciudad y puerto no quieren la presencia de las mineras, porque contaminan los ríos, y precisamente porque temen a las enfermedades mortales como el cáncer; sin embargo, no se hace caso. Sacan el argumento que tienen filtros. En fin, una sarta de justificantes para acallar y quitar el miedo. Los habitantes de Campos también tienen a muchos enfermos, como ya lo han denunciado, desde padecimientos de garganta crónicos, hasta cáncer.

De hecho, muchas familias que originalmente poblaron esa delegación se han ido de ahí porque muchas veces expresaron que era por la contaminación de la planta Termoeléctrica que se estaban enfermando, y nadie les hizo caso. E inclusive, como prueba, pusieron sus cosechas de ciruela, mango y limón. La ciruela se veía más arrugada, pequeña y muy descolorida y con manchas, así como una producción muy reducida. Los mangos, manchados, quemados y de mal sabor, y lo mismo el limón.

Como ven, los particulares no somos tan responsables, sino que es la contaminación, y por mucho cuidado que tengamos en nuestros alimentos, no sirve de tanto, porque aun los naturales, del campo, son regados con productos tóxicos, y no me refiero a los productos que usan nuestros campesinos, sino a las emanaciones de las abundantes industrias que tenemos en Manzanillo.

Que tenga un bonito día.