Entre las palmeras


Eunice Flores.-

Es algo preocupante y muy alarmante la situación emocional que evidencian los operadores del transporte público. Tan grave es su comportamiento, de unos días a la fecha, una semana o dos, que urge que las autoridades de la Dirección de Transporte, así como los patrones o dueños de camiones, hagan algo urgente, como enviarlos a un psicólogo o psiquiatra, para evitar desde enfrentamientos físicos con los usuarios, hasta posibles accidentes, quizá peores que aquellos de los que hemos sabido últimamente.

Pareciera que esta situación ha sido generada por los descuentos del 50 por ciento que tienen que hacer a los estudiantes de secundaria a facultad, y que se agravó, extendiéndola a párvulos y alumnos de primaria.

Y es que a ellos les preocupa cumplir con la cuota a sus patrones, como quien dice, los trabajadores del volante son los que vienen subsidiando esos descuentos, porque les piden la misma cuota de siempre. Todavía hay bastantes usuarios de este pésimo servicio que pagamos pasaje completo, los siete pesos, y creo que somos los más desprotegidos y con quienes recalan los choferes; porque, quienes pagamos los siete pesos, solamente contamos con la Dirección de Transporte para quejarnos; no estamos bajo la cobertura de ninguna institución escolar o académica, ni de alguna asociación de discapacidad o de las personas de la tercera edad, que nos brinden una tarjeta de descuento.

Este sábado pasado, para poner un ejemplo concreto, mi esposo y yo abordamos el estribo de un camión que se nos figuró que iba para El Valle de las Garzas. Al ir ya a pagar nuestros pasajes, se le preguntó al operador de la unidad que si pasaba por el Mercado del Valle, y muy enfurecido, pero de veras muy enfurecido, y bastante grosero, contestó que no y que para otra vez nos fijáramos bien en el letrero, y muchas groserías.

Nos bajamos tan rápido como pudimos, y cuando abordamos el siguiente camión de pasajeros urbano, a la altura de La Flechita, quería abordar un anciano que quería cantar con una grabadora, para sacar unos centavitos para su sustento. Ni siquiera había pisado un escalón, cuando el operador a grito abierto le prohibió que se subiera. Así estuvo el estira y afloja, hasta que finalmente logró subirse, apoyado por otros usuarios que venían abordar a la unidad detrás del cantante callejero, y que, al ver lo soez y violento del sujeto al volante, ya mejor querían esperarse a otro urbano. Ante la amenaza de perder esos pasajes, fue que accedió a que se subiera el viejito a desempeñar su oficio.

No solamente son las groserías que propinan a los usuarios, sino que, debido a su demasiado coraje, estrés y amargura, manejan como poseídos por demonios, y no solamente me refiero a la velocidad, que ya es de todos conocida, sino que van zigzagueando como si pensaran que son un auto compacto, rebasando por la derecha o por la izquierda, según se les antoja, frenando y arrancando con violencia y, si la paciencia se pudiera pesar, diría que no tienen ni un gramo de ella, porque, cuando viene el tren demasiado cerca, se le quieren aventar temerariamente, como anhelando pasar o morir en el intento, jugándose la vida como si anduvieran solos.

Algo se tiene que hacer para remediar el problema. Mucho se ha hablado de generar empleos buenos y con salarios dignos; pero, tal parece que el de operador de transporte público, en vez de generar ganancias, está sirviendo para subsidiar a los estudiantes del propio bolsillo del trabajador del volante.

Creo que, si la FEC exige los descuentos correspondientes, es la misma FEC la que, de su Tesorería, debería subsidiar el descuento, o, si prefieren que les salga más barato, cada escuela debería adquirir sus propias unidades, contratar a sus propios operadores y establecer sus propias rutas y horarios, y así no intervendrían el transporte público de la ciudad.

Los patrones debieran de poner los pies en la tierra y bajarles la venta en porcentaje a los descuentos que se están haciendo; porque, muchos de ellos, hacen como que no saben de la situación. Los héroes de todo esto son los operadores, porque en realidad ellos son los que financian los descuentos de su propia bolsa.

Que tenga un bonito día.