Entre las palmeras


Eunice Flores.-

¿Dónde están las bicicletas?

La bicicleta ha sido en Manzanillo un medio de transporte para las personas que no tienen muchos recursos económicos, pero, en los últimos años, debido a lo caótico del tráfico vehicular en nuestra ciudad, su uso ha disminuido considerablemente, no es así en muchas partes del mundo.

En Holanda, por ejemplo, es usada por todo tipo de personas, en edades y niveles socioeconómicos, y casi está al nivel importancia, sino es que más, que los automóviles. Para el que no llega a tenerla, como los turistas, el gobierno les renta, porque ellos alientan su uso. Hasta la realeza de los Países Bajos la usa.

Y, ¿qué decir de los chinos?, son tan amantes del ciclismo urbano que hasta en sus circos las utilizan con gran destreza, causando la admiración del mundo.

Volviendo a Manzanillo, hasta se ha perdido la costumbre de enseñarles a los pequeños a andar en ellas, quizá porque los padres ya no tienen tiempo, o, al no haber espacio para practicar este deporte, les da miedo que los atropellen. Antes contábamos con la Plaza Cívica, que se ubicaba en la calle 9 de la Unidad Padre Hidalgo o en los barrios, pues los únicos vehículos que entraban a ellos eran los de los propios colonos, quienes no manejaban a exceso de velocidad, como ahora.

La bicicleta tiene grandes beneficios que puede aportar a la ciudad, como el contrarrestar los grandes niveles de contaminación que los vehículos de combustible ocasionan; aporta salud, ya que al utilizarla se ejercita el ciclista, mientras que en carro lo que se fomenta es el sedentarismo, y se fortalecen los reflejos y hasta se convive más con los porteños y se aprecia mejor la belleza de nuestra ciudad.

El medio de transporte del cual estoy hablando se debiera de impulsar mucho más, por medio de la creación de las anheladas ciclovías, crear espacios para andar por ellos de manera recreativa y agregar pistas a las unidades deportivas ya existentes, hacer que los niños vuelvan a aprender a andar en ellas y educarles para que sepan sobre la responsabilidad de utilizarlas.

Y ya que estamos hablando de esto último, también los adultos que andan en sus bicis deben de tomar cursos de educación vial, porque con mucha frecuencia se les ve en calles de nuestra ciudad en sentido contrario, sobre las banquetas, áreas verdes, metiéndose entre los automóviles, zigzagueándose por derecha e izquierda, y, lo que es peor, en carreteras de alta velocidad, como el Libramiento de El Colomo, por poner un ejemplo.

He observado este tipo de conducta aun en las narices de los agentes de Tránsito; sin embargo, éstos no mueven un dedo para llamarles la atención, lo que es grave, porque al menos sé de dos atropellamientos que personas en bicicleta han cometido.

Y es que creemos que este noble medio de transporte es totalmente inofensivo, pero no es así. Debiera de crearse algún reglamento o ley para proteger o sancionar a los ciclistas, así como fomentar su uso. Una forma de llevar un control es emplacando las bicicletas como en un tiempo se hizo. Al tener una identificación metálica, estoy segura que los conductores se la pensarían más de dos veces para ir en sentido contrario o cometer cualquier otra falta vial, y también sería más fácil identificarlas a la hora de que les ocurra un accidente.

No cabe duda que la bicicleta es una muy buena opción como transporte, como recreación y una buena fuente de salud. No contamina y es un medio de traslado económico, pues no requiere de combustible alguno, solamente el que aporta el esfuerzo y energía del que va arriba de ella.

El ciclismo, junto con la natación, son los deportes que se consideran más completos, ya que implica activar todo los músculos del cuerpo.

Que tenga un bonito día.