Entre las palmeras


Eunice Flores

Manzanillo carece de zonas peatonales, quizá porque se creé que todo mundo tiene un carro o ya de peor es nada una moto; pero hay muchos que ni a bicicleta llegamos. Las banquetas con las que contamos son demasiado angostas y completamente irregulares, porque están desniveladas. Se hacen obras nuevas y se dejan de lado las aceras, y cuando por fin se logra obtener un espacio para caminar por él, éste es invadido rápidamente por carros que se supone que no debieran de transitar por ahí. Prueba de esto es el playón que está a espaldas del Pez Vela, que muchas veces me ha tocado ver vehículos estacionados, aparte de las ratotas de cuatro patas que ahí abundan. Pero otro paseo que está en la misma situación es el de la playa de San Pedrito. Se supone que desde la entrada, por la cancha del cachibol hasta la punta donde está el canal de navegación y la baliza, es un lugar altamente turístico, exclusivamente para andarlo a pie; sin embargo, también por ahí entran automóviles, y lo que es peor aún, se ha convertido en una pista de motocicletas a alta velocidad.

Debido a que hay tres o cuatro agencias junto a la playa, los tramitadores hacen de las suyas, y en vez de entrar y salir por la Burócrata, como es su deber, les ha dado por usar a su antojo este camino, donde comúnmente hay niños, personas mayores y familias en general y vendedores, que intempestivamente tienen que hacerse a un lado, para no ser arrollados, pues la toman como un atajo para esquivar el paso del tren cuando ya invadió la entrada de la Teniente Azueta, y de esta manera, salen directamente al paseo Espíritu Santo hacia El Tajo o hasta meterse a la carretera a la altura del retorno frente al Mercado de Pescadores. Sólo falta que la Plaza Juárez la utilicen como estacionamiento, o el jardín, pues hasta los camellones se han llegado a invadir por automóviles. Por todo esto, quiero sugerir a través de este espacio que las zonas peatonales se cierren para los automóviles y motocicletas, y, si vamos a hablar de ruedas, que sólo se deje entrar a las personas con capacidades diferentes, que utilicen su silla. Eso de que todos los porteños tenemos carro, es un mito, no es una verdad, y aunque así fuera, debemos ejercitarnos, y los espacios peatonales sirven para caminar, correr y trotar. Lo ideal sería que los automovilistas tuvieran tantita ética o sentido común, y respetaran las zonas peatonales, sin la necesidad de que un guardia los estuviera amonestando o de poner barreras. Si Manzanillo carece de espacios culturales, ¿tampoco hemos de tener zonas para caminar sin que un carro o moto nos invada?

 

*Que tenga un bonito día