Entre las palmeras


Eunice Flores.-

Este pasado viernes iba a bordo de un vehículo, acompañada de mi esposo y otra persona. Partía hacia mi casa pasando por donde se hace la obra del túnel ferroviario. Por un lado, estaba pasando el interminable convoy del tren de carga, por otro estaba una larga cola de automóviles queriendo entrar a la colonia de San Pedrito, y otros más estaban parados esperando que el agente de vialidad les diera el paso con rumbo a El Tajo. Cuando nos tocó turno a nosotros, la persona que organizaba el tráfico vehicular nos gritó que tuviéramos cuidado con una maquinaria que estaba trabajando en ese momento en la zona de la glorieta. Ante esta orden, mostré mucha indignación porque no daba crédito a lo que mis oídos estaban escuchando. ¡Ahora resulta que los porteños debemos esquivar la maquinaria, y ser nosotros los que tengamos el cuidado que éstas no nos peguen u ocasionen un accidente peor! Si ya es inaudito ver que las enormes moles industriales trabajan entre el tráfico vehicular sin la debida precaución, todavía se me hace peor que lo regañen a uno para que tengamos cuidado de ellas. Los manzanillenses estamos sufriendo tremendas molestias al pasar por esa zona, y quienes viven en los alrededores peor; pero el colmo de los colmos es que uno tiene que cuidar la maquinaria, cuando es el deber de ellos tener extrema precaución de no causarle un accidente a un ciudadano. Si van a invadir un carril, tienen que cerrarlo por completo, y dejar libre otro, para circular en ambos sentidos, y así sucesivamente. Bueno, al menos eso es lo que me dicta mi sentido común.

No se vale que la constructora o constructoras que están llevando a cabo una obra tan grande y tan larga en tiempos, sean tan irresponsables, pues, a como veo, les hace falta mucha logística. Nosotros los manzanillenses para nada estamos invadiendo su zona de trabajo; son las constructoras las que están irrumpiendo nuestro libre tránsito. Nuestra ciudad no se caracteriza por tener muchas vías alternas, y por lo tanto, si ellos se apoderan de uno de los pocos pasos existentes para entrar y salir del centro histórico, esto colapsa toda esta zona. Así que, la próxima vez que estas máquinas estén trabajando en medio de los carros, es su deber parar unos segundos o minutos, y no nosotros estar cuidándolos. Aquí vienen algunas preguntas: ¿Qué sucederá en dado caso que un monstruo mecánico le dé un llegue a un vehículo? ¿Van a hacer responsable al particular? ¿A dónde hay que ir, en caso de que esto suceda, para hacer el correspondiente reclamo? Porque, casi podría asegurar que no se han contemplado estos imprevistos; pero, ojalá y me equivoque y sí lo tengan presente. Porque esta obra, cada día que avanza, se está poniendo más peligrosa, y no sólo para los que andan en carro, sino también para las muchas personas, tanto estudiantes como familias, que cruzan la avenida Niños Héroes todos los días a pie. Si las maquinarias no ven a los vehículos cuando maniobran, ¿verán peatones?

*Que tenga un bonito día