Entre las palmeras


Eunice Flores

Recuerdo de hace algunos años, en tiempos de mi infancia, el Centro de Salud de la colonia Burócrata en San Pedrito. Mi madre, como no contaba con Imss, nos llevaba a ese lugar cuando estábamos enfermos o la acompañaba a sus chequeos de embarazo de mis hermanos menores o a la aplicación de las vacunas; el caso es que es un domicilio que conocí muy bien durante mucho tiempo. Se me hacía muy bonito porque tenía áreas verdes y jueguitos infantiles, a los que acudía mientras mi mamá estaba en consulta. A excepción de las vacunas, me encantaba ir al Centro de Salud.

Con el paso de los años, este edificio fue decayendo constantemente por la creación del Seguro Popular, hasta que cerraron sus puertas completamente, convirtiéndose en un elefante blanco. Se nota que ese domicilio abarca una extensión bastante grande de terreno, y es una pena que se desperdicie semejante espacio, pudiéndose utilizar para otros fines que beneficien a la sociedad porteña.

Entre algunas propuestas que humildemente puedo hacer están la de un parque con juegos infantiles, un acuario, un jardín botánico, un planetario y hasta un museo. Por ejemplo, ¿qué tal un museo sobre el Puerto Interior? En fin, hay tantísimas ideas que a cualquier porteño se le pueden ocurrir, y que el gobierno pudiera hacer teniendo interés; porque es mejor cualquiera de estas opciones, a dejarlo al abandono, a merced de los graffiteros o como baño público clandestino.

Hace unos días acaba de autorizar el gobierno tapatío la creación de un gran acuario en el Parque Alcalde. Cuando me enteré de esto, me causó admiración hacia ellos, porque no teniendo el mar cerca, y teniendo una elevación considerable en relación al océano, realizarán lo que a los manzanillenses se nos haría más fácil, porque ya lo aprobaron. Lo que quiere decir que, cuando se quiere, se puede; en cambio los manzanillenses, teniendo el mar a nuestros pies, no contamos con un acuario.

O sea que, si queremos ver animales marinos exóticos, tendremos que ir a la Perla Tapatía, o bucear en nuestra costa en algún sitio aparatado, pero esto no todos lo podemos hacer. Aunque estamos familiarizados con los peces, verlos en su hábitat es fantástico, y para eso son los acuarios.

Aquí sólo se piensa en la construcción de hoteles, tiendas comerciales y antros, y a lo más que llegamos es a unidades deportivas; pero seguimos sin contar con museos. Así que, sería una buena oportunidad aprovechar el antiguo Centro de Salud para aportarnos un poco de cultura y recreación, porque no tenemos muchos terrenos de esa amplitud en Manzanillo, y mucho menos con esta excelente ubicación.

Se podría hasta llegar a agrandar si en verdad el DIF se va a Salagua, como se ha mencionado que podría pasar, ¿o prefieren dejarle estos edificios a la mal vivencia?

Que tenga un bonito día.