Entre las palmeras


¿Por qué hay accidentes?

Eunice Flores Molina.-

Hace unos días se llevaron a cabo foros para entender mejor la situación de los motociclistas con respecto a la “Ley Chaleco”, los cuales resultaron beneficiosos para ellos.

De esta misma manera, me gustaría que se consultara a la población a través de foros sobre las experiencias que han tenido los automovilistas con los tráileres en carretera.

Se ha hablado mucho de ampliar nuestras vialidades para evitar infinidad de accidentes relacionados con los camiones de carga pesada; sin embargo, creo que ensanchar los carriles y agregar más no soluciona todo el problema, porque la carga que los tráileres llevan a cuestas es de grandes proporciones.

Estaba viendo un programa en la televisión en donde un representante de la Cofemer explicaba que en nuestro país los tráileres llevan más o menos entre 80 y 100 toneladas, a diferencia de muchos otros, la gran mayoría, que sólo permiten de 20 a 22 toneladas. Explicaba esta persona que cuando un camión lleva las 80 toneladas, es fácil que pierdan los frenos o que se rompan los ejes, y una vez sucedido esto, no hay poder humano que pare el desastre que sobreviene. Yo le agrego que no hay carril que valga para detener ese camión desbocado.

Por noticias que nos ha tocado leer y ver en los medios de comunicación a lo largo de nuestra vida, sabemos que cuando ocurre un accidente por un tráiler, éstos abarcan carriles laterales e, inclusive, han tocado o hasta sobrepasado el muro de contención. Es de todos conocido que de Manzanillo a Guadalajara abundan los camiones pesados, y que cada vez que hacemos un viaje lo hacemos con mucha fe en Dios, encomendándonos a él, porque sabemos que podemos sucumbir ante un monstruo de carga pesada, pues son los amos y señores, tanto de la carretera libre como de la autopista.

Por estas razones sugiero que se hagan leyes, o se hagan respetar si es que las hay, para que se regule el peso de los camiones pesados en carretera, que se analice a conciencia los peligros que eso implica y que se aminore el peso máximo que un automotor de carga pueda llevar, para que, a la hora de un percance, los operadores puedan frenar con toda seguridad, y los ejes puedan soportar lo que llevan sin ningún problema.

También deberían prohibir los dobles remolques, porque ha sido muy común que en las curvas el conductor pierda el control de la segunda plataforma, y el peso siempre los acaba venciendo. Ya después de regularizar esta situación, entonces podemos hablar de mejores carreteras.

Hay quienes están buscando mecanismos para controlar el tráfico pesado en la glorieta que da acceso a los tráileres al recinto portuario, y al parecer no han encontrado alguno que sea eficiente. Yo creo que la cosa no está tan difícil, porque todo se arreglaría con un semáforo, en donde en ciertos minutos se les dé el paso a los tráileres, y después a los particulares, o ya de perdis, tener a un agente de tránsito y vialidad que haga la misma función, porque, ¿a poco no pueden esperar segundos para que pasen tres o cuatro automóviles?

En las grandes ciudades que tienen tráfico pesado de carga, un artefacto tan pequeño como el semáforo controla la vialidad sin ningún problema. La nueva brecha que funciona hacia Jalipa no podrá solucionar todas las dificultades de tránsito que viven a diario los habitantes de esta delegación, porque, aunque algunos carros particulares pequeños y resistentes pueden pasar por ella, el servicio de transporte público no, y la necesidad sigue sin cubrirse, porque no todas las personas pueden contar con un carro particular.

Los administradores y empresarios relacionados al recinto portuario no son los dueños absolutos de Manzanillo, y lo justo es que ellos aprendan a convivir con la ciudadanía porteña, porque ya he vivido el quedar atrapada cuando los tráileres entran en masa al puerto interior, y he visto que los operadores de los camionsotes son incapaces de ceder unos cuantos segundos para dejar pasar a alguien, ¿qué eso no es prepotencia?

Que tenga un bonito día.