Entre las palmeras


Eunice Flores.-

Cada vez que llueve en Manzanillo se pone al descubierto la indisciplina que muchos porteños tienen para sacar su basura, pues no respetando los horarios establecidos, sacan sus residuos a la calle sin importarles las consecuencias. Y como no pasa el carro, porque no corresponde su rol, aquellos desechos van a parar a las coladeras, siendo parte de un problemón, ya que las tapan y el agua deja de fluir.

He escuchado que, de descubrirse al ciudadano que saque su basura en los horarios no establecidos, se hacen acreedores a una sanción por parte de las autoridades municipales; pero, lamentablemente, la gente sabe escurrirse y siempre quedan impunes.

No me parece nada mal que de veras se sancionara con multas fuertes a quien viole el reglamento, porque lo que nos hace falta es una buena educación cívica, para que aprendamos a ser responsables de nuestros desechos; porque las inundaciones de nuestra ciudad muchas de las veces se generan por la irresponsabilidad ciudadana, más que por la fuerza de las precipitaciones, e incluso, algunas veces no tiene la culpa el gobierno.

Pero así como se debe sancionar severamente a los porteños sucios, creo que también se debe ejercer mano dura contra las constructoras que están llevando a cabo las obras que los porteños estamos viendo en diferentes puntos de nuestra ciudad, porque no es justo que se pretenda disciplinar a unos y se deje sin disciplina a otros, sería imparcialidad e impunidad.

Es de todos visto que las firmas que llevan a cabo las construcciones y demoliciones generan kilos y kilos, por no decir toneladas, de tierra, escombro y basura, pasan los días y no hacen absolutamente nada por removerlas. Tanto carros como transeúntes, ese polvo, escombro y basura, que es mayor que cualquier cantidad que generen los particulares, lo estamos esparciendo al transitar por encima.

Obviamente, toda esa porquería industrial también va a parar a las alcantarillas y drenes pluviales o bocas de tormenta. Cuando vemos esta situación, como manzanillenses, la mayoría de las veces no nos quejamos, pero sí nos causa un impacto negativo, que fomenta la rebeldía total y la falta de una cultura de la limpieza en la ciudad; porque, en lo primero que pensamos es: Si los que están haciendo obras no juntan su escombro y desechos, pues entonces yo saco mi basura, porque el mismo derecho tengo que ellos. Lamentablemente esa es la forma de pensar de mucha gente. Por lo tanto, sugiero que se ejerza mano dura también contra las constructoras, para que al día vayan juntando lo que tiran.

Otra situación que observé con las pasadas lluvias es que se está haciendo menos a las colonias ubicadas en el Centro Histórico, pues aparte de generarles molestias con las obras en proceso, y siendo víctimas de las inundaciones por la mala planeación, no se vale que nos dejen al último cuando se dan las inundaciones.

Resulta que el jueves, ya inundados, y una vez que las aguas de la lluvia bajaron, por todo resquicio y alcantarilla brotaban aguas negras. Una señora, vecina de la Libertad, me platicó que llamó a la Capdam para plantearle el problema que estaban viviendo y la telefonista simplemente le contestó que no podían hacer nada, porque todo el personal estaba en la parte norte; y así estuvieron por varias horas, caminando y respirando entre la suciedad, como si estuvieran viviendo en la Edad Media.

No se vale que se estén portando tan mal, y que se esté brindando un pésimo trato a los de las colonias del centro, pues da la impresión como que no les importaran los seres humanos que ahí habitan. El trato que se les da es de segunda y tercera categoría. No todos los manzanillenses viven en las nuevas colonias; todavía habemos muchísimos porteños radicados en el antiguo casco urbano.

Que tenga un bonito día.