Entre las palmeras


Eunice Flores.-

La semana pasada estuve ausente porque mi esposo y yo tomamos unas vacaciones y nos fuimos a pasear a la hermosísima ciudad de Guadalajara, Jalisco, lo que nos permitió comparar algunas cosas de nuestro estado con aquel.

Aprovechando la estancia en la Perla de Occidente, decidimos tramitar unas actas de nacimiento originales, para lo que acudimos al Registro Civil, pues tuvimos la fortuna de que nos quedara muy cerca del hotel donde nos hospedamos.

El primer día, martes, nos dijeron que el servicio era de nueve a tres de la tarde, por lo que, a las dos ahí estábamos listos para dar inicio con la solicitud, y la sorpresa que nos llevamos fue que la persona encargada de esto, las actas, estaba sentada tras un escritorio y nos dijo que volviéramos al otro día, aún cuando faltaba una hora para terminar la jornada, y no estaba haciendo nada.

Acudimos al siguiente día muy temprano, y me pidió los datos correspondientes, como son: Nombre de la persona, fecha de nacimiento y lugar de registro. Una vez otorgada la información, la persona buscó en la base de datos de una computadora, y rápidamente me dijo que no había ninguna persona registrada ahí, que volviera al otro día, que porque iba a mandar buscar el acta en el municipio donde la persona fue registrada, a sabiendas de que era turista, y que se le había dicho que no iba por mucho tiempo; pero, como afortunadamente nos decidimos a permanecer en la Perla Tapatía un día más, volvimos por la respuesta al otro día, y la señora simplemente me volvió a decir, tras pedirme los mismos datos, que ya había mandado buscar y no se había encontrado nada. Regresé a Manzanillo sin las actas que quería conseguir.

Estando ahí, nos percatamos que no sólo a mi me habían negado el documento, pues pude observar a dos personas más que tampoco hallaban sus actas, y una donde una hija había sido reconocida, y la otra, donde habían hecho una corrección, y a ambas les dijeron que ni había la corrección ni el reconocimiento de ninguna niña.

Esto, sin contar con el trato seco, déspota y poco servicial de la mujer en cuestión. Ya para finalizar mi presencia en el Registro Civil, me atreví a decirle que qué pena me daba saber que Jalisco, siendo un estado grande e importante, quizá más que Colima, tenga un Registro Civil tan atrasado, pésimo, desorganizado, mediocre y mal atendido. Pareciera datar del tiempo de La Colonia.

Eso sí, lo único bonito de ahí, era el edificio antiguo, colonial, pero con un sistema de esa época. Le hablé de los Kioscos de Servicio del Estado de Colima, diciéndolo que aquí las actas son más baratas y todo más moderno, y yo me imagino que le dio tanto coraje la comparación, que inmediatamente me corrió de las instalaciones, como para reiterar su prepotencia.

Cuando salimos de ese lugar, me quedé frustrada y triste por no haber logrado ese objetivo; pero a la vez, sentí mucho orgullo de ser colimense, y de que a mí me hayan registrado en Manzanillo, porque en nuestro puerto y el resto de la entidad, obtener un acta de nacimiento es de lo más fácil del mundo. Es eficiente el servicio y económico.

Me di cuenta que tenemos un Registro Civil de primer nivel, y que, por si fuera poco, contamos con una temporada durante el año para la corrección de documentos civiles de manera gratuita, con la finalidad de actualizar el padrón civil.

Así que lo invito a que valoremos lo que tenemos. Nuestro estado es uno de los más modernos del país, lo que hace que la vida se nos facilite. Valoremos, pues, lo que tenemos. Esta situación me hace pensar que, así como hay un padrón único de registro de celulares, vehículos y electores, urge que los diputados federales trabajen para obtener un registro civil único, tomando como modelo y ejemplo el de Colima, para que de manera inmediata cualquier persona pueda tramitar un documento civil en donde viva, sin la necesidad de viajar al lugar que lo vio nacer, porque esto genera gastos muchas veces infructuosos, por la irresponsabilidad de la entidad al no modernizarse.

Que tenga un bonito día.