Entre las Palmeras


HONOR A QUIEN LO MERECE

 

Eunice Flores

 

Ayer, tanto el Gobierno del Estado como el municipal, reconocieron públicamente la valiosa ayuda que el Ejército y la Armada de México han brindado a la población en los casos de desastres naturales que se han presentado en el municipio, con su programa Plan DN-III-E. Este fue implementado por primera vez al desbordarse el Río Panuco, en 1966, abarcando los estados de Tamaulipas y Veracruz.

Manzanillo le debe mucho a los elementos del Ejército y principalmente de la Armada de México, pues debido a que somos costa, aquí tiene más injerencia la Marina. Cabe señalar que aun cuando no se había constituido el plan de auxilio a la población civil de manera oficial, los elementos de la mencionada corporación ya habían ayudado a los porteños tras el azote del ciclón tropical del 27 de octubre de 1959. Quizá no fue de la misma manera organizada que ahora conocemos, pero de que ayudaron, ayudaron, y mucho.

Tengo la vivencia de haber experimentado el desarrollo del Plan DN-III-E en mi barrio, en la colonia Libertad, tras el 9 de octubre de 1995, cuando un terremoto de más de 7 grados causó severos daños a mi entorno, y elementos de la Marina, implementando este plan, instalaron un campamento, donde al barrio se le dio de desayunar, comer y cenar durante varios días, y se les dio alojamiento.

Fue una experiencia muy bonita, dentro de lo feo de la catástrofe, porque recuerdo que esa vez se hizo mucha amistad entre vecinos, quienes convivían, se daban valor unos a otros, y el campamento sirvió hasta como apoyo psicológico, porque también se puede decir que fungió como un centro de convivencia. Esa es mi experiencia en la Libertad, pero también sé de muchos porteños que fueron rescatados de sus viviendas bastante inundadas, durante los ciclones “Jova”, “Patricia” y el frente frío número 10, que siguió una semana después del superhuracán, y que sus lluvias fueron incluso peores que el propio meteoro.

También otros fueron auxiliados en el terremoto del 21 de enero del 2003; en fin, creo que Manzanillo le debe mucho a los elementos del Ejército y la Armada de México. Y sé que no solamente han ayudado, sino que estarán ahí, para socorrer, Dios guarde la hora, en los próximos desastres naturales que pudieran presentarse.

Hay que recordar que el municipio de Manzanillo es muy vulnerable por su ubicación geográfica a los ciclones tropicales, lluvias torrenciales y consiguientes deslaves, terremotos de gran magnitud, maremotos o tsunamis, afectaciones por erupción del Volcán de Colima o, incluso, del Everman, en la Isla Socorro, así como incendios y hasta explosiones, por la cercanía de la zona urbana con la terminal de Pemex en el zona del Centro Histórico, así como otras industrias, como las de gas.

Creo que la labor que han hecho a lo largo de 50 años en la Secretaría de la Defensa Nacional y la Armada de México ha sido tan buena, que bien vale la pena reconocerles sus valiosos servicios prestados a la ciudadanía de nuestro municipio; porque, aunque a muchos no les guste, hay que dar honor a quien honor merece.

Que tenga un bonito día.

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