Entre las palmeras


Eunice Flores.-

Acaba de terminar el mes de mayo y con ello el plazo para las empresas y patrones que generan fuentes de empleo para entregar el reparto de utilidades a sus empleados. Esta es una prestación que tienen por derecho constitucional y que consiste en recibir parte de las ganancias obtenidas de los empresarios.

Quizá en nuestro Manzanillo no falten los trabajadores que se quejen porque aún no se les ha entregado el beneficio, y quizá hasta lo exijan, porque tienen el derecho.

A este respecto, me gustaría decirles a esas personas, los trabajadores, que sean un poco más comprensivos, porque en estos tiempos no todo es color de rosa para los patrones. A las fuentes de empleo cada vez se les está haciendo más difícil subsistir y vemos cada día con mucha tristeza que en nuestra ciudad muchos negocios han estado quebrando, porque lejos de sentir el apoyo de quienes hacen las leyes, únicamente reciben latigazos e imposiciones. Para ellos no hay apoyos casi de nada. A ellos no se les dan ayudas sociales personales, no califican para ningún programa social y, cuando se les llega a dar algún dinero, es a crédito, y ¿saben por qué? Porque para los diputados, los empresarios son millonarios.

No hay duda que habrá alguno que otro que lo sea, pero la mayoría de los establecidos en Manzanillo no lo son y viven de esperanzas e ilusiones, haciendo muchos esfuerzos para salir o mantenerse a flote, sacrificando vacaciones, educación académica, actividades recreativas y deportivas, convivencia con la familia, etc., todo para ver si el día de mañana sus changarros se levantan; sin embargo, esto no sucede así normalmente, porque tienen tantas obligaciones con sus empleados y el gobierno, que lo que les queda muchas veces son sólo deudas gigantescas.

Tienen que pagar el referido reparto de utilidades, cuando muchas de las veces ni siquiera generan ganancias, sino quedan puras pérdidas; además de la cuota patronal en el Instituto Mexicano del Seguro Social, sueldos, aguinaldos, y esto sin contar con los exorbitantes recibos de luz y agua comerciales.

Hay que ser más considerados, si queremos que en Manzanillo haya más fuentes de empleo, y si las compañías no pueden pagar repartos de utilidades, hay que entenderlo, porque, ¿qué preferimos?, ¿un solo pago grande en mayo y otro en diciembre, o 26 quincenas seguras? Yo preferiría lo segundo.

Lo único en lo que sí no estoy nada de acuerdo es en que la mayoría de los que contratan personal omitan en los salarios los días 31 de los siete meses que los traen. En la quincena en cuestión pagan lo normal de 15 días y, como quien dice, los 31 la mayoría los trabaja gratis. En vez de exigirle a los empresarios que paguen reparto de utilidades, los legisladores debieran hacer porque a los porteños nos toquen los beneficios de la luz que generamos localmente, y a los mexicanos en general, los beneficios de las enormes ganancias que deja nuestro petróleo. ¿No lo creé usted, estimado lector?

Que tenga un bonito día.