Entre las Palmeras


SI NO ES POR NOSOTROS, HAGANLO POR ELLOS

 

Eunice Flores

 

El pasado domingo iba caminando con mi esposo por la calle Hidalgo hacia El Tajo, cuando, de repente, pasa a un lado de nosotros, en la misma banqueta, un perro de mediana estatura a toda velocidad y sin mirar a nada ni a nadie a su alrededor. No estaba rabioso ni bravo, ni siquiera atacaba ni le ladraba a nadie. Nos quedamos muy sorprendidos por este hecho. Seguimos avanzando y, justo al pasar el famoso túnel, escuchamos las detonaciones de varios cohetes.

Eran tan, pero tan fuertes, que entendimos entonces porqué ese perro corría como loco por la calle. Estaba aterrorizado por los explosivos. Yo también le dije a mi esposo que apresuráramos el paso, porque debido a una lesión que tengo cicatrizada en el cerebro, por un derrame que sufrí en la infancia, a mi sistema nervioso le afectan muchísimo los ruidos muy fuertes, como los de los cohetes, la locomotora del ferrocarril, la música estridente, etc. Y tiende a manifestárseme por medio de una especie de crujido que escucho al interior de mi cabeza, y mis nervios se disparan drásticamente. Pero, supongo que esto solamente lo entiende quien lo padece.

Pues, por todo esto, corrimos apresuradamente, pero, justo al llegar a los rieles ferroviarios, nos encontramos con que el tren se encontraba pasando, muy largo, y conste que no era el de contenedores, sino el que trae góndolas. Ni modo, con todo y mi lesión tuve soportar la cohetiza que estaban detonando justo en El Tajo, cerca de la una de la tarde y a pleno rayo del Sol, a unos cuantos metros de donde me hallaba. Lo más curioso es que junto al cohetero iba una patrulla de policía, sin que los elementos guardianes del orden le prohibieran absolutamente nada.

Hago un llamado a todos los que se dicen ambientalistas, amantes de los animales y a quienes les gusten los perros -ah, porque no son los mismos, pues hay personas a las que únicamente les agradan los perros, y nada más-, para que haga una manifestación, protesta y sobre todo, petición a las autoridades municipales -que por cierto, no son las indicadas para autorizar la detonación de cohetones, pues eso le corresponde exclusivamente a las Sedena y en Manzanillo también a la Armada de México-, para que prohíban o detengan este tipo de pirotecnia, porque no es justo que cientos de perritos tengan que sufrir, sin derecho a defenderse, por las detonaciones, sin contar a los gatos, las aves y los muchos animalitos que viven en los sectores, como iguanas, ranas y otros muchos.

A los únicos que se les ha cuidado en cuanto a los animales, es a los delfines, porque se comprobó por parte de los norteamericanos el tremendo daño ecológico que se hacía al capturar atún, con los mal llamados cohetones atuneros.

En la práctica, se ha comprobado que los seres humanos que habitamos en el Centro Histórico de Manzanillo no tenemos derechos, porque nunca se nos ha respetado, y menos a los de la colonia Libertad; prueba de ello es la construcción del túnel ferroviario en el Sector 6, por el lado de la calle Hidalgo; que, por cierto, esta calle, de la tienda departamental a las vías del tren, forma parte de la colonia Libertad.

¿Le asustó el sismo de este pasado domingo a las 6:00 de la tarde? Ah, pues los de la calle Hidalgo y sus alrededores estos sustos los viven a diario con las explosiones de dinamita que se usan en el túnel ferroviario, pero dijera la Nana Goya, esa es otra historia. El caso es que, si los seres humanos del Centro Histórico no valemos, y peor si se está enfermo, al menos por los animalitos se prohíba la detonación de cohetones, porque una persona puede dialogar con el cohetero o con las autoridades, y llegar si se quiere a insultos para defenderse, pero ¿y los perritos?, ¿a quién le reclaman?, ¿se quién se defienden?, ¿dónde se pueden esconder?

Que tenga un bonito día.

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