Entre las palmeras


Preparándose para la temporada

 

Eunice Flores

 

A medida que se acerca el fin de año, también se aproxima la época comercial más importante, porque es donde al sector obrero le entregan sus aguinaldos, bonos, cajas de ahorro, prima vacacional, etc. Es la época donde los porteños más gastan y esto se ve desde el Buen Fin, promoción que desde hace unos pocos años se estableció en nuestro país, el cual se verifica en el mes de noviembre y que con ello se da oficialmente apertura de los festejos navideños. Algo similar al Viernes Negro que se celebra en Estados Unidos en el sector comercial.

Con base a lo que estoy diciendo, es necesario que la Procuraduría Federal de Consumidor empiece a enviar inspectores para que, de manera anónima, detecten irregularidades en los comercios, para así evitar abusos contra el ciudadano.

Hace unos días, una persona fue a comprar un cable para computadora en un negocio ubicado en la Avenida México, especializado en venta de productos eléctricos y electrónicos. Había quedado con el comerciante de hacer un cambio de producto, en caso de que no fuera útil a su computadora, por no ser la entrada adecuada y eso fue un acuerdo claro y concreto entre ambas partes. Cuando el cliente regresó a su trabajo, pudo darse cuenta que el cable no era compatible con la computadora y decidió ir a hacer válido el cambio; sin embargo, el comerciante se echó para atrás y se negó rotundamente a hacer efectiva su palabra,y todavía le dijo al cliente: “Es culpa suya, pues debió haberse fijado bien al momento de hacer su compra si el cable le iba a servir”.

Quizá el cable que vendieron en esa tienda, era difícil de sacar, no lo sé y por eso prefirieron amolarse al cliente o tal vez sea costumbre de ellos ser transas ¿cuántos casos similares más habrá en la historia de esta tienda? Por eso es necesario que la Profeco intervenga, para detectar este tipo de comportamientos.

Otro factor que hay que vigilar es que el gobierno municipal manzanillense no otorgue permisos a personas ambulantes provenientes de otras partes del país, porque en otros años ha ocurrido que se establecen grandes tianguis en pleno centro histórico de comerciantes ambulantes foráneos, que vienen a llevarse el botín de la mejor temporada económica del año.

Los comerciantes locales anhelan noviembre y diciembre para reponerse de las largas malas rachas que han tenido con la obra del distribuidor vial de San Pedrito, túnel ferroviario, la crisis económica, pagos de impuestos y servicios y un largo etcétera más. Es cuando debe de verse por lo propio y no por los ajenos. Porque los propios están cautivos, contribuyendo al desarrollo económico manzanillense, mientras que los foráneos ambulantes que suelen venir, llegan, saquean y se van. Como única herencia para los porteños, dejan un tremendo cochinero en el lugar donde instalan sus puestos.

*Que tenga un bonito día.

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