Entre las palmeras


Eunice Flores

Hoy en día, ya es obligatorio que los pequeñines de cuatro años empiecen su educación con el ingreso al preescolar, desde el segundo año. A mi no me agrada tanto la idea; prefiero que sea como antes, que el kínder o jardín de niños fuera opcional, y los padres que querían inscribían a sus hijitos, y los que no, los metían directo a la educación primaria; pero bueno, ya cuando algo es obligatorio, ¿qué se hace? Pero, el colmo de los colmos es la propuesta que traen algunas personas, entre ellos un diputado, queriendo que se oficialice la educación desde cero a los tres años de edad. Según él, y quizá tenga algo de razón, qué para aprovechar al máximo el potencial cerebral de los bebés; porque a esa edad ni siquiera son niños, sino bebés; y desarrollar así su inteligencia, pues desde esa temprana edad tienen la capacidad de aprender y grabarse cosas difíciles,  sin embargo, muy poco se les enseña por parte de los padres, al quedar en casa todo ese tiempo.

Si se llegara a hacer realidad la propuesta de este legislador local, le quitaría preciosos momentos y el derecho de dar la primera educación a los progenitores. Esto me parece incorrecto, equivocado, y prácticamente sería como entregarle los hijos al estado para su entera formación. Recordemos que, cosas así se intentaron en la época de Hitler en la Alemania nazi. Si ya ni ese tiempo van a tener los padres para convivir con sus pequeños, pues sí que estaríamos en graves problemas sociales. Cómo que si en nuestro México la calidad de la educación que se imparte fuera algo de lo que tuviéramos que enorgullecernos; pero, sí coincido en que de cero a tres años se pueden aprender muchas cosas difíciles, e inclusive, más fácilmente que años adelante. Un hermano mío tiene un pequeñito de apenas tres años, y él le empezó a enseñar cosas relacionadas con nuestro planeta y algo del sistema solar. Yo reté a mi hermano a que le enseñara los nombres de todos los planetas en orden, y él me contestó, “¿Cómo crees, si está chiquito?” Y yo, como tía de ese pequeño, me propuse enseñarle todo el sistema solar, por medio de canciones, vídeos y dibujos, y en unos quince días –más rápido de lo que yo misma creía-, se aprendió todo. Lo asimiló tan bien, que un día sus padres le compraron una planilla de todo nuestro sistema solar, y nos dimos cuenta que se los sabía al dedillo, ya sea en orden o hasta salteados, pues hasta su forma se aprendió. Incluso, sabe que no solamente Saturno tiene anillos- cosa que no muchos adultos saben-; que Júpiter es más grande que cualquier otro planeta del sistema solar; y que Mercurio es el más caliente, por su cercanía al sol.

Por su parte, mi padre, le enseñó los colores y los números del uno al diez, y se los aprendió en español y en inglés. Así que, yo puedo comprobar que lo que el diputado dice es verdad; pero no por eso deben de dársele los hijos al estado para su entera educación, así esto garantice que se vayan a formar puros genios; pues entonces estaríamos cayendo en actitudes como las que hubo en la Unión Soviética, en que se quería hacer a la gente como robots, que eran muy inteligentes y muy cultos; pero casi no tenían sentimientos, felicidad, ingenio, ni sentido común. Algo similar sucede en Japón, donde después hay tantos suicidios de adolescentes y jóvenes, con buena educación, pero escasa relación familiar.  Pero, sí, es verdad; deben de fomentarse campañas en donde sean los padres los que se atrevan a brindarles los conocimientos, los primeros rudimentos; porque, muchos por ignorancia, no se atreven a ir más allá de la educación estándar, porque piensan que los bebés no pueden aprender nada, cuando a esa edad son como esponjitas, que absorben todo lo que ven, oyen y sienten. Desde cero a tres años considero que es la etapa de bebé.

*Que tenga un bonito día