Entre las Palmeras


LOS MAS CERCANOS PUEDEN DEJAR MAS

Eunice Flores

Gran desilusión ha causado a varios comerciantes del ramo restaurantero y hotelero, así como prestadores de servicios turísticos, el período vacacional de verano, pues no ha habido la afluencia de visitantes que se esperaban.

Cuando los períodos de asueto son demasiado largos, como en esta ocasión, que dura un mes, las visitas a nuestra ciudad son diferidas; me refiero a que no hay conglomerados de gente que abarroten nuestros atractivos y balnearios, pero la principal razón por la que casi no viene la gente es porque el sector privado no otorga a sus trabajadores un mes de vacaciones.

Ese grande privilegio solamente lo tienen los trabajadores del magisterio, los profesores son los únicos que pueden gozar a sus anchas de más o menos 30 días de descanso; claro que si usted les pregunta, le van a decir que se la pasan en capacitación o algo por el estilo.

Y aunque en la mayoría de las familias los niños y adolescentes salen de vacaciones, los papás no. Y como los niños no generan ganancias económicas, tendrían que ser los padres los que beneficien al sector turístico, pero como la mayoría trabaja para el sector privado, esto es imposible.

Creo que nuestros empresarios, hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios deben enfocar sus energías al turismo de fin de semana y olvidarse de los períodos oficiales de vacaciones. He observado que los viernes, sábados y domingos de casi todo el año hay visitas a nuestro puerto de Guadalajara, de la ciudad de Colima y de otros lugares de la región. Bueno, hasta de la Ciudad de México he visto.

Otra opción es la de promover el descanso local. Fíjese que hay muchos porteños a los que no les gusta el mar, ya sea porque le temen o porque no les gusta llenarse de arena, pero anhelan bañarse en una alberca. Si los hoteleros ofertaran paquetes y los promovieran para que los locales los disfrutáramos, tendrían una gotera constante todo el año que llenara su cubeta.

Manzanillo es un puerto que tiene buenas fuentes de trabajo, algunas muy bien remuneradas, como las del sector portuario, pero quizá no tengan el tiempo suficiente para salir de nuestra ciudad, así que descansar en uno de nuestros hermosos hoteles no les caería nada mal a los trabajadores manzanillenses.

A los porteños, casi en su totalidad, le gustan mucho las albercas, hasta a los que aman el mar, porque para los locales el mar es lo común y corriente y las albercas un lujo, es salir de la rutina. La prueba es que se han estado estableciendo muchos negocios de balnearios con albercas en algunas comunidades o colonias; pero a diferencia de las de algún hotel, no pueden pernoctar ahí y el horario para disfrutar de estos balnearios es limitado; mientras que en un día entero, en uno de los establecimientos de hospedaje locales pueden disfrutar de la alberca, degustar los alimentos de su restaurante, descansar y dormir con aire acondicionado y convivir como familia. Eso les ayuda a salir de su rutina, aunque tengan casa en esta misma ciudad, y así se benefician huéspedes y empresarios.

Así que ya lo saben, empresarios turísticos, no hay que atenerse a los grandes períodos vacacionales, porque aún en los más saturados, como Semana Santa o Fin de Año, al sector privado lo más que le dan son dos o tres días, y no las dos semanas.

Que tenga un bonito día.