Entre las Palmeras


PORTALES LIBRES

 

Eunice Flores

 

Los portales ubicados en el Centro Histórico de Manzanillo han dado a la ciudad no solamente belleza, sino protección a los paseantes, locales y visitantes, contra las inclemencias del tiempo. Cuando hace demasiado calor, como el que recientemente se ha estado dejando sentir, estos arcos han venido a ser sombra; y cuando hay lluvias, también típicas de esta temporada, han sido refugio para guarecerse.

Últimamente se han pintado y empezado a cambiar su piso, con la finalidad que se vean todavía mejor. Aun cuando se está procurando su mantenimiento y cuidando su imagen, hay un problema a erradicar que, si no se combate, de nada o de muy poco va a servir la pintura y el cambio de piso. Me refiero a la mercancía que sacan los propios comerciantes establecidos a los pasillos de los portales.

Así es: Sacan maniquíes, exhibidores de collares y ropa, mesitas y todo lo necesario para poner una sucursal de la tienda, dejando los portales como si fueran un tianguis. Estos exhibidores, aparte de disminuir el paso peatonal, afean y, algunos, hasta tapan los accesos y se convierten en obstáculos, que han llegado a hacer caer a las personas que por ahí circulan.

En otras ocasiones, algunos de quienes caminan por ahí han llegado a tumbar maniquíes, constituyendo esto un problema para el paseante, porque si se sufre algún daño, el vendedor querrá cobrarlo, cuando los paseantes no tienen culpa alguna, ya que es su espacio el que está siendo invadido.

Muchas veces los empresarios del Centro Histórico se han quejado de los oportunistas vendedores ambulantes que se establecen en las banquetas, a las puertas de sus negocios, pues dicen que dan mala imagen para los turistas; sin embargo, ellos caen en el mismo vicio que critican. Debido a la instalación de sus puestos en los corredores de los portales, la saturación de gente es tanta que en horas pico éstos se hacen intransitables; y más que por la gente que por ahí camina, porque todas las cosas que sacan estorban.

Una vez más, aprovecho este espacio para pedir que se respeten los espacios peatonales, ya que Manzanillo casi no tiene. Las banquetas son muy angostas e inestables en su superficie, y los portales, que se hicieron para caminar, se han estado utilizando, repito, como tianguis.

Muchos mejor prefieren bajarse de la banqueta en algunos tramos, y caminar por el lado de los automóviles en marcha, y por esta razón ya ha habido algunos percances.

Para acabarla de amolar, seguimos reprobados en cuanto a cultura a favor de la discapacidad; porque, si de veras hubiera preocupación por estas personas en vulnerabilidad, no se permitiría la invasión de las banquetas, ni por ambulantes ni por propios comerciantes establecidos; y se aprontarían a rehacer todas las rampas de acceso a las aceras de la ciudad, ya que un alto porcentaje de ellas, más que un acceso para personas con capacidades diferentes, son una burla. Se hacen hermosas vialidades de concreto hidráulico, pero a las rampas no las tocan.

Pero, bueno, por algo se empieza, y ya que se ha dado inicio al mantenimiento de los portales del Centro Histórico de Manzanillo, ojalá también los dejen libres totalmente, como zonas peatonales.

Que tenga un bonito día.