Entre las Palmeras


MEJOR EN EL POCITO

 

Eunice Flores

 

Se ha puesto de moda en Manzanillo comprar garrafones de agua de 19 litros de marcas prestigiosas, a precios que sobrepasan los 20 pesos, y al igual que en el cuento de “El traje del emperador”, donde unos charlatanes le sacaron dinero a un rey vendiéndole un traje invisible, que solamente los inteligentes podían ver; comprar a precios exorbitantes los garrafones del agua se ha vuelto algo parecido.

Nos han vendido la idea que, si surtir un botellón cuesta 25 pesos y trae una etiquetota muy grande, que dice tal o cual marca, entonces, el agua es cien por ciento purificada. Ah, pero si sucede que ese mismo botellón lo adquirimos en un llamado pocito o con los de un triciclo o camioneta de un particular que tiene una planta purificadora, a entre 12 y 14 pesos, y la botella no tiene ninguna identificación, por ese simple hecho esa agua no es confiable y digna de comprar, lanzándose contra esas personas que las comercializan toda una sarta de expresiones para desanimar a posibles compradores.

Creo que los que deben decir qué agua es realmente purificada son los de la Procuraduría Federal del Consumidor y la Secretaría de Salud, tras las investigaciones y análisis correspondientes.

Para poder abrir una planta purificadora o pocito, como popularmente se les conoce, las autoridades exigen muchos requisitos a cumplir, y constantemente están inspeccionando, tanto la higiene como la calidad del producto. Y, si se pasan todos los controles y requerimientos necesarios, entonces, esos garrafones de agua son tan buenos como cualquier otro que haya pasado los mismos controles.

Es más fácil creer que estas pequeñas empresas sean más eficientes que los grandes emporios, que surten sus garrafones a veces hasta en otras ciudades o estados; razón por la que, hasta las autoridades locales no pueden monitorearlas. Ni a usted ni a mí nos consta que las marcas más famosas en Manzanillo sean cien por ciento seguras para el consumo humano; pero de lo que no nos cabe duda, es que 25 pesos que valen sus garrafones es demasiado caro.

Hay pequeños empresarios locales que por ese precio le surten dos botellones, con agua de excelente calidad. Así, comprándoles a ellos, contribuimos a que haya fuentes de empleo locales y, por ende, a la prosperidad de nuestro querido Manzanillo.

Las empresas que dan los garrafones caros operan a nivel nacional y algunas hasta a nivel internacional, y todo el dinero que usted les da a ganar, se va a otros lados; pero, eso sí, le aseguro que en Manzanillo no se queda. Así que, por el bien de su economía y la de nuestro municipio, prefiramos el agua de los pocitos porteños.

Que tenga un bonito día.