Entre las Palmeras


Entre las Palmeras

 

¿DE VERAS CONVIENE?

 

Eunice Flores

 

Estaba leyendo una nota muy interesante que publicó mi prestigiada casa editorial, EL NOTICIERO MANZANILLO, sobre una propuesta llamativa que lanzó el regidor por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), presidente de la Comisión de Hacienda del cabildo, Francisco “Pico” Zepeda, sobre cambiar las 18 mil luminarias de alumbrado público que hay en nuestro municipio de Manzanillo, por alumbrado LED.

Expresaba el Lic. Zepeda que el Banco Mundial correría con los gastos a fondo perdido y que, además, el municipio se ahorraría un buen dinero en cuanto al alumbrado público. Para empezar mi opinión sobre esta nota diré que el alumbrado público no le cuesta al municipio, o al menos ya no tanto, ya que el Derecho al Alumbrado Público (DAP) lo pagamos los usuarios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) desde el 2005, a través de nuestro recibo bimestral.

Este impuesto, que por cierto, ya fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no lo deberíamos estar pagando. Así que, para empezar, ahí tienen chambita los del Congreso Local para hacer que se derogue este impuesto del dos por ciento de nuestros recibos; porque, el alumbrado público debe ser cubierto con lo que se recauda del impuesto predial. En muchos lugares del país ya lo han logrado.

En segundo lugar, la iluminación LED es muy buena para el alumbrado de las viviendas, lámparas y aparatos electrónicos, recomendándose que se utilice en zonas donde la energía sea constante, y no haya altibajos, ya que el LED es susceptible a cambios bruscos de energía. Pero, bueno, es suficiente para una casa, además que contribuye al ahorro de luz y de dinero familiar. Si usted puede comprar de estos focos para iluminar su casa, hágalo; pues, aunque son caros, éstos se pagan solos por el ahorro que le proporcionan y su durabilidad.

Pero, en cuanto al alumbrado público, para nada es aconsejable hacer el cambio. No está aprobado para este fin por la NOM SEDE-01, que es la norma que rige toda instalación eléctrica, que es aprobada por el Congreso de la Unión, y de ahí se desprenden leyes secundarias que pueden ser locales; pero tienen que ser sujetas a esta normatividad. Hay otra serie de tecnologías que sí están contempladas; pero la del Diodo Emisor de Luz -LED por sus siglas en inglés-, no.

Técnicamente hablando, los foquitos LED son de iluminación directa, siendo rayos de luz que iluminan puntos directos fuertemente, dejando fuera de su radio de alcance los puntos laterales; por lo que se necesita tener muchos foquitos en diferente dirección para alumbrar los 360 grados de una vialidad amplia; pues de lo contrario habría muchos puntos ciegos en la calle, y otros donde la luz cegaría, de tan intensa que golpearía. Una luminaria grande a base de LED se compone de muchos foquitos pequeños.

Para que lo entienda mejor, imagínese que dentro de una pantalla hay un racimo de uvas; solo que en vez de ser estos frutos, son pequeñas diodos, y los racimos son el cableado. En el caso de luz pública a base de este sistema, no existen luminarias especiales para que los foquitos apunten en diferentes direcciones; por lo que instalar los nuevos sería muy caro, ya que las actuales no servirían.

En cuanto a la salud, hay que decir que para tener un alumbrado LED de calidad debe ser de color blanco, que es el más dañino para el ser humano, porque nuestros ojos captarían intensamente el lado azul del espectro luminoso, que causa daños irreversibles a la vista. Entre más oscura sea la noche, más dañino.

Hace cinco años, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia alertaba, tras un estudio por parte de su comité de expertos, de los riesgos de este sistema de iluminación citadina: Acumular exposición a una luz de fuerte componente azul está demostrado que afecta a algunas enfermedades oculares; inhibe secreciones hormonales que pueden provocar arritmias, causar fatiga y afectar negativamente al desarrollo de ciertas enfermedades degenerativas y cáncer.

En cuanto al medio ambiente, las altas frecuencias son dispersadas con mayor eficiencia por la atmósfera terrestre, de manera que es la que causa mayor contaminación lumínica. La fauna nocturna se ve muy afectada por esta luz, porque altera sus conductas y reloj biológico, lo que no les sucede con las habituales farolas.

Como podemos ver, hay que estudiar los pros y contras y no llevarnos porque cierto estilo de iluminación está de moda. Países desarrollados de Europa están sometiendo a estudios profundos si la iluminación pública LED es aconsejable o no. Creo que algo debemos aprender de ellos, porque nos llevan ventaja en cuanto a investigación científica.

Que tenga un bonito día.