En la Mira


Síndrome de descomposición política

René Montes de Oca.-

Sin duda, los analistas políticos tendrán muchísima tarea. En Colima, el partido mayoritario ya designó a su candidato oficial para contender a la gubernatura. “Nacho” Peralta, después de un arduo trabajo interno del PRI, surge como abanderado, desgraciadamente no en las condiciones que se hubiesen deseado, ya que la atrofiada maquinaria no dio para más, arrastrando la cobija sacó un candidato de unidad entre 10 pacientes aspirantes, quienes ahora, a diferencia de otras ocasiones, mostraron mayor madurez y tolerancia durante el largo y cuestionado proceso de selección interna.

El político colimense, que apenas deja una importante subsecretaría de Estado, llegó a la meta, lamentablemente en una situación apretada, en medio de recelos, encono y una urdimbre poco favorable para su candidatura.

Podríamos decir que el PRI tiene ahora un buen contendiente, líder mundial, estudioso connotado, hombre respetable, funcionario talentoso, un militante que merecía más, pero que tuvo que pasar por el desgaste interno del tricolor, para ahora, reivindicarse en una posición envidiable, después de haber sido despojado con anterioridad de una candidatura al Senado de la República, acción que dio mucho de qué hablar sobre la descomposición política que propicia desorden y abuso.

Hubo momentos en que la fortaleza de Peralta parecía venirse abajo, llegó a pensar en asumir posturas drásticas al sentirse víctima, pero afortunadamente se disciplinó y ahora, su inteligente acción lo compensa con creces.

Es que, lo hemos dicho en infinidad de ocasiones, en Colima el PRI no está en las mejores manos, últimamente se ha manejado el timón con evidente inmadurez y pocas tablas en ese instituto político, podíamos decir que sus liderazgos han sido mediocres.

El caso Peralta representa una clara evidencia de que en nuestra entidad, a últimas fechas, dentro del tricolor, no se han respetado las reglas del juego que establece la política de altura; se han cometido abusos, despojos, exclusiones y arbitrariedades. En aquella ocasión, cuando burdamente Peralta fue sustituido en la candidatura al Senado por Mely Romero, esta columna se convirtió en apasionada defensora de los derechos del ahora candidato a la gubernatura, rechazamos la forma, el sádico movimiento, la perversa actitud que lastimó cruelmente a un aspirante entusiasmado; no olvidamos la cara de satisfacción de algunos actores que buscaban a toda costa frustrar la carrera política de un elemento valioso, de un chico sano y hasta cierto punto con poca experiencia política.

Ahora, nuevamente hemos estado al pie del cañón, para señalar lo que consideramos otra conducta equivocada dentro del tricolor; de plano y sin hipocresías, no nos gustó la forma en que llegó “Nacho”; antes, fuimos sus apasionados defensores, ahora nos inclinamos por la crítica, no para el profesionista serio y juicioso, sino para el ambiente de descomposición política en el cual se desarrolló la trama de la designación de su candidatura.

Es evidente que nuestra estructura se está desmoronando, los golpes bajos entre los actores nadie los para, las venganzas y el recelo crecen, los odios y la intriga tienen ya en los viejos moldes, el caldo de cultivo para descomponer la práctica política.

Llegaremos a la contienda electoral sumamente desgastados, en medio de un clima de desconfianza e inseguridad, porque el PRI en Colima ya no es lo que fue por muchos años, ahora subsiste gracias a alianzas, prácticas sucias, arreglos inconfesables que avergüenzan su añeja calidad como instituto férreo, bien fundamentado en principios y valores, que coronaba sus victoria con la frente en alto, encumbrando sus valores y poniendo en su lugar a quienes buscaban su deterioro.

De aquel partido que sacaba sus candidaturas a la luz del día y no en medio de presiones y de urdimbre, ya no queda nada.

Mientras tanto, la oposición no duerme; el Partido Acción Nacional apadrina a Nicolás Contreras para una candidatura por el segundo distrito electoral, con sede en la ciudad de Colima; el maestro es de brega, no claudica en su postura y se ganó la simpatía de los azules, además, ya triunfó en ese distrito con anterioridad, abanderado entonces por el PRI-Panal, lo cual es sintomático y debe preocupar al mayoritario.

Todo parece indicar que el proyecto Virgilio va bien armado a la próxima contienda, si lo dejan llegar a la recta final, con seguridad que éste destacado presidente municipal de Manzanillo dará una de las batallas más dignas en la historia del panismo colimense.

Y los nueve elementos que acompañaron a “Nacho” en la aventura de buscar la candidatura que ahora tiene en sus manos el que fuera un buen subsecretario, se han disciplinado mostrando calidad cívica, actitud cerebral e institucional, dejando claro que no fueron comparsa en este evento de selección para representar al tricolor, todos hicieron su mejor esfuerzo, pero solamente uno tenía que ser, el que después de analizar los pros y contras, resultara el adecuado para contender en las actuales circunstancias.

El priísmo colimense tiene ahora un gran reto, llevar al triunfo a una candidatura difícil, en situaciones adversas, cuando la división o el revanchismo, actitudes nefastas y cobardes, fácilmente podrían hacer zozobrar la nave que jamás ha tocado fondo en las contiendas electorales de la entidad.