En la Mira


Necesario rediseñar

nuestro modelo político

René Montes de Oca.-

Lo que no sirve, lo que resulta obsoleto, es el modelo que se ha venido utilizando para encausar la acción política en México. Los objetivos para los cuales se diseñó esta añeja estructura no se logran y en cambio, son los vicios los que han saturado la práctica; los actores han perdido rumbo, navegan ahora en una esfera en donde los valores sociopolíticos encaminados a implantar un ambiente democrático de avanzada en el país, ya no existen.

Lo que estamos viviendo actualmente, no es otra cosa que el resultado de una maquinaria atrofiada que ya no responde como antes a las aspiraciones ciudadanas. Los procesos electorales cada día se complican más, las prácticas sucias aniquilan toda esperanza de salud cívica.

Por décadas el abstencionismo se ha enquistado, no cede, por el contrario, se fortalece. El pueblo no valora su importante papel dentro del cambio, la democracia cada día se ve más lejana. Por el contrario, vicios como la oligarquía, que no concibe la movilidad social, junto con actitudes hegemónicas, han viciado nuestro ambiente con plutocracia, nepotismo, elitismo y otras prácticas que conducen de manera equivocada la acción política, nulificando la voluntad popular, secuestrando instituciones, maniobrando la normatividad y prácticamente viciando los procesos electorales que ahora se encuentran inmersos en una situación poco edificante.

Resulta una vergüenza que México se signifique por las importantes inversiones económicas que encausa a la operatividad de una estructura electoral que no responde, que da la impresión de estar frenada, inmersa en el deterioro político nacional; tan contaminada, como obsoleta.

Vemos con tristeza una partidocracia desembocada e inoperante, un verdadero caldo de cultivo para la urdimbre y la deslealtad. Contemplamos el desarrollo nefasto de grupúsculos anárquicos, por un lado, pero también por el otro, un arbitrario elitismo cupular, la prominente postura de políticos encumbrados, el cacicazgo, el imperio, la degeneración.

México ya no es el mismo, está perdiendo puntos. La derecha confundida y dividida no unifica criterio, la izquierda codiciosa y con doble moral se degrada y la institucionalidad  que un día fue modelo a seguir para el logro de nuestro proyecto nacional no se encuentra por ningún lado.

El resultado de la falta de un buen modelo político lo encontramos en nuestras dañadas estructuras, carentes de moral, perdidas en la degradación. Lamentablemente, nuestros institutos políticos se están convirtiendo en formadores de cuadros de la delincuencia, protagonistas del desorden, en medio de las más escandalosas prácticas de abuso de poder.

Ahora ya no nos encontramos en condiciones de ofrecer alternativas, los movimientos independientes aparecen, por desgracia, con síntomas de una fuerte contaminación; los actores huyen ya de sus propios partidos, reina la anarquía, la desesperación, la desesperanza.

Intereses muy fuertes, maniobras inconfesables, se están tejiendo detrás de esta situación caótica. Cada elección es cuidadosamente controlada, participan con éxito aquellos proyectos comprometidos con aspiraciones cupulares, no existe una estructura capaz de poner en su lugar la voluntad del pueblo, esa aspiración que ha pasado a ser una quimera.

Pero, lo grave del caso, es que ya ni siquiera funciona el viejo modelo que por mucho tiempo mantuvo al pueblo tranquilamente en la opresión; el país atraviesa por una situación preocupante, el desorden, la violencia, la improductividad y la pobreza están cobrando la factura a una mala dirección, que no ha encontrado ni pies ni cabeza a su manejo político, ya que los errores en este aspecto están repercutiendo en lo social y en lo económico. Si pensamos que con tan sólo montar el mismo teatro electorero para sacar una contienda poco potable, ya está todo arreglado, estaremos rotundamente equivocados.

Las malas decisiones cupulares, las agresiones a la democracia, los abusos de poder, están cavando la tumba de una nación noble y generosa, que por desgracia sucumbe en una fuerte urdimbre de inmoralidades y de enfermizo afán de poder y riqueza.

Ahí está nuestra nación, acosada por la violencia, golpeada en sus más nobles propósitos. Un pueblo divorciado del poder, una ciudadanía sin representatividad digna, un gobierno sin bases democráticas, un sistema sin equidad, que vive en la desesperación, en medio de crudas inconformidades que no logran ser escuchadas.

Vemos con desesperación a las malas autoridades en los diferentes niveles de gobierno, que son exhibidas por inmorales; apreciamos con tristeza un clima de tolerancia cómplice, a todos los desmanes de los políticos inmorales.

Colima está viviendo momentos muy importantes en su vida política, inicia una desbandada panista en municipios marginados, renuncian a las filas azules connotados personajes de élite, antes hubo un jaloneo por la dirigencia estatal, se dice que un nuevo grupo beligerante hace del campo azul algo muy propio. La izquierda, como siempre, atenta a los intereses de unos cuantos actores, destruye cada día más su estructura partidista, pierde toda noción institucional, se confunde en una doble moral ideológica, subsiste para saciar intereses de complicidades inconfesables. Si éstas son las corrientes más importantes, qué no podemos decir de los partiditos familiares y de camarillas, que se acogen a servir a los contaminados institutos mayoritarios, recibiendo instrucciones y mostrando una incondicionalidad mediocre y mezquina.

Lamentablemente éste es el panorama democrático del país, mismo que se refleja en nuestra entidad al igual que en todos los rincones de la República. Esta es la forma en que funciona el viejo modelo político, con listados manoseados que van y vienen; especulaciones, presiones y opiniones de personajes prominentes que nada tienen que ver con la problemática democrática de una entidad que ha sido respetuosa y que exige ser respetada.

Estamos a nada de que se anuncie el nombre del candidato del PRI al Gobierno del Estado, aquel actor político que tiene el mayor número de posibilidades de sustituir a Mario Anguiano; se espera el nombre del elemento mejor cotizado electoralmente, aquel que triunfó en las encuestas y que cuenta con el respaldo popular, de no ser así, las cosas se aceptarán con disciplina, como siempre ha sucedido, con esa disciplina que está a punto de romperse debido a la descomposición política imperante, a los abusos, a los errores cupulares, que al fin de cuentas se acatan, pero no convencen, dejan muchos recelos, hieren, lastiman, agreden la moral cívica de un pueblo que ya está harto de esa práctica política que ya no opera, que es obsoleta, opaca y solamente se mantiene a la fuerza y no por voluntad popular.

 

BIENVENIDOS A COLIMA, AMIGOS DE SAN

FRANCISCO DEL RINCON, GUANAJUATO

 

Hablando de algo más agradable, deseo expresar en mi columna, “En la Mira”, la más cordial bienvenida a tierras colimenses a la familia Solís Padilla, originarios de San Francisco del Rincón, Guanajuato, quienes hoy llega a nuestra capital de palmeras y hospitalidad.

“Lupita” y “Chema” aceptaron gentilmente la invitación para venir a apadrinar a mi primer nieto, Esteban Alejandro, hijo de mi primogénita Jetzabel. Se hicieron acompañar de hermanos y hermanas, hijos, hijas, cuñados y cuñadas; lo cual les agradecemos infinitamente; siempre les profesaremos cariño y amistad, esos lazos de unión que no tienen fronteras y que acortan distancias para llevar buenas vibras por todas las latitudes.