En la Mira


Mejorar la práctica política

René Montes de Oca

Algunos organismos serios, como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), quienes entre sus postulados aspiran al reordenamiento social como medida para mejorar en todos los aspectos, le apuestan como compromiso compartido a la seriedad y al gobierno para lograr el México que todos queremos.

Este sector empresarial percibe con preocupación un estancamiento más intenso de la economía en los sectores donde se acentúa la pobreza y la desigualdad, por lo que se ha propuesto trabajar en el sentido de reconstruir la esperanza de los mexicanos.

Urge, en nuestro país, un equilibrio socioeconómico suficiente para impulsar la economía que está enquistada en el panorama de una pobreza que se incrementa día con día y que ahora llega a los extremos por todos los rincones de México.

Aquí en Colima, casi a la par con las declaraciones de las instancias gubernamentales encargadas de mejorar las condiciones de los sectores vulnerables, en el sentido de reconocer que la pobreza crece significativamente, sorprende la postura enérgica de Guillermo Brun Solórzano, representante de la Coparmex estatal, condenando el chapulineo y la falta de seriedad que a últimas fechas se está registrando en la práctica política.

Al escuchar la voz de un sector que ha ganado respeto por su trabajo discreto y nada protagónico, máxime cuando habla de un tema que otros protagonistas han minimizado, nos alienta una esperanza de que las cosas realmente cambien, una nueva corriente que hable de la formalidad en los trabajos de la reconstrucción de nuestras dañadas estructuras, realmente hace falta en este ambiente de indiferencia, en esta situación caótica en la cual el desequilibrio se agudiza sin que los políticos modernos consideren con responsabilidad el alto riesgo que corre nuestro proyecto nacional.

Es que la práctica política se ha deteriorado y hace falta que organizaciones civiles responsables, personas pensantes que buscan la estabilidad social para incrementar sus fortalezas, opinen, hagan públicos sus puntos de vista y hasta critiquen al sector político gubernamental.

Es saludable escuchar voces que no tengan tapujo, ya que cada día encontramos más difícil la opinión sana, los puntos de vista sin censura.

Son ahora los patrones los que pueden hablar con energía, porque tienen voz y son respetados por un sistema que minimiza al proletariado, que permanece indiferente ante los señalamientos de la clase social reprimida.

Es que en realidad las conductas políticas se han deteriorado tanto que ahora no sólo afectan a la clase trabajadora, sino que están frenando el desarrollo pleno del sector patronal.

Guillermo Brun señala algunas prácticas viciadas de los políticos como la causa principal que está aniquilando la credibilidad; la falta certidumbre, las pésimas actitudes, la poca seriedad, han colocado al país en una situación lamentable, al extremo de aceptar como norma la imposición, como medida el abuso gubernamental y como estrategia rutinaria la descomposición política, la inmoralidad y el abuso.

Ya se habían escuchado muchísimas voces condenando el chapulineo para ocupar diversos cargos de gobierno, práctica que además de inmoral revela poca seriedad, falta de compromiso y ética política; pero es ahora que la Coparmex levanta la bandera contra esa nefasta costumbre en Colima, cuando reviven las esperanzas de que los vicios dentro de la política se corrijan.

No sabemos qué opinan los empresarios respecto a las famosas sanciones que impone la Legislatura a los políticos involucrados en problemas de malos manejos dentro de su administración, porque el pueblo considera una burla estos “correctivos”, tan negociables políticamente, como perversos.

Es que la situación cae cada día más en el descaro, los arreglos en lo oscurito agreden la formalidad de la política, la denigran, la acorrientan; las sanciones irrisorias no quitan el sueño a los inmorales, sólo fortalecen el clima de cinismo que impera en el medio.

Los endeudamientos de las instancias gubernamentales cada día se arraigan como una costumbre sin control, nadie los para y se manejan con una perversidad tremenda, sin escrúpulos ni vergüenza alguna. Quejas como la de los regidores de Villa de Alvarez, quienes confiesan haber cometido la irresponsabilidad de autorizar la compra -ahora cuestionada- de luminarias, actitudes de abuso y engaño, así como claro favoritismo para minimizar las inmoralidades de algunos actores políticos a quienes misteriosamente no se les toca con sanciones, para que estén en condiciones de contender de nuevo.

Existe mucho material para ser analizado por la Coparmex y ojalá que más organizaciones serias salgan a la palestra y se sumen a la cruzada de tocar temas que los partidos políticos, legisladores y contralorías, no han intentado nunca clarificar.