En la Mira


René Montes de Oca.-

Una bonita noche del pasado mes de diciembre, tuve dos experiencias sumamente agradables; la primera, escuchar de un joven profesor, excepcional político y líder carismático, la lectura de su segundo informe al frente del Ayuntamiento de Colima y la segunda, encontrar un lugar en dicho evento, precisamente junto a un gran compañero de partido a quien considero una figura preponderante del sindicalismo colimense, un luchador social reconocido y protagonista en la creación de la en ese entonces, Sección 36 y ahora denominada 39, del poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (Snte).

Efectivamente, hablar de dos compañeros maestros como lo son Federico Rangel y Alfonso Santos representa un orgullo para todo buen colimense y satisfacción para una causa que se ha enriquecido con trabajo, lealtad e integridad, logrando que el magisterio tenga especial presencia en toda nuestra entidad.

El maestro Santos es toda una institución, su presencia infunde respeto y admiración, trabajar a su lado es un privilegio. Este político encausó su juventud a la realización de un gran proyecto: Aglutinar a los trabajadores de la educación al servicio del Gobierno Estatal en una sección sindical, fue un visionario logro.

Tuvimos la grata oportunidad de recordar con el veterano ex dirigente aquellas experiencias de lucha en donde siempre mostró temple, arrogancia y entereza.

Hablamos de aquel primer movimiento para buscar mejores apoyos y prestaciones al magisterio, las negociaciones con Chávez Carrillo y Velasco Curiel, aquella movilidad laboral que fue el parteaguas que definió la calidad del nuevo gremio, su unidad, solidaridad y valentía.

Varios tópicos agradables nos hicieron recordar a ex dirigentes, lamentablemente ya fallecidos, como el carismático y maduro Rigoberto López Rivera y Crispín Ríos Rivera, líder de buena cepa, su padre don Crispín Ríos, originario de Tepames pero vecino de abolengo del popular barrio “El Gigante”, fue diputado local y gobernador interino del estado de Colima del 27 de noviembre al 12 de diciembre de 1934. Mientras que en el estrado, otra distinguida integrante de la familia participó como regidora del Panal, la Profra. Ma. Eugenia Ríos Rivera, quien con madurez puso de manifiesto una sólida preparación que la ha colocado en lugares importantes como protagonista de su sexo.

En esa ocasión del informe, entre gritos, aplausos y porras, tuvimos la oportunidad de constatar que con un maestro en la presidencia municipal, el magisterio de Colima se consolidó en el liderazgo social, ahora se le considera un aliado incondicional del pueblo, una certeza de desarrollo material y cultura cívica.

Es que nuestro amigo Federico Rangel, para los colimenses, representa una visión limpia rumbo al progreso, una figura forjada en los valores de la moral, un hombre decente, una imagen respetable.

Ahora que la Sección 39 festeja su 56 aniversario, hemos podido apreciar la fuerza que el magisterio refleja en la comunidad. El profesor colimense no solamente educa, también enseña y lucha, fundamentándose en principios de solidaridad social.

Anoche, en la explanada de los terrenos de la feria, en un evento de celebración del aniversario de la 39, constatamos una vez más la gran unidad magisterial colimense, nuestra entidad va a la vanguardia por las mejores causas de su poderoso sindicato y una emotiva actitud fue la ovación estruendosa que la multitud de trabajadores de la educación, puesta de pie y por largos minutos, le tributó al Profr. Federico Rangel, un ex dirigente de la 39, quien por su preparación y muchísimas cualidades, ha venido desempeñando una significativa carrera política, que lo tiene ahora en el lugar privilegiado de opinión, como el favorito del pueblo en las próximas elecciones para gobernador del estado.

Colima merece mucho, el magisterio unido y el pueblo participativo, ya dieron muchas señales, la democracia debe hablar para bien de las personas. Colima está vivo, percibe un futuro saturado de buenas actitudes y cifra sus esperanzas en que se escuche su sentir, el aplauso espontáneo, los gritos fervorosos, la sonrisa de amistad; que lleguen al poder los que vengan a servir, aquellos que han demostrado trabajo y buena fe, los que se han ganado el apoyo en buena lid, los que le dan la cara al pueblo, lo mismo en modesta sillita entre la multitud, como Alfonso y yo, que en la tribuna como lo hizo Federico, en el pasado informe municipal, evento que me inspiró para el presente comentario.