En la Mira


René Montes de Oca.-

En estos tiempos de modernización, cuando se habla en Colima de zonas conurbadas, metrópolis, embellecimiento y funcionalidad de nuestras ciudades, se registra una severa crítica al estado en que se encuentran arterias importantes en pleno corazón de las grandes urbes, así como las avenidas periféricas que sufren desgaste grave debido a su alto índice de tráfico.

Las autoridades no han sabido responder a la demanda en el arreglo de las calles, no obstante que las contribuciones por concepto de placas, tenencia vehicular y otros, se incrementan significativamente año con año. Pero en fin, este problema se presenta en casi todas las arterias de las ciudades del país; la endeble pavimentación no resiste el uso altamente exagerado del automóvil y sobre todo, la carga pesada fuera de control.

Pero otra grave irregularidad en la zona urbana se encuentra en las banquetas, espacio de dos o más metros que el propietario de una casa o terreno cede para uso del peatón.

Independientemente de que algunos ciudadanos, piensan equivocadamente que las banquetas son del vecino que vive en esa dirección, el colmo es que se tiene la idea errónea de que hasta la calle pertenece al dueño de la casa, quien en ocasiones hace uso de este espacio de manera arbitraria.

Pero, ¿qué hacen las autoridades por nuestras tristes banquetas?, ¿por qué su estado es desastroso cuando las hay, ya que muchos vecinos no construyen debidamente este espacio peatonal y no existe autoridad que les sanciones por esa irregularidad, debido a que los reglamentos municipales son un desastre? Pero en fin, las baquetas bien hechas o pésimas, ya se ven en las ciudades, algunas reflejan desorden, apatía cívica e irresponsabilidad,

Los ancianos, niños, damas y los que tenemos algún impedimento físico, nos encontramos con una grave agresividad social representada en banquetas peligrosas, cemento partido, raíces de árboles que afloran y destruyen la plataforma y en fin, utilizar lo que debería ser un espacio digno para el contribuyente, representa todo un riesgo para un gran sector de la población, por no decir que para todos.

Pero como lo decimos en el título del comentario “Banquetas de la ciudad, zona de nadie”, tal parece que este importante espacio peatonal se ha venido tomando como bienes de viuda, todos hacen en él lo que les place.

Por ello, nos llamó la atención la demanda planteada por el dirigente de los minusválidos de la entidad, quien solicita a Teléfonos de México cambie de lugar algunos postes y retire algunas casetas que se encuentran sobre las banquetas y estorban muchísimo a quienes las utilizan, sobre todo a los que requieren silla de ruedas u otros aditamentos para movilizarse.

La denuncia del joven que representa a un sector muy importante de personas con facultades limitadas es justa y la arbitrariedad cometida por esta poderosa compañía requiere una respuesta urgente; sin embargo, los representantes del poderoso monstruo empresarial ni se inmutan, mucho menos dan una respuesta satisfactoria a tan humanitaria solicitud.

Pero no solamente son los de Telmex, también los de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) colocan sus estorbosos postes sobre las banquetas, hacen feos hoyancos, los cuales no cubren debidamente con cemento, además son tan arbitrarios que también tapan las puertas de entrada de las viviendas y por si fuera poco, colocan un alambre “tirante” tan riesgoso como inicuo.

En este caso, existen muchísimos riesgos, los cuales solamente a una paraestatal tan poderosa como impune se le permiten. Muchísimos cables de alta tensión pasan sobre las banquetas y no queremos saber qué sucedería en caso de un sismo de cierta dimensión.

Pero las banquetas de nuestras ciudades, ahí están, mal hechas pero al servicio de a quien se le antoje utilizarlas. En muchos casos se transforman en taquerías, mercados, neverías, vendimias de fritangas y como pueden se acomodan hasta mesas y sillas, impidiendo el tráfico del peatón.

Se fue corto el demandante que anda rescatando un espacio para el transeúnte. Pero, ¿no topará en roca una organización tan débil como humanista?; nos cuestionamos, ¿quién le dará respuesta al que exhibe esta irregularidad?

¿Acaso se requerirá la participación ciudadana como sucedió con los contadores digitales que arbitrariamente instaló la CFE?, solamente así se ponen “blanditos” los prepotentes y arbitrarios.