En la Mira


Meritoria labor del Dr. Juárez Albarrán

René Montes de Oca.-

Conocí a Alfredo Juárez Albarrán, junto con su hermano Raúl, cuando juntos cursábamos estudios en la Secundaria Estatal No. 1, dirigida atinadamente por nuestro inolvidable maestro don José Torres Andrade.

Su padre, prestigiado médico, se distinguió en aquellos tiempos, cuando hacer labor en el campo de la salud pública representaba un gran esfuerzo para un país pobre como el nuestro. La figura del Dr. Alfredo Juárez Brito fue siempre reconocida por los colimenses; un profesionista de trabajo, médico de campañas, quien con facilidad dirigía a los equipos de enfermeras y demás trabajadores del sector salud para llevar a las más intrincadas y remotas comunidades colimenses la esperanza de un estado saludable mediante la prevención de enfermedades, sobre todo las epidémicas, que en aquel entonces aún causaban grandes estragos a la nación.

El apellido Juárez Albarrán fue para todos nosotros, desde la época estudiantil, una garantía de trabajo, capacidad y responsabilidad. La figura de su padre, uno de los primeros mexicanos que recibió la Maestría en Ciencias Sanitarias, hoy conocida como Salud Pública, dejó un gran prestigio a la familia.

Al paso del tiempo, cada adolescente, continuamos por diferente camino, dejamos nuestro inolvidable Parque Hidalgo, el lago de los patos, los árboles de cedro, para cada quien por su lado, buscar nuevos horizontes.

Una vez concluidos sus estudios como médico ginecólogo, Alfredo pronto regresó a Colima, en donde nos saludamos nuevamente, fuimos mucho tiempo vecinos por la Rubén Darío, en Lomas de Circunvalación.

Como médico, pronto se dio a conocer y cobró fama, pero fue hasta tiempo después cuando me enteré de su pasión por la escritura, la investigación y la historia. Es que bajo la acertada orientación del maestro Juan Oseguera Velázquez fuimos en la Secretaría de Educación promotores de la cultura y programamos todo tipo de eventos en diferentes áreas.

En una ocasión que me correspondió impartir una conferencia sobre Rescate Preservación y Difusión de la Cultura Regional a los trabajadores de la Clínica No. 1 Dr. Leonel Ramírez García, del Instituto Mexicano del Seguro Social, un asistente me llamó la atención por los interesantes cuestionamientos expuestos, su notable interés por la historia de Colima, su inquietud por estar mejor enterado, así como su voluntad por involucrarse en las tareas encaminadas a la superación cultural de los colimenses, fue precisamente Alfredo Juárez Albarrán quien me sorprendió en una nueva faceta que iniciaba y que ahora perfecciona con asombrosa producción y divulgación.

Efectivamente, aquel incipiente investigador y aspirante a cronista que un día reencontré en una clínica colimense, es ahora un prestigiado escritor, miembro distinguido de la Sociedad de Geografía y Estadística, la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores y el Colegio de Médicos del Estado de Colima, A.C.

Coincidimos de nuevo con Alfredo como colaboradores del diario EL NOTICIERO, en donde periódicamente comenta biografías médicas y fue precisamente en la posada navideña organizada por nuestra Casa Editora, en donde me obsequió un ejemplar de su obra “Pilares de la Medicina. Segunda mitad del siglo XX”, una cuidadosa investigación de la biografía y el trabajo de 40 médicos que han servido desde la trinchera de la salud a los colimenses.

Este trabajo de mi amigo Alfredo ha sido justamente valorado en sus diferentes presentaciones, considerándosele como una aportación literaria invaluable que estimula la labor profesional del médico y difunde la acción que en bien de los semejantes se realiza día con día en este importante sector de la salud.

La obra ya muy bien evaluada por los lectores conocedores en la materia, me cautivó, pero una revista denominada “Por tú salud”, que en su número tres, también me obsequió Juárez y que es editada por el Colegio  de Médicos del Estado de Colima, A.C., me convenció plenamente de que mi amigo se encuentra en plena etapa productiva, que hace mucho y lo mejor, lo sabe hacer.

Sus trabajos son limpios, con pulcritud de lenguaje, ética profesional, espíritu deservicio y sobre todo, Alfredo se sabe poner la camiseta del buen médico, en estos tiempos en que por desgracia, por culpa de unos cuantos, esta digna profesión ha dado algo de qué hablar en su contra.

Felicidades a un flamante escritor, quien emulando al Dr. Miguel Galindo, escribe con limpieza clínica, busca la salud mental por medio de la literatura y combate las malas actitudes sociales y profesionales en la misma forma como las brigadas médicas erradican las epidemias; Juárez, sigue escribiendo, para que tus obras sean verdaderas vacunas que inmunicen a nuestra sociedad contra los malos hábitos y las inmoralidades. ¡Qué se escuche la voz del médico ejemplar!, por una comunidad sana y libre de plagas… ¡Adelante!