En la Mira


René Montes de Oca.-

Para muchos analistas, la situación por la que atraviesa nuestro país no obedece exclusivamente a la violencia y la corrupción, sino que la convulsión social refleja cierta tendencia de nuestro pueblo a la anarquía.

Pero de este estado de descomposición son responsables los protagonistas gubernamentales, actores políticos de diferentes ideologías, tanto de tendencias izquierdistas radicales como de la derecha recalcitrante.

Hablando claro, debemos preguntarnos primero: ¿Qué ha sido de nuestro llevado y traído Proyecto Nacional?, ¿seguirá siendo la bandera permanente de mandatarios en esta experiencia de la alternancia?, ¿nuestro pacto federal estará fuerte aún?, ¿el respeto y la solidaridad entre los tres órdenes de gobierno existe?

El decálogo propuesto por el presidente Enrique Peña Nieto para combatir los factores que alteran el trabajo y la paz social es bueno, pero en realidad no impacta a un pueblo hastiado de tanto documento sin operatividad práctica. Los escépticos pueden pensar que sólo se trata de una estrategia para dar un respiro a su agotada actividad, agobiada ante la problemática que crece día con día en nuestro país.

Urge poner orden al sistema, actuar sin pasiones ni recelos, confiar en lo que tenemos puesto, porque no contamos más que con eso. El descuido de la institucionalidad, así como la falta de respeto a la estructura política, económica y social, nos condujeron a un estado crítico de descomposición, que ahora genera el justo reclamo popular así como la cobarde acción de un anarquismo encapuchado que demerita los movimientos sanos que vienen a revivir el espíritu de nuestra sociedad.

Debemos aceptar que el crimen organizado se ha infiltrado preocupantemente en los sectores político empresariales, mismos que sugestivamente ocupan lugares connotados en la escala de riqueza nacional.

Ahora nos preguntamos, ¿es el crimen organizado el que está invadiendo los campos exclusivos para el trabajo político empresarial o son los personajes de cuello blanco los que hacen filas para ponerse al servicio incondicional de la delincuencia?

Al final de cuentas es lo mismo, nada más que en el caso de los políticos corruptos se sufre una mayor decepción, ya que la escoria existente a lo largo y ancho de la República demanda a gritos más orden republicano, menos urdimbre política, más lealtad y nacionalismo. Poner en práctica una política de oficio fortalecer nuestras desmoronadas estructuras para hacerlas inexpugnables.

Pero esto no se consigue con vibrantes discursos, menos con medidas que limitan facultades al más débil, vale la pena recordar que fue precisamente el municipio libre o comuna autónoma, una práctica anarquista; inspiración romántica de aquellos soñadores que buscaron, hilvanando leyes, plasmando principios y proyectando desarrollo, pero sobre todo poniendo orden y principios institucionales, suficientes para convertir en realidad un noble objetivo en la figura de Proyecto de Nación.

Resulta raro escuchar hablar de nuestra nación, ubicarnos en este que es nuestro solar patrio, sentirnos mexicanos libres, dueños de un país al que tenemos obligación de sacar adelante todos, no nada más Peña Nieto tiene el compromiso, si bien él es la cabeza, el pueblo representa la fuerza, misma que por desgracia hasta ahora se ha mal encausado.

Todos cuestionamos al mexiquense, pero apenas en el sexenio pasado también criticamos con severidad a Felipe Caderón, aquí no cuentan partidos políticos ni credos religiosos, lo que predomina es el afán de destruir, de ver caer a los líderes, de acabar de hundirlos en su depresión, resultado de una corrupción incontrolable, ese cáncer social que está acabando con nosotros.

 

RECICLAJE IRRESPONSABLE

 

En la columna política de nuestro diario EL NOTICIERO, se refresca la memoria al electorado villalvarense, ahora que Brenda Gutiérrez Vega manifiesta aspiraciones políticas. La prensa cumple su misión, pero son también los dirigentes partidistas los que deben de tener cuidado de no caer en la práctica de un reciclaje político de irresponsables.

Otros presidente municipales empiezan a hablar también de las fuertes deudas que les fueron heredadas por las administraciones anteriores, situación que limita el trabajo actual de los ayuntamientos quienes solamente abonan, pagan intereses y reciben críticas, por malas prácticas que ellos no cometieron.

En el caso de algunos funcionarios que gastaron más de lo debido, dejando comprometidas las arcas que un día estuvieron bajo sus manos irresponsables, no solamente hay panistas como Brenda, también son varios los colados aspirantes de otros partidos políticos que buscan candidaturas y no dejaron muy buenos antecedentes administrativos. Sería prudente que al interior de los diversos partidos políticos se analizara la trayectoria de los prospectos, impidiendo que los mal gastados, drogueros y mentirosos, sigan aspirando a cargos de elección; con esta medida, se evitaría caer en la terrible práctica del reciclaje irresponsable.

De por sí el pueblo se queja de que ¡siempre son los mismos!, no hay que dar cabe a que comenten, “y luego se van y hasta sin despedirse, concluyendo su mandato como la gente”.