En la Mira


René Montes de Oca.-

Historiadores, compiladores y analistas

Desde en los tiempos en que la prestigiada matemática Eloísa Beristaín Márquez ocupaba el cargo de delegada de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en Colima, se iniciaron los trabajos para elaborar una monografía estatal, con el propósito de difundirla entre alumnos de escuelas y padres de familia, cumpliendo con los principios de difusión cultural y fortaleciendo nuestra idiosincrasia.

Para tal fin, se encomendó el trabajo de investigación al prestigiado intelectual José Lameiras, miembro prominente del Colegio de Michoacán, quien de inmediato se dio a la interesante tarea de hurgar aquí y allá, consultar textos diversos y hasta entrevistar a personajes protagónicos del devenir histórico de nuestro estado.

Sin embargo, el proyecto se estancó por algún tiempo y fue hasta la llegada del Profr. Ricardo Guzmán Nava a la titularidad de Educación en Colima, cuando se hicieron las gestiones para agilizar la edición del ya muy aventajado trabajo de investigación.

Lameiras, un elemento sumamente calificado en la materia, muy pronto dio figura a su esbozo, cuidando del lenguaje coloquial, los principios básicos de la didáctica y sobre todo, tratando de apegarse a la verdad de los hechos, manejando con profesionalismo acontecimientos escabrosos de la historia. Se cumplió con el propósito de transformar el código fuerte al código objeto.

Fuimos colaboradores especiales de esta monografía: Eloísa Beristaín Márquez, Ricardo Guzmán Nava, Marisol López Llerenas, René Montes de Oca Pérez y Juan Oseguera Velázquez.

Recuerdo aún que una de mis aportaciones antes de que se editara el texto fue revisar su aspecto histórico, teniendo el cuidado de manejar con sensibilidad algunos pasajes considerados inconvenientes, sobre todo en los tiempos en que aparecería la obra, siendo presidente de la República el colimense Miguel de la Madrid Hurtado y nuestra primera gobernadora de México, Griselda Alvarez Ponce de León.

El autor se dedicó a su trabajo sin línea política; investigó simple y llanamente, escribiendo los acontecimientos tal y como sucedieron; como quien dice, Lameiras no respetó compadres, describió a sus personajes como fueron.

La obra ya concluida y con el título de “Colima, mar y palmeras al pie del volcán” se imprimió en el mes de mayo de 1993 en México DF, con 11 mil 600 ejemplares, cuyo contenido se clasificó en ocho interesantes capítulos: “Entre los Cielos y la Tierra”, “La irrupción de lo extraño”, “Cara y cruz de la Colonia”, “Perfiles de la Independencia”, “Epoca de inestabilidad, Los años duros y Colima aquí y ahora”.

Hago esta remembranza motivado por los interesantes comentarios que a últimas fechas viene haciendo por televisión mi amigo Noé Guerra Pimentel, en los cuales, con un gran valor civil, interpreta algunos hechos históricos de manera justa. Este talentoso joven colimense despierta en el teleauditorio un notable interés por conocer los hechos del pasado y sobre todo, por llegar al punto de comparación con la época actual.

Es en esa forma como la historia cobra vida como una excelente herramienta cívica, que permite juzgar nuestro pasado y encontrarnos con muchas desilusiones, juicios equivocados y valores inexistentes. Vale la pena llegar a la conclusión de una gran verdad histórica, los grupos de poder son los mismos, sin importar la época, la corriente ideológica, el sistema de gobierno. Vicios como la plutocracia, la hegemonía, el nepotismo, el totalitarismo y el despotismo, lo mismo son protagonizados en reinos, imperios, monarquías o repúblicas.

Se refiere Guerra Pimentel a que Carranza y Madero fueron de otra corriente de ricos encumbrados de México. Recuerdo que todavía, cuando cursé primaria, se nos obligaba en las escuelas a llamar a Carranza con el título de “Ilustre Varón de Cuatro Ciénagas Coahuila”. Pero luego se pasó al lado de los triunfadores de la revolución como el forjador del México Constitucionalista.

Esa democracia, cocinada por un Madero, acaudalado vitivinicultor preparado en Europa, quien hizo suya una tesis afrancesada para dar nueva imagen a la desgastada figura de una dictadura hegemónica sustituyéndola por un supuesto régimen democrático, respetuoso de tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Pero al final de cuentas, la historia no se equivoca y lo que fue dictadura sólo se transformó en presidencialismo y son las mismas personas las que se constituyen en los grupos de poder.

Ahora regreso con el trabajo de Lameiras, machote original que tuve en mis manos para depurarlo, como quien dice, dejarlo digerible, aunque ocultando hechos importantes; mutilar la historia, le podemos llamar a mi encomienda. Porque el trabajo del prestigiado elemento del Colegio de Michoacán era sano, veraz, objetivo, no podía pasar a imprenta sin maquillaje.

Habla Noé de las familias prominentes del Colima en el porfirismo y curiosamente dice, siguieron siendo las mismas en los gobiernos emanados de la revolución. A la fecha, algunos apellidos han sobrevivido a todo tipo de movimientos sociopolíticos y se dan casos como el del General Manuel Alvarez, distinguido liberal, primer gobernador de Colima, cuyos restos descansan en el interior del Templo de la Salud, en una tumba casi en ruinas, que debe avergonzar al liberalismo colimense, por su situación humillante en contraste con la obra clerical del templo, tan suntuosa como petulante.

Es que el poder no se quiere dejar nunca, quienes lo tienen, abusan, ostentan, derrochan, pero no desean perderlo. Por ello, en los tiempos actuales, vemos tantas cosas y la carrera está en pleno auge. Los narcotraficantes, el crimen organizado, los empresarios, los ricos del mundo y los poderosos de siempre, quieren meter mano en las elecciones del 2015, pero todo serán… menos patriotas.

Hay mucho que hablar, Noé; tienes a un auditorio ávido de narrativa histórica, dispuesto a escucharte. Tus Andares ilustran, tienen un fuerte enfoque a la sociología y a la política, al fin ciencias afines todas. Vamos participando con nuestro voto en el 2015 con gran responsabilidad ciudadana, pero antes, analicemos nuestra historia, para estar consientes de cómo fuimos, por qué estamos en esta situación y hasta dónde pretenden conducirnos las personas a quienes con nuestro sufragio convertiremos en grupos de poder.