En la Mira


El destino de Chapula

René Montes de Oca.-

Nuestro ombudsman se va, esto es un hecho. Roberto Chapula de la Mora sale voluntariamente porque se apega a la reglamentación interna de la comisión que encabeza, la cual establece cuatro años como límite de duración en el cargo.

Sus antecesores acostumbraban quedarse ahí hasta que el fastidio los removía, pero su labor jamás se comparará con el papel desempeñado por el abogado del barrio del Parque Hidalgo, quien dio presencia a un organismo que anteriormente prácticamente no operaba.

La llegada de Chapula a tan interesante cargo se debió sin duda a una mala jugada cuyo objetivo fue sacarlo del escenario político, en donde se pensaba, podría convertirse en un amigo incómodo.

Efectivamente, se logró mantener a un elemento, en ese entonces todavía muy rentable, fuera de los movimientos estratégicos de la actual administración, aunque no lograron condenarlo al ostracismo, ya que la dinámica del carismático abogado dio muchísima presencia a un cargo que antes estuvo muerto, apagado, perdido en la opacidad.

Chapula es gente de equipo, pero sus amigos pensaron que le caería bien un “descansito”; siempre fue respetado y hasta temido, pero a la mejor el afecto de su gente cercana, no fue muy sincero.

La verdad, desde hace cinco años se pensó que la titularidad de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (Cedh) sería el retiro político de un hombre que fue dos veces diputado local, pero derrotado hasta el cansancio por el popular “Locho” Morán.

Su record político se puede considerar de empate, pero dadas las circunstancias, ahora en los ámbitos políticos se le considera un perdedor, sin dejar de reconocerle maniobras políticas de altura, como aquella descalificación lograda sobre la figura del ahora distinguido panista Jorge Luis Preciado y el “madruguete” de Silverio Cavazos, echando abajo un proyecto bien trabajado por una corriente política muy fuerte y experimentada.

Pero mi amigo Roberto es batallador, siente la política en todo su ser, se apasiona y se considera con pleno derecho a seguir participando, todavía no asimila la maniobra de aquella sacada del juego.

Chapula representa al actor travieso, que pica aquí y luego más allá, el inquieto y amiguero, que un rato está con los del barrio del Imperio y luego lo encontramos en la banca del Libertad, aunque a veces habla de más y qué barbaridad, ¡hasta dice verdades!

Pero su habilidad es indiscutible, es sagaz, intrépido, arrogante y hasta valiente. Su presencia impacta y hace temblar a más de cuatro protagonistas tibios. Rompe hipocresías con la mirada, exige porque trabaja y no se deja intimidar.

Aceptó confinarse a la Cedh, una especie de autoexilio por cinco años, pero antes, logró buenas posiciones para gentes claves, bien valoradas en sus afectos.

Chapula es un hábil negociador, sabe dónde presionar, su misma figura impacta, amedrenta. Por ello, ahora, se le maneja hasta con posibilidades de contender con la bandera de candidato independiente y vaya, hasta se le ve con frecuencia con el grupo del que es vocero Gabriel Macías Becerril, en cuyo marco se abrazó efusivamente con su eterno adversario irreconciliable, Leoncio Morán.

Algunos dicen que hay Chapula para rato, por energía no queda, músculo político hay, ganas le sobran al abogado, dinero tiene y gastarlo quiere.

Pero, ¿tendrán cabida las travesuras de Chapula en el marco de la contienda que se avecina?, ¿se igualan las maniobras que puede orquestar este actor de la política, con las que ha logrado Nabor Ochoa y otros audaces políticos del medio?

Por lo pronto, se le está dando sabor al caldo; “Locho” dejó un PAN calientito y en el horno y ¿Chapula decidirá su mejor estrategia o se la pasará como el chinito, “nomás milando”?

Quién sabe, pero una cosa no se le puede negar al abogado y actual defensor de los derechos del pueblo: Roberto Chapula combatió a funcionarios corruptos, desnudó inmoralidades, originó la caída de los soberbios, exhibió la tortura y fomentó la correcta aplicación de la justicia en Colima, cumplió como los buenos en su labor de ombudsman, ahora esperemos ver su buen desempeño en el ambiente de la política, el cual de antemano se le presenta escabroso, veleidoso y muy difícil.