En la Mira


René Montes de Oca.-

Las recientes declaraciones hechas a EL NOTICIERO DE MANZANILLO por el dirigente de una importante organización sindical a nivel nacional, con relación a los presupuestos que la federación adjudica a las entidades y los municipios, resultan por demás interesantes, tocan el meollo del asunto, al señalar la baja recaudación de impuestos como el factor principal que influye en el criterio de la federación para reducir las partidas presupuestales asignadas a estas instancias administrativas.

Estas observaciones indican que al no percatarse del funcionamiento de una política recaudatoria eficiente, el criterio hacendario central ubica a los gobiernos, tanto estatales como municipales, como autofinanciables y por ello reduce las partidas, que se deduce no necesitan.

Este modo de ver las cosas y la forma de manejar las cuestiones hacendarias evidencian un burdo e injusto criterio, que tan sólo se utiliza para justificar la estrategia que se sigue a la hora de repartir el gran pastel, ya que es la federación quien se nutre con los fuertes ingresos fiscales generados al interior de la República y de manera egoísta reparte migajas a los otros niveles de gobierno.

Ahora bien, el hecho de que la recaudación de impuestos diversos en los municipios de nuestro estado -por sólo poner un ejemplo- es significativamente baja, amerita una seria reflexión, puesto que se supone que las famosas contribuciones de los habitantes deben ser el principal sustento de las administraciones, suficiente al menos, para prestar servicios públicos de calidad.

Indira Vizcaíno, presidenta municipal de Cuauhtémoc, declaró hace tiempo que la administración que encabeza incrementó en un alto porcentaje la recaudación fiscal atribuyendo este fenómeno al claro reflejo de la confianza que la ciudadanía deposita a su gestión gubernamental. También, para los analistas, la mala respuesta de los contribuyentes obedece al rechazo a las políticas equivocadas que en la inversión del recurso recaudado hacen las autoridades.

¿Será posible que la credibilidad cívica influya a la hora de pagar contribuciones?, ¿que la gente manifieste su rechazo a la ostentación y al derroche, no cumpliendo con sus obligaciones fiscales?

La verdad, se percibe cierta desconfianza entre las mismas autoridades sobre el correcto manejo que se hace de los recursos presupuestados, se pierde credibilidad entre federación-estado y municipio. Las desviaciones, adulteraciones, malos manejos fraudes y especulaciones, están a la orden del día; son infinidad de administraciones de los tres niveles de gobierno las que han sido despojadas por verdaderos malandrines, personajes de cuello blanco que hicieron malos manejos de los dineros etiquetados y puestos bajo su responsabilidad.

Unos han salido impunes de los conflictos en que se vieron involucrados; otros hicieron ostentación de la impunidad que priva en el país y pocos, los más desafortunados, están ahora en prisión.

Pero de que es injusta la política fiscal que se maneja en la nación, lo es y de manera muy significativa. El centralismo tan fuerte en que vivimos, se sustenta principalmente en el poder financiero de la federación, a donde van a parar los dividendos de las políticas financieras que se anuncian con gran espectacularidad.

Por ello, resulta digna del mejor comentario la noticia de que el diputado federal Arnoldo Ochoa González y el presidente Municipal de Manzanillo, Virgilio Mendoza Amezcua, hacen equipo para exigir mejor trato fiscal a la región portuaria, buscando que se establezca igualdad, tomando en cuenta su importancia como aduana.

Aseguran los personajes aludidos que debe haber cambios en la ley de coordinación fiscal, para ver si el puerto colimense no está siendo tratado inequitativamente.

Impacta la gestión, ya que es apadrinada por dos aspirantes al gobierno de nuestro estado, uno del Partido Revolucionario Institucional y otro de Acción Nacional, muy fuertes ambos; ojalá y que esto no sea tan sólo un recurso electorero de los que se saben utilizar en estos tiempos.

Pero una cosa debe quedar muy en claro: Urge especial atención de las autoridades al renglón de políticas fiscales, el bajo índice de recaudación de impuestos que por desgracia priva en casi todos los municipios de nuestra entidad y máxime en la propia tesorería estatal amerita hacer a un lado la negligencia financiera y cambiar la actitud comodina para sustituirla por nuevos sistemas que motiven al contribuyente y algunas acciones recomendables serían, la transparencia en el manejo de los recursos, la austeridad y eliminar para siempre la ostentación y la fastuosidad gubernamental.

 

UN INTERESANTE LIBRO DE GODINA

 

Manuel Godina Velasco ha sido siempre un genuino luchador social, jamás ha claudicado a su causa, genera acción, motiva esperanza, tiene temple y no para, los años le estimulan más en su lucha idealista.

Vigoroso y alegre, presentó el viernes pasado en el auditorio Miguel de la Madrid de la Universidad de Colima, su última obra, “Morelos y la Constitución de Apatzingán”, la cual, en palabras del propio autor, le enorgullece, por ser un admirador del gran héroe de nuestra independencia, del coloso del viejo Valladolid, de ese discípulo de Hidalgo que concibió por primera vez el objetivo concreto de aquella lucha que inició completamente desorientada y prácticamente sin ideología propia.

Morelos dio a la causa una vida auténtica, le proporcionó la mexicanidad de la que venía adoleciendo, puso las primeras raíces a nuestra idiosincrasia, tuvo la gran visión de concebir una nación digna y generosa, ordenada y progresista, en donde sus habitantes, vivieran en paz y regidos por leyes justas.

En hora buena por mi amigo, que escribe ahora sobre un gran acontecimiento, la Constitución que se alimentó en los inmortales, Sentimientos de la Nación. Por algo, de inmediato, el rector de la Universidad, Maestro Eduardo Hernández Nava, le ganó la palabra al autor, para reeditar esta obra tan valiosa que será auspiciada por nuestra Máxima Casa de Estudios.