En la Mira


La descomposición en la política

René Montes de Oca.-

Resulta natural que la pérdida de valores que conduce a nuestra sociedad a una alarmante degradación impacte en la política, actividad en cuya práctica se percibe una lamentable descomposición.

El comportamiento de los actores con motivo del proceso electoral que se avecina no muestra la calidad requerida por los colimenses, quienes aspiramos a una contienda democrática que refleje madurez, responsabilidad y respeto.

Son más los que ensucian la práctica política, aunque afortunadamente, algunos trabajan con seriedad, discreción y empeño, apostándole a los méritos y a la limpieza para lograr sus aspiraciones y como es natural, estos elementos están a la vanguardia en las preferencias de la ciudadanía, la cual ya está reflejando su intención del voto y en el comentario cotidiano, se mencionan personajes a quienes desde ahora se les ven posibilidades de llegar a los cargos de elección.

Un fenómeno muy recurrente en el ámbito político se registra en la insistencia que raya casi en testarudez, con la que muchos aspirantes persisten para obtener candidaturas, cuando ya no cuentan con respaldo popular, han tenido amargas experiencias del pasado, pero no se dan por enterados de que nada tienen que hacer en los listados, no viven su mejor momento, no tienen posibilidades, pero lamentablemente el ansia de poder los ciega, al grado de incurrir en actitudes carentes de sentido común que restan calidad al proceso.

Es un secreto a voces que son pocos los que ameritan ser tomados en cuenta con seriedad a la hora de las designaciones, aunque algunos andan en la danza de la candidatura principal, con la intención de ser tomados en cuenta en otros cargos o al menos se les abran espacios que garanticen su permanencia dentro del aparato gubernamental; vienen utilizando su exhibición como elementos sin capital político, para por lo menos obtener una buena “chamba”, desgraciadamente así ha venido sucediendo por años, provocando una saturación de fósiles en cargos de primer y segundo nivel, muy mal vista por la ciudadanía, la cual en ocasiones piensa que solamente la alternancia en el poder lograría hacer una limpia muy saludable para el sistema.

Es ahora cuando sectores que antes únicamente se dedicaban a lo suyo, amenazan con participar en política; pero debemos recordar que es más fácil que un político se convierta en empresario a que un empresario encuentre lugar en la política.

¿Será que la política esté resultando tan lucrativa que ahora llame la atención de la iniciativa privada para hacer negocio?, ¿ya no será el crimen organizado el único en tratar de permear dentro de la política? Puede ser que las millonadas que se mencionan entre malos manejos de gobernadores y líderes, estén dando cierto toque de tentación a sectores especializados en el enriquecimiento.

Pero por lo pronto, estamos viendo mucha perversidad en la praxis política en nuestra entidad. Repudiamos, por ejemplo, la infame acción en contra del diputado panista de Comala, Donaldo Zúñiga, víctima de la cibernética manejada con fines negativos. Tampoco estamos de acuerdo con el escándalo prefabricado en contra de Jorge Luis Preciado por una construcción que se aprecia austera, una simple extravagancia arquitectónica, que dista mucho de un derroche económico y ostentación.

Otra acción electorera es, sin duda, la campaña para reducir los plurinominales y la desfachatez de ahora hasta andar juntando firmas, para algo que jamás escucharon cuando el pueblo lo reclamaba a gritos. Pero de una cosa estamos seguros, que las pluris para algunos actores perfectamente identificados por los colimenses serán intocables, están apartadas para quienes en su pueblo no ganarían las constitucionales ni robándose las urnas, como se usaba a la antigüita.

 

A DON PABLO EN SU PRIMER ANIVERSARIO

 

Hoy cumple un año de haber partido al lugar en donde algún día nos reuniremos nuevamente, mi padre, el Profr. Pablo Montes de Oca Mendoza. Un hombre modesto, profesor normalista, director técnico de escuela primaria y por mucho tiempo jefe del Almacén No. 1 de los Libros de Texto Gratuito en nuestra entidad, lugar en donde encontró algo muy valioso en la figura de dos chiquillos a quienes en aquel entonces permitía jugar entre las cajas de la gran bodega.

Con el tiempo, aquellos finos y respetuosos pequeños se transformarían en dos valiosas figuras del intelecto y la política estatal, me refiero a nuestros amigos Federico y Guillermo Rangel Lozano. Don Pablo, aquel “Lobito Feroz” para sus amigos, fue bueno y siempre respetó a sus semejantes, peluquero de estirpe, se formó estudiando pegado al sillón de la peluquería de su padre, Don Mucio, afamado fígaro de la Filomeno Medina de principios del siglo pasado.

Le gustaba tanto su oficio que mucho tiempo después -ya siendo profesor- volvió a ejercer el arte del corte de pelo por la Calle Pino Suárez y luego por la Maclovio Herrera, en el popular barrio de San Francisco; siempre tuvo muchos clientes y entre los personajes a quienes les arregló el pelo recuerdo a Don Aniceto Castellano (difícil de rasurar, comentaba mi padre), a los hermanos Macedo López, Don Pablo Alamillo y a muchos de sus compañeros normalistas, como mi padrino Leonel Ramírez García, Sergio Díaz Virgen, Federico Rangel Fuentes, Arturo e Ismael Aguayo Figueroa, Roberto Pizano Saucedo, entre muchos otros más. Ya en nuestro domicilio y retirado de la actividad, siempre lo siguió como cliente Don Ricardo B. Núñez.

Hablo de su labor como peluquero porque el cliente es muchas veces más agradecido que el sistema educativo. Tantos buenos maestros humildes hasta mueren en el asilo totalmente olvidados, mientras que en muchas escuelas, calles y bibliotecas se hace gala del culto a la personalidad de políticos devaluados o personajes que se enriquecieron explotando a sus semejantes.

A propósito, nos congratulamos de la obra magna del Ayuntamiento que preside el profesor Federico Rangel Lozano, al acondicionar con pavimento de primera clase la calle que lleva el nombre de una mentora humilde pero gran colimense, Genoveva Sánchez. Ojalá que ese criterio predominar siempre, para honrar a la estirpe y elogiar a la gleba.