En la Mira


René Montes de Oca

El movimiento sindical en México ha sido determinante para salvaguardar los derechos de la clase trabajadora de los arrebatos soberbios del sector patronal. Son los sindicatos, los organismos que consolidan la fuerza laboral, encausándola de manera responsable a un mejor desempeño, exigiendo a la vez respeto irrestricto a una condición ciudadana digna de quienes aportan a la empresa lo mejor que tienen, desempeñándose con patriotismo en la tarea de engrandecer a la nación.

El sindicalismo y el movimiento obrero nacional no olvidan su origen, fue una lucha aguerrida contra las injusticias la que fortaleció su espíritu. El abuso de los patrones y la discriminación de que fueron objeto los trabajadores mexicanos, alimentó un movimiento que debe seguir enorgulleciendo a quienes han fortalecido a la nación desde la trinchera más modesta, pero a la vez la de mayor importancia dentro de la tarea de implantar y desplegar políticas de desarrollo.

Ha costado sudor y sangre a la clase trabajadora de México, conformar una buena relación obrera patronal; no fue nada fácil cambiar la mentalidad codiciosa y discriminatoria de los patrones. Hacer que se respetaran los derechos de los trabajadores, enmarcados en nuestra Constitución, costó incluso muchas vidas de valientes idealistas y persecuciones de líderes auténticos y mexicanos bien nacidos.

Con valentía y determinación, ante una tibia participación gubernamental, fueron los trabajadores exclusivamente los que dieron vida a un movimiento que presionó al gobierno de México, para que controlara las maniobras de patrones extranjeros y algunos connacionales incondicionales del capital.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la postura sindical ha perdido rumbo. Vemos con tristeza caer los genuinos liderazgos para dar paso a una nueva corriente de corifeos al servicio de sátrapas, la proliferación del sindicalismo denominado “blanco”, la endeble figura de organizaciones que no cumplen su responsable tarea de velar por una clase trabajadora, procurando su protección y certidumbre laboral.

Los principios sindicales se han visto menguados, el sector patronal arremete fuertemente por todos los ángulos, trata de acabar con un movimiento que fue orgullo de los trabajadores mexicanos y que ahora sufre los embates del desprestigio mediático instrumentado por los patrones.

Lamentablemente, el movimiento laboral ha sido permeado por la corrupción, las dirigencias, en algunos casos, no actúan con aquella verticalidad de antaño, las tentaciones han logrado disminuir la fuerza de los principios de lucha que le dieron origen; esta situación es aprovechada ahora por los patrones para emprender una cruenta y aguerrida acción, buscando debilitar al sindicalismo en México.

Indudablemente, las reformas promovidas por Peña Nieto traerán una nueva efervescencia laboral. Intereses extranjeros volverán a cobrar auge en nuevas empresas mexicanas y es ahí en donde las condiciones de la clase trabajadora correrán serios riesgos.

¿Será necesaria una reforma sindical?, ¿no sería oportuno que la clase trabajadora también se prepare para enfrentar el cambio patronal?

Las experiencias amargas de Río Blanco y Cananea no deben borrarse de la memoria del trabajador mexicano, aquellas luchas ante las cuales el gobierno del país actuó con tibieza, bien se podrían repetir.

Lamentablemente, el sindicalismo mexicano se encuentra un poco deteriorado, su imagen no está en un buen momento, fuertes liderazgos fueron derrumbados, otros han sido presa de exhibición pública por desmanes financieros y enfermiza actitud de poder. La fuerza económica, la iniciativa privada y los protagonistas de la derecha, se han encargado de la tarea ruin de distorsionar la figura sindical; la hacen aparecer colmada de inmoralidades, distante de los valores de aquellas luchas del pasado que tanto lustre dieron a un movimiento que aún sobrevive, pero seriamente lastimado, fustigado por los perversos, desprestigiado en su noble labor.

Urge un movimiento de regeneración sindical, enmendar errores que a fuerza de costumbre hemos aprendido a ver con naturalidad, pero que de persistir, ahora que las reformas peñanietistas cambian por completo el panorama de las relaciones obrero-patronales, pueden pesar y mucho, sobre la clase trabajadora del país.

Con toda seguridad, los nuevos inversionistas extranjeros, vendrán a estas tierras con planes debidamente instrumentados; no debemos olvidar que el anhelo del capitalismo es incrementar las ganancias explotando al trabajador, buscarán en suelos mexicanos incrementar riqueza, como antaño ya lo han hecho y en ese aspecto las organizaciones mexicanas de trabajadores deben unirse para estructurar un plan de altura, que permita que la clase laboral mexicana sea respetada por la codicia del sector privado y máxime, que los extranjeros tengan presente siempre, la condición del trabajador mexicano, sin abusos ni discriminaciones; menosprecios ni humillaciones.

 

OBISPO AFLIGIDO, SE ROBAN

HASTA LAS LIMOSNAS

 

Nuestro muy apreciado Señor Obispo de Colima, Marcelino Hernández, lamenta el estado de violencia que priva en Colima, aunque aclara que no es exclusivo de la entidad. Pero es bueno que el prelado acepte que hay mucha descomposición en nuestro territorio, situación que otros actores importantes se empeñan en negar. Quiere decir que no son puras figuraciones de los medios, ni recurso político de la oposición, el crimen anda desatado por estos lares y vaya que hasta se llevan las limosnas y los objetos de valor de las iglesias. ¡Esto es el colmo!

 

SALUDANDO A UN AMERITADO

PERIODISTA Y SOLIDARIO AMIGO

 

Estimado compadre: Quienes te queremos estamos de plácemes, ahora que nuestra queridísima Acpe se viste de gala para homenajearte. Saludos del grupo de buenos amigos, que tú ubicas en el corazón. Felicidades.