En la Mira


René Montes de Oca.-

“Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”. Emmanuel Kant.

Investigadores japoneses han hecho interesantes observaciones de las desviaciones sufridas por la conducta de los niños y jovencitos del mundo entero, quienes según dicen, son víctimas de los que han dado en llamar Síndrome de Hikikomori, que se manifiesta en la obsesión enfermiza por el uso de todo tipo de juegos de internet, así como el de las computadoras de manera inadecuada.

Dicen los investigadores que las nuevas generaciones se están apartando de la conducta normal que ha prevalecido en el ambiente social, para encerrarse en la práctica de una cibernética mal entendida, misma que los retira por completo de las relaciones familiares, fomentando además el aislamiento y la enajenación.

El significado de Hikikomori, que en lenguaje japonés quiere decir algo así como confinado, recluido, aislado, nos da una idea de la magnitud del síndrome.

Esa conducta desde hace tiempo se manifiesta en nuestro país y en nuestra entidad, solamente que nosotros somos como las campanas, hasta que no nos suenan, repicamos. Ya lo experimentamos con el famoso bullying, que ahora es tema a tratar en todos los sectores y motivo de preocupación de los actores educativos; antes no pasaba de la simple “carrilla” de los grandulones conocidos como “barateros”, ya que agarraban barato al pegarle a los más débiles; pero no fue hasta que en el extranjero nos marcaron la pauta, cuando lo estamos atendiendo.

Lo mismo sucedió con el derecho humano a tener preferencias sexuales diferentes, todo el tiempo ha habido personas que conocíamos como “raritas” y algunos hasta se manifestaban tímidamente en sociedad y a esa actitud nos referíamos como “ya se destaparon”, pero fue hasta ahora que llegaron los términos extranjeros, cuando los “raritos” de antes se sumaron a la corriente gay, sin los prejuicios ni la timidez de antaño y los que se destapaban sutil y discretamente, ahora salen de clóset con arrogancia y orgullo de su preferencia, ¡todo en aras de los extranjerismos!

Pero volviendo al tema del famoso Hikikomori, nos preocupa lo que aseguran los científicos orientales, en el sentido de que este fenómeno puede ocasionar trastornos graves en la conducta de quien lo padece, los cuales se reflejan primero en una depresión, luego en angustia, apatía, ansiedad, amargura, histeria, rebeldía y demás trastornos que tienden a desembocar en graves alteraciones de la mente como el autismo, esquizofrenia o paranoia.

Este tema resulta interesante ahora que se acaba de aprobar la famosa reforma a la legislación en radio y televisión, documento sumamente cuestionado que fue oportunamente elaborado, según dicen algunos críticos, por un equipo muy sofisticado especializado en esas áreas, financiado por las empresas multimillonarias, quienes seguirán sacando la mejor partida con las enmiendas legislativas.

Como que los analistas de los medios no le dan méritos al equipo de Peña Nieto en comunicaciones, piensan que una de dos: O no los dejaron opinar en la elaboración de las nuevas leyes, o no les vieron capacidad para hacerlo.

Es que al entender generalizado de una población con alto grado de ignorancia en ese ramo, con la reforma va todo para al ganón de siempre, mientras que al pueblo lo deslumbran con piedritas brillantes, como lo han hecho, desde la llegada de Hernán Cortés.

Pero es de ponernos a reflexionar, ahora que hablan los japoneses muy en serio, sobre los daños que nos ocasiona una tecnología de punta manejada con fines perversos. Siempre se ha hablado del daño que ocasiona el uso del teléfono celular, pero jamás se actúa al respecto, no han realizado investigaciones con calidad que rechacen ese comentario y den la certidumbre al usuario de esa innovación telefónica, sobre la cual también hay mucho de que hablar en el aspecto psicológico.

Por lo pronto, del oriente nos llega esa nueva aportación, la cual debe ser tomada muy en cuenta por las autoridades educativas, ahora que se están buscando las causas y los efectos del fenómeno que se está originando por el pésimo comportamiento de la niñez y la juventud, tanto en el hogar como en la escuela y la comunidad.

DIPUTADA PANISTA DE AVANZADA

Resulta interesante escuchar a la diputada federal del Partido Acción Nacional (PAN), Patricia Lugo Barriga, quien se ha significado por su postura ideológica personal, al diferir con la corriente de su bancada en los momentos de emitir su voto sobre las reformas de Peña Nieto.

En verdad, que a título personal, celebramos encontrar políticos con calidad moral y argumentos suficientes, que esgriman con valor civil los motivos de decisiones tan importantes, que llaman la atención de analistas en los medios nacionales.

Nos gustaría leer y escuchar comentarios más profundos de esta política colimense, mismos que deben resultar sumamente interesantes, según apreciamos en breve entrevista televisiva local. La legisladora convence con su postura, tiene muchas razones de peso para no dejarse llevar por la vorágine de una pactada reforma que realmente adolece de interesantes aspectos que Lugo Barriga conoce de sobra y sería saludable su mayor divulgación.