En la Mira


René Montes de Oca.-

Las estrategias que Gustavo Madero pretende aplicar dentro del Comité Estatal de su partido en Colima, son las más recomendables para una participación decorosa del PAN dentro de la próxima contienda electoral.

Con toda seguridad, la repentina decisión de hacer el cambio de la directiva panista en Colima por el camino de un tercero en discordia, aparte de buscar la unidad, obedece a un proyecto inteligente del panismo nacional, una jugada novedosa con la cual los blanquiazules le están apostando a importantes acuerdos cupulares.

La dirigencia nacional encabezada por Madero ocupa un lugar preponderante dentro de las políticas del Pacto por México, mediante las cuales el Gobierno Federal está logrando los consensos, a través de maniobras inteligentes en las cuales PRI y PAN prácticamente son los mejores aliados del presidente Peña Nieto.

Se necesitaría ser un panista muy torpe o muy apasionado para resistirse al nuevo proyecto blanquiazul en Colima, de ahí la disciplina que muestran ahora distinguidos militantes, quienes se tendrán que replegar a una sola corriente, que a la manera de ver de los analistas, es la mejor, la que tiene mayores posibilidades, la única que le puede ofrecer al panismo la oportunidad de participar significativamente en las elecciones del 2015.

Por ello, vimos muy cariparejos a algunos distinguidos militantes que ya recibieron línea, la asimilaron con disciplina, porque saben además que el Plan Madero es el mejor, le apuesta a la buena relación cupular, a los méritos en el trabajo legislativo en torno a las reformas propuestas por el presidente y a la destacada participación nacional de una figura panista que bien pudiera resultar un candidato muy competitivo.

El riesgo que amenazaba con echar abajo la jugada panista, fue siempre la profunda división de su militancia en nuestra entidad, la agresiva actitud del regidor Pedro Peralta, quien no respetaba compadres y luchaba afanosamente por llegar a la dirigencia estatal, arremetiendo fuertemente contra lo que consideraba una imposición amañada de Salvador Fuentes.

Definitivamente, las posturas tanto de Peralta como de Fuentes, no se prestaron para un buen acuerdo conciliador, no fue posible una elección tranquila, todo se hizo con sobresaltos, desgastando la figura del instituto político, el cual amenazaba con llegar a la contienda profundamente dividido y débil.

Si las cosas marchan de acuerdo al proyecto nacional, si en verdad los panistas colimenses entienden que no hay de otra, que la disciplina y la unidad son el mejor camino que los puede llevar a colocarse como una buena opción en las próximas elecciones, los blanquiazules estarán en posibilidades de aspirar en serio a protagonizar significativamente.

Para esto, debe imperar una buena cultura política, asimilar las afectaciones de proyectos personales que se venían manejando sin acuerdos serios, sin diálogo constructivo, carentes de institucionalidad. Sin dejar de valorar el trabajo fecundo de algunos buenos cuadros del partido, es el mejor momento de considerar a la unidad y la estrategia cupular, como las mejores herramientas para construir una nueva imagen de un panismo colimense, que a últimas fechas estaba perdiendo fuerza por falta de certidumbre en sus acciones aisladas, colmadas de protagonismo e intereses personales.

Ante una nueva figura panista, un partido compacto que en breve será conducido por el comalteco Jesús Fuentes, es el PRI el que debe considerar posibles riesgos en unas elecciones que se tornarán más complicadas.

La presencia de una nueva imagen panista debe alertar a las cúpulas priístas, a su líder moral Mario Anguiano, quien, con seguridad, reforzará su proyecto, definiendo con energía su estrategia, disciplinando a los aspirantes, fortaleciendo la corriente en torno a su mejor cuadro, al que esté impactando en las encuestas y prometa una realidad triunfadora en las urnas electorales.

No es momento de titubeos para el tricolor, es tiempo de meter en cintura a quienes se manejen fuera de la institucionalidad, a los que acaricien proyectos perversos, incurriendo en coqueteos y distorsionando la práctica política. Resultaría magnífico que al igual que el PAN, el PRI anteponga los valores a todo movimiento preelectoral, que de una buena vez enfrente la problemática interna y se la juegue con todo lo que da, a favor de su proyecto, que debe ser el más viable, el de mayores méritos, el que tenga posibilidades de triunfar, aquel que le responda a la ciudadanía y que represente la mayoría de sufragios en las urnas.

Los analistas serios aseguran que el priísmo generalizado de la entidad ya tiene el nombre del candidato idóneo y que quienes manejan el partido también identifican al elemento que debe ir en las boletas electorales. Lo que no debe permitir de ninguna manera el Institucional, es que a raíz de la sobrecargada lista de aspirantes, se vaya a registrar un desorden perverso, una reacción indisciplinada y carente de valores que busque en las descalificaciones y la urdimbre, crear confusiones y abrir campo a imposiciones del centro o lo peor, propiciar una negociación turbia que pueda llegar al extremo de sacar al PRI de la sala oval de Palacio de Gobierno.

LOS VALENCIA EN COMALA,

LOS MANCILLA EN MINATITLAN

Ahora que se dice que Horacio Mancilla González está aspirando a la candidatura a la presidencia municipal de Minatitlán, se habla de que existen posibilidades de que se registre un fenómeno que nunca se ha presentado en el historial democrático de Colima, al participar en la entrega-recepción de la administración municipal dos hermanos. Al respecto, me permití con todo respeto tomar de mi libro “Comala un Pueblo Típico” el siguiente comentario sobre hermanos que se entregaron la administración municipal: “Libertato Valencia Fuentes, presidente del 10 de enero al 31 de diciembre de 1932, entregó el poder a su hermano Pisciliano, quien fue presidente del 1º de enero al 31 de diciembre de 1933, mismo que a su vez le pasó la estafeta a J. Jesús Valencia Fuentes, quien fue presidente del 1º de enero de 1933 al 4 de febrero de 1934. Luego otro hermano, Daniel Valencia Fuentes, gobernó del 5 de febrero al 25 de junio de 1934. Cuatro hermanos se sucedieron en el poder en mi tierra, record registrado en el hermoso Pueblo Mágico y que a la fecha no ha sido superado en ningún municipio del estado”. Los Mancilla prácticamente siempre han estado en el panorama político de Minatitlán, pero no han protagonizado en ese aspecto. Se han registrado otros casos y sólo por poner un ejemplo: Lino Romero Velasco entregó la presidencia de Cuauhtémoc a su hermano Alfredo.