En la Mira


René Montes de Oca.-

Mujeres que abrieron brecha

“Uno recuerda con aprecio a sus maestros brillantes, pero con gratitud a aquellos que tocaron nuestros sentimientos”. Carl Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo.

Tengo por costumbre, durante reuniones de amigos en mi domicilio, dirigirme a los asistentes para resaltar la presencia relevante de alguno (a) de ellos. Este hábito lo heredé de mi compadre Carlos Valdez Ramírez, me pareció un magnífico detalle en sus convivios, enriquecer con esta dinámica el ambiente, rindiendo honor con nuestro recuerdo a personajes ya fallecidos o un justo reconocimiento a los amigos distinguidos que honran con su presencia la convivencia fraterna.

En esa forma, la reunión social cobra vida y calor humano, se enriquece también con declamaciones, interpretaciones musicales y alegres canciones, de quienes quieran participan, en lo que se transforma en un verdadero taller artístico cultural.

En agradable reunión con algunos amigos maestros de telesecundaria, entre ellos estaba una nieta de la maestra Ma. Guadalupe Magaña Benítez, distinguida mentora ya fallecida, a quien en esa ocasión dedique con especial emoción mi mensaje.

Me inspiré en la labor callada y tesonera del magisterio humilde, en la satisfacción tan grande de abrir brecha en campos inexplorados; resalté a los pioneros de proyectos difíciles, a quienes con muchas limitaciones e incomprensiones condujeron por buenos derroteros su trabajo y desde la más satisfactoria modestia soñadora, vieron con el paso de los años felizmente coronados sus esfuerzos; logro obtenido sin más armas que sus conocimientos y una enorme pasión por enseñar lo que aprendieron, mostrar a su gente una disciplina novedosa, un recurso valioso poco aprovechado en aquellos ayeres, dentro del proceso educativo nacional.

En el momento en que estaba en plena pieza de oratoria, se me rebeló la figura de la maestra Ma. Guadalupe Magaña Benítez, ya con muchos años encima, pero siempre erguida, vigorosa, seria, responsable, entregada a su trabajo que tanto amó: La educación física.

La saludé por última vez, nos encontramos en los pasillos del edificio de la Secretaría de Educación, vestía impecablemente de blanco, con su inseparable ocarina, luego, su menudita figura, apresuradamente se fue a incorporar a la ceremonia mensual de honores a la bandera que ya había iniciado en la explanada; con toda seguridad, su apremio se debía al compromiso en ese evento ya que su preocupación siempre fue la formalidad.

La maestra Lupe Magaña realizó sus estudios normalistas en esta capital y luego su vocación la llevó a la Ciudad de México, en donde obtuvo el primer título de especialidad en Educación Física otorgado a una colimense, documento que ahora debería lucir en un lugar especial en los espacios de honor al deporte local, ya que representó la herramienta con la que esta distinguida mujer abrió brecha en un campo inexplorado para su género

Siempre hemos sentido profunda admiración por las mujeres que con arrogancia e intrepidez lograron vencer los obstáculos y su trabajo ahora se refleja en una equidad y género que las coloca en igualdad de oportunidades, en todos los campos.

El Ayuntamiento de Colima, en un acto de justicia, organiza a través del Departamento de Deporte, a cargo de Marisol Urzúa Rubio, un evento de ciclismo en honor a Lupita Magaña Benítez, razón por la cual hago el presente comentario, ya que siempre admiraré a los elementos valiosos, aquellos que se abrieron paso desde la tribuna más modesta, desempeñándose en un campo hostil, entre penurias y limitaciones, entre incomprensión, acoso y discriminación.

En hora buena por las autoridades sensibles, quienes con visión humanista nos hacen recordar a gentes de valía, muchas de las cuales, anteriormente se perdían en el anonimato originado por prácticas políticas elitistas, que exaltaban solamente a las personas de clase, marginando injustamente a muchos elementos, únicamente por ser humildes, sin reparar en que éstos lograron una obra colosal en la más virtuosa modestia, sin protagonismo ni frivolidad.

Buena labor de nuestro alcalde, el Profr. Federico Rangel Lozano, quien está rescatando los espacios públicos y pronto iniciará un ambicioso proyecto encaminado a revivir el corazón de nuestra gran ciudad, darle vida y hermosura al centro, a esa calle que fue real, luego principal y ahora lleva el nombre del apóstol de la revolución de 1810; pero además busca afanoso figuras valiosas a quien honrar, aquellas que calladamente protagonizaron en el Colima de ayer, innovando en diversas áreas, las que tuvieron temple y valor, para emprender con arrojo las más difíciles empresas, ya que son sus deseos, darle un sentido humanista a su administración, hacer que nuestra capital rinda más y mejor reconocimiento a quienes han demostrado esfuerzo y espíritu de servicio.

A PROPOSITO DE MUJERES

Todo un éxito resultaron las exposiciones de los trabajos realizados en los Centros de Economía Doméstica, dependientes de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado. Casi en todos los municipios, durante las visitas de clausura, se contó con la distinguida presencia del Profr. Guillermo Rangel Lozano, secretario de Educación del Gobierno del Estado, quien se ha distinguido como un impulsor de esta actividad educativa que iniciara en el siglo antepasado un hombre visionario y futurista, como lo fue don Ramón R. de la Vega.

Ya desde antes de que se le dieran derechos ciudadanos al sector femenino, este periodista, político e impresor que llegó al gobierno de Colima, tuvo el acierto de ofrecerles a las mujeres de la entidad el primer espacio de convivencia y aprendizaje, en donde a través de talleres de producción tuvieran oportunidad de socializar con propósitos de elevar sus capacidades y destrezas, buscado, sobre todo, coadyuvar a la economía precaria del hogar, siendo más útiles, evitando gastos como amas de casa competentes en los diversos menesteres y necesidades de la familia.

Actualmente, Colima es la única entidad que conserva y funcionando eficientemente, una gran cantidad de centros de este tipo, que representan un verdadero orgullo, como pioneros de políticas que ahora se han implantado en nuevas instituciones de atención, servicio y desarrollo social, que se han generado en los tres niveles de gobierno.

Vaya una felicitación sincera para mi madre, la Profra. Leonor Pérez Carrillo, quien ama su trabajo como supervisora y afortunadamente en vida, ha sido bien correspondida por las autoridades, sus compañeras y alumnas.