En la Mira


 René Montes de Oca.-

Complicado proceso el del 2015

“Si queremos educar a los niños de México para la libertad y democracia, debemos enseñarles, antes que nada, a ser verdaderamente libres y adquirir el arte de gobernarse a sí mismos, eliminando los procesos de mecanización y de ciega obediencia”. Jaime Torres Bodet.

Indiscutiblemente, para lograr una participación política de calidad, se hace necesario, antes que nada, formar cuadros responsables, enriquecer nuestro sistema con los valores, sensibilidad y disciplina, suficientes para mantener el orden institucional, pues sólo éste puede garantizar una democracia plena, una libertad sana y resultados satisfactorios en los procesos electorales.

Colima demanda urgentemente aseo en plena época preelectoral. La clase política debe cambiar de actitudes, reflejar buena fe en su trabajo cotidiano, identificarse más con el sentimiento popular, hacer a un lado sus desplantes arbitrarios, los aires de prepotencia que, poco a poco, están desgastando la moral ciudadana, aniquilando la credibilidad al envolver en una lamentable urdimbre eventos tan significativos y trascendentales, como lo es la contienda electoral que se avecina, proceso que no luce el aseo debido ni mucho menos propósitos sanos de los protagonistas.

Resulta lamentable que a nivel nacional se empiece a especular con resultados electorales poco acostumbrados en nuestro estado, que se comente en el ámbito político que las cosas no andan bien, incluso que se insista en un posible descalabro en la elección del 2015.

Lo peor, que las encuestas más confiables, las extraoficiales, ésas que no están amañadas, arrojen resultados desalentadores, que no estén reflejando otra cosa que una grave descomposición, un preocupante descontrol político; que los encuestados evidencien el daño que ha ocasionado entre el electorado una práctica política sucia, una conducta nada institucional de algunos actores que han roto el orden, la disciplina, la ideología; desdeñando el verdadero trabajo que deben realizar para fortalecer la práctica democrática, el actuar limpio, la entrega y el patriotismo.

No es recomendable hacer comparaciones, pero en política, nos pasa lo que en el balompié; no logramos llegar a la meta deseada, pero siempre decimos que andamos bien. Las decisiones se toman en las cúpulas de manera unilateral y las multitudes se arremolinan para aclamar a los actores, aunque no satisfagan las aspiraciones de la gente; las masas enajenadas han hecho de la porra y los gritos una verdadera válvula de escape a la colosal frustración acumulada en sus almas sedientas de resultados tangibles, de verdades que sustituyan quimeras e ilusiones no logradas.

Y cómo no van a andar mal las cosas en Colima, si en estas tierras se han alimentado conductas enfermizas, arbitrarias, triunfalistas y serviles, de algunos conocidos personajes que ironizan sus errores, minimizan al pueblo, pero besan la mano de sus amos. Mal andamos y esto no es otra cosa que el resultado de falta de voluntad política, al pretender con indiferencia frenar las inquietudes, cerrando los ojos ante las realidades, sin escuchar las demandas, ignorando las criticas centradas, minimizando la libre expresión, ofendiendo con apatía la cívica aspiración de la gente y su lucha por evitar esa desenfrenada adicción al poder, que ha deformado a los actores y que está dando al traste con el orden político.

En una lista aparecida en una publicación de circulación nacional, por desgracia aparece Colima entre las entidades con riesgo de que gane la oposición. Esa noticia que causó revuelo en el centro, no es una novedad en nuestro entorno. No podíamos esperar otra cosa, cuando se permitió que Manzanillo creciera como espacio de desorden, una tribuna para la anarquía, en donde se le dio rienda suelta a las pasiones, la codicia y la falta de institucionalidad. Esa región costera ha sido el escenario de la falta de unidad, los golpes bajos y las aspiraciones más descabelladas, ahí empezó la decadencia que ahora señala a la entidad entre las condenadas por los analistas a una posible derrota tricolor.

Al hablar de un triunfo de la oposición en nuestro estado, las miradas de inmediato se van al PAN, un partido sumamente dividido en Colima, pero dirigido por Madero, un elemento muy útil al sistema, un hombre manejable, al servicio incondicional de quienes conducen los intereses de la nación, atributos que pueden influir para una buena negociación, en un estado sin gran fortaleza, descontrolado y confundido.

Es ahí donde muchos ponen la mirada en Virgilio Mendoza Amezcua, distinguido cuadro blanquiazul, un anfitrión de lujo durante la gran urdimbre que se tejió en su municipio, que es cuna de grupúsculos de diferentes partidos políticos, tierra prometida con fuerza futurista industrial y turística, verdadero foco de atención de la mirada nacional.

Virgilio, político hábil al fin, cuenta con la gran amistad de Mario Anguiano Moreno, gobernador del estado, y además con fuerte simpatía hasta en las filas del priísmo colimense; una figura que se deja querer, un elemento de primera mano, que bien pudiera ser utilizado para resolver la problemática sucia que se ha tejido en torno a una sucesión gubernamental muy cuestionada.

Sin embargo, para muchos, la opción es un político colimense de primer nivel, un hombre fuerte del panismo nacional, líder de su bancada en el senado. Jorge Luis Preciado, un joven hábil, inteligente, bien relacionado y con mucha suerte, bien pudiera ser la carta del dirigente nacional en el momento de las negociaciones cupulares.

Porque en el PRI, las cosas se descomponen; por si fuera poco y para darle al traste al poco trabajo realizado en su seno, surge una corriente feminista acelerada que rompe el orden, nuevas propuestas que vienen a descomponer el proyecto serio, que de alguna manera, se venía conformando con mucha discreción dentro de ese Instituto a nivel local. Además, errores de sus principales protagonistas como la aprobación de la “Ley Chaleco”, pesan a la hora de las decisiones.

Ya los motociclistas amenazaron con verse reflejados en las urnas y mencionan cifras de votos en contra, y todo por un error que ahora, a lo mejor un poco tarde, tendrá que enmendar el Ejecutivo.

En fin, todo el problema se debe a la desenfrenada adicción al poder de algunos prominentes actores políticos en nuestra entidad, misma que ahora nos pone en una situación por demás embarazosa ante los ojos de analistas acuciosos, de gentes observadoras, con buen criterio y peso en su opinión.