En la Mira


René Montes de Oca.-

“El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás”. Herbert Spencer, filósofo inglés, la más destacada figura del evolucionismo filosófico.

Hace unos días, llamó la atención en un evento político realizado en nuestra capital, la figura de un hombre blanco, alto y delgado. La personalidad de este visitante, de inmediato reveló su identidad; es que el doctor José Manuel Mireles, vocero de los autodefensas del vecino estado de Michoacán, no es de las personas que pasan desapercibidas, se le ve temple, arrogancia y decisión.

Los representantes de los medios, de inmediato abordaron a tan cuestionado personaje, su presencia sería noticia, sus declaraciones sumamente sugestivas. Efectivamente, el líder de la original de la corporación civil autónoma, despertó inquietudes, especulaciones y análisis importantes, sobre todo cuando señaló que Colima está resultando un lugar ideal para que muchos vecinos de su entidad se vengan a radicar aquí; el mismo Mireles tiene hijos estudiando en nuestra ciudad y dijo venir con frecuencia a este lugar a visitarlos.

Desde en ese entonces ya no andaba muy bien con las políticas del Gobierno Federal, la tendencia era desaparecer las autodefensas mediante una maniobra gubernamental que creó un cuerpo diferente, con participación ciudadana pero riguroso control de las instancias correspondientes encargadas de controlar el orden y la paz social.

En nuestra columna del 20 de junio, señalamos la problemática que representa para Colima su vecindad con el conflictivo estado de Michoacán y ponderamos las políticas de blindaje contra la violencia, establecidas por Mario Anguiano desde a principios de su administración.”Un hombre que entre sus aciertos de gobierno, tuvo la virtud de salvar al estado de una fuerte envestida de violencia criminal, que a principios de su sexenio, amenazaba con convertir a Colima en una verdadera sucursal de Michoacán”. Dijimos en esa ocasión.

A escasos días de que Mireles estuvo aquí para saludar a un amigo personal y precandidato de López Obrador al gobierno de Colima, fue detenido junto con más de medio centenar de personas de las autodefensas, a quienes de inmediato se les envió a penales de alta seguridad.

Han pasado los días y los reclamos de autodefensas no prosperan para obtener la libertad de su dirigente y algunas de sus gentes. Ahora están tomando medidas radicales, pero lo grave de la situación es que aquí, a escasos 200 metros del puente Coahuayana, límite territorial entre Colima y Michoacán, sigue un bloqueo de más de cinco kilómetros compuesto por camiones, tráileres y automóviles en línea sobre la cinta asfáltica, como medida de presión para obtener respuesta del gobierno. Lo que resulta sumamente preocupante es que la problemática se extienda hasta nuestro territorio, en donde como lo señaló el mismo doctor Mireles, radican muchos michoacanos… hasta ahora en paz.

IMPORTANTE EL ESPIRITU POPULAR

EN LA EDUCACION SUPERIOR

“La educación, como la luz del sol, puede y debe llegar a todos”. José Pedro Varela, intelectual, periodista y político uruguayo.

Preocupa a la ciudadanía el alto costo que a últimas fechas representa cursar una carrera profesional. Las instituciones privadas siguen manejando sus políticas discriminatorias y exclusivistas, hacen un negocio sumamente lucrativo al ofertar infinidad de diplomados, licenciaturas, maestrías y doctorados de dudosa calidad y hasta se critica a las llamadas escuelas “patito”.

Cursar una carrera en este tipo de instituciones aburguesadas, resulta prácticamente imposible para un estudiante proletario, por la erogación tan significativa que implica la estancia en estas escuelas de élite. Sin embargo, preocupa que en algunas escuelas y facultades públicas esté sucediendo un fenómeno grave al incrementarse los montos por diferentes conceptos que el estudiante tiene que cubrir.

Por fortuna, aquí en Colima, nuestra Alma Mater tiene esencia popular, surgió gracias a la fuerte corriente liberal de una pléyade de luchadores sociales en una época en la cual el proletariado empezaba a ganar espacios que antes eran exclusivos de una clase social acaudalada.

Siempre ha sido nuestra Universidad, una opción que abre las puertas de la ciencia, la investigación y la superación académica a las clases más vulnerables de la región. Sus cimientes fueron plantados vigorosamente por una corriente laboral en plena efervescencia.

Nuestra Universidad fue el primer paso para erradicar la vieja educación elitista, combatiendo los errores que ese sistema obsoleto y discriminatorio padeció por muchos años. Fuimos y pretendemos seguirlo siendo, una institución de calidad con propósitos nobles, con filosofía humanista y los más altos valores de la ética educativa universal.

Estamos a tiempo de fortalecer la moral universitaria, de seguir manteniendo en las alturas las banderas de un idealismo académico, profesionalismo sano y sobre todo, de una superación democrática, colmada de oportunidades y beneficios para las clases más desprotegidas.

ARNOLDO OCHOA, UN

ACERTADO NOMBRAMIENTO

La designación que Manlio Flavio Beltrones hizo al diputado federal Arnoldo Ochoa, vicecoordinador de la Cámara, para reforzar los trabajos del tricolor en Colima, una de las entidades que según una publicación nacional, corre el riesgo de perderse en las elecciones del 2015, fue de lo más acertada y oportuna. Arnoldo es un político con muchas tablas, su trayectoria lo avala como excelente elemento, un priísta con presencia, que inspira respeto y confianza a la desorientada militancia del tricolor en una entidad que está sufriendo los estragos ocasionados por la urdimbre de grupos políticos, tan fuertes como indisciplinados. Lo hemos dicho en esta columna en muchas ocasiones: En Colima, los partidos políticos no tienen presencia y entre ellos el PRI, que siempre se caracterizó por su solidez, ahora luce una endeble figura, debido a la falta de oficio político y el ocio de su ya muy reciclada dirigencia.